Pensión 65: conoce a Victoria Gutiérrez y Jaime Espinoza, los ases de la cocina en Cañete

Usuarios del programa social del Midis sorprenden con sus célebres ceviche y pejerrey arrebozado

11:30 | Lima, ene. 3.

La magia que genera la fusión del pescado, limón, ají limo, cebolla y sal, es una de las más representativas del verano. A pocos metros del imponente e histórico Muelle de Cerro Azul, ubicado en la provincia limeña de Cañete, Victoria Gutiérrez y Jaime Espinoza se han convertido en la pareja de esposos más longeva que aún mantiene la esencia de su distrito y la frescura del mar en cada plato.

A sus 80 años, los usuarios del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), deslumbran a todos los comensales que visitan “Victoria”, un pequeño restaurante que funciona en la avenida Malecón José Olaya, con el apoyo del gobierno local y con miras a fomentar el desarrollo de los adultos mayores.


Con una sonrisa que refleja ternura, esfuerzo y dedicación, doña Victoria Felícita, más conocida por sus clientes y turistas como “La tía Vicky”, comparte el secreto de su tradicional ceviche cañetano, que tiene como protagonistas a la corvina, cabrilla, lenguado, entre otros pescados que su esposo captura antes del alba.


Nuestro ceviche es uno de los más pedidos. Siempre me preguntan qué uso y yo les explico que, además de combinar el limón, sal, cebolla, ajo, ají limo, culantro y un chorrito de caldito de pescado; utilizo la pesca fresca del día que me trae mi esposo. Si el producto principal me lo dan con amor, imagínese el resultado”, agrega risueña.

Pesca bendecida


Para la octogenaria, la buena pesca de su esposo se debe a la bendición del mar y de su suegro, quien desapareció tras un fuerte oleaje hace más de 40 años.


Mi esposo salía con su papá a traerme todos los insumos. Se despertaban muy temprano y volvían después de unas horas. Los veía en su botecito, hasta que un día nos tocaron la puerta y nos dijeron que mi suegro desapareció en las profundidades. Teníamos pocos años de casados y él (suegro) siempre nos daba aliento. Por eso creemos que nos cuida y da la pesca del día”, detalla la usuaria de Pensión 65 del Midis.

Mientras que Victoria, con ayuda de su sobrina, termina de mover la olla donde tiene el charquicán, un potaje que amalgama carne seca de pejerrey y papa, muy tradicional en Cerro Azul, así como el pejerrey arrebozado; llega don Jaime para entregarle el botín marino. Luego de revisar el perico y la cabrilla, se toman de la mano y agradecen a Dios por la jornada, que les permite preparar los platos más emblemáticos de Cerro Azul, ofreciendo una experiencia llena de sabor y magia de verano.

Emprendedores


La pareja de esposos vende menú en el pequeño restaurante que tienen. “Estamos cerca de la playa y los clientes tienen que llevarse un bonito recuerdo”, añade entusiasta. “No tenemos hijos, pero si el apoyo de nuestros sobrinos y el programa del Midis, que nos permite seguir con nuestro emprendimiento”, concluye el señor Espinoza.


(FIN) NDP/LZD


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Publicado: 3/1/2026