Como parte de las acciones de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) Cusco se encarga del mapeo y de la actualización de las picanterías y chicherías ubicadas en la ciudad del Cusco y de los distritos de Santiago, Wanchaq, San Sebastián y San Jerónimo.
Esta labor, a cargo del equipo de trabajo de Patrimonio Inmaterial de la DDC Cusco, tiene como finalidad identificar, registrar y difundir esos espacios tradicionales que continúan vigentes y que concentran una valiosa carga histórica, social y cultural para la región.
“Este trabajo técnico, sostenido y articulado, permite contar con información actualizada sobre estos establecimientos tradicionales, considerados espacios sociales vivos, donde se preservan prácticas, saberes y valores transmitidos de generación en generación”, sostuvo la jefa del equipo de trabajo de Patrimonio Inmaterial, Ingrid Huamaní Rodriguez.
La intervención del equipo especializado resulta fundamental para garantizar una adecuada gestión del conocimiento, así como para fortalecer las políticas de protección, valoración y difusión del patrimonio cultural inmaterial cusqueño.
Testimonio vivo
Las picanterías y chicherías cusqueñas que continúan en funcionamiento constituyen un testimonio vivo de una herencia cultural que ha logrado perdurar a lo largo del tiempo.
Más allá de su función como lugares de expendio de alimentos y bebidas tradicionales, estos espacios representan ámbitos de transmisión de saberes culinarios ancestrales, prácticas sociales y formas de convivencia comunitaria, donde la historia, la identidad y la memoria colectiva del pueblo cusqueño se mantienen vivas.
La labor del equipo de trabajo de Patrimonio Inmaterial refuerza el trabajo institucional con la salvaguardia del patrimonio cultural de la nación, reconociendo el rol protagónico de las portadoras y los portadores de la tradición, en especial de las mujeres que trabajan en las picanterías y chicherías como gestoras fundamentales de estos conocimientos.
De esta manera, la Dirección Desconcentrada de Cultura Cusco contribuye no solo a la preservación de expresiones culturales emblemáticas del Cusco, sino también al fortalecimiento de la identidad regional y al reconocimiento de estas prácticas como parte esencial del patrimonio cultural peruano.