Bajo una intensa lluvia y la caída de relámpagos se realizó el último recorrido procesional del Señor de los Milagros en la ciudad de Cerro de Pasco, la más alta del mundo al estar a una altitud de 4,330 metros sobre el nivel del mar.
Ni este evento climatológico fue impedimento para que cientos de fieles siguieran el anda del Cristo Moreno, cargada por los integrantes de la Hermandad, demostrando así su devoción y fe.
El aguacero empezó cuando la procesión se despedía de un altar en su honor instalado en el frontis de la sede del Ministerio Público. Esta repentina precipitación pluvial motivó que los devotos del Cristo morado se cubran con ponchos para lluvia, paraguas, gorros, bufandas y otros accesorios para continuar acompañando la procesión.
Acompañados por la melodía religiosa interpretada por una banda de músicos dirigidos por integrantes de la hermandad, así como por las sahumadores y grupos religiosos, los fieles entonaban los cánticos con devoción.
“Para nosotros la lluvia es una bendición, porque así es nuestro Cerro de Pasco y estamos en el techo del mundo. A pesar de este evento climatológico que nos dejó empapados y dificultó la procesión, proseguimos con nuestra actividad litúrgica porque tenemos mucha fe, respeto y devoción al Señor de los Milagros”, manifestó el artista Luis Tolentino Sovero, integrante de la agrupación “Cobrizo minero” y fiscal de la hermandad.
La venerada imagen del Señor de los Milagros recorrió las diferentes vías de la ciudad minera, y pasó frente a instituciones públicas, privadas y viviendas, donde se instalaron altares y alfombras florales que demuestran que Pasco vive con mucha religiosidad durante octubre, conocido como “mes morado” por las celebraciones en honor al Cristo de Pachacamilla.
(FIN) WMC