Papa León XIV visita Perú: ¿Cuáles aspectos son más saltantes en su vínculo con Chiclayo?

Conoce por qué la visita a esta ciudad y a la región Lambayeque tiene un profundo significado religioso y simbólico

ANDINA/Difusión

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12:38 | Lima, nov. 6.

Chiclayo constituye uno de los hitos más importantes de la primera visita apostólica del papa León XIV al Perú como parte de su gira por Sudamérica, que empieza hoy en Uruguay y continuará en Argentina antes de arribar a nuestro país, el miércoles 11 de noviembre. ¿Por qué tiene esta visita representa un profundo significado religioso y simbólico para la identidad de los chiclayanos?, ¿Cuáles aspectos son más saltantes en su vínculo con Chiclayo?

El multitudinario y ansiado reencuentro del papa León XIV, el primer vicario de Cristo con nacionalidad peruana, con los feligreses de su querida Lambayeque, donde ejerció durante ocho años como obispo de la diócesis de Chiclayo, será con certeza uno de los momentos más emocionantes de su visita pastoral a nuestro país.


 

Significado religioso y simbólico para la identidad chiclayana


El vínculo religioso y espiritual del pueblo chiclayano con el papa León XIV se forjó desde su llegada a la Ciudad de la amistad en 2014, tras su nombramiento por el entonces papa Francisco como administrador apostólico y luego, en 2015, como obispo de la diócesis de Chiclayo. 


Si bien su labor como autoridad eclesiástica recién comenzaba en ese tiempo en la capital de Lambayeque y las otras provincias de ese entrañable departamento del norte peruano, había excelentes referencias de la labor pastoral del monseñor Robert Prevost Martínez tras haberla ejercido en Chulucanas (Piura), la primera localidad peruana a la que llegó como misionero agustino en 1985, y posteriormente en Trujillo (La Libertad) y la provincia constitucional del Callao.


El 25 de septiembre de 2015 es nombrado obispo y el 12 de diciembre de ese año el monseñor Robert Prevost recibe la consagración episcopal en una solemne ceremonia litúrgica celebrada en la Catedral Santa María de Chiclayo, asumiendo la guía pastoral de más de 50 parroquias y una población superior al millón de fieles católicos, ratificando su compromiso de promover la espiritualidad a través de la solidaridad desde la iglesia cristiana. Ese año obtiene la nacionalidad peruana y recibe su Documento Nacional de Identidad (DNI).


En uno de sus primeros actos como obispo participa en una misa de beatificación de tres sacerdotes asesinados en 1991, a quienes la Iglesia llama "mártires del catolicismo".


Asimismo, crea en Chiclayo una Comisión de Ecología Integral, alineada con la encíclica Laudato Si de Francisco, que llama a cuidar el planeta frente a los peligros del consumismo.


Desde su llegada por primera vez a Lambayeque para asumir la responsabilidad de conducir la diócesis de Chiclayo, el monseñor Robert Prevost congenió de inmediato con la población y sintió su siempre entrañable hospitalidad. También fue testigo de la profunda devoción religiosa del pueblo lambayecano, expresada en la masiva concurrencia a las celebraciones litúrgicas y participación multitudinaria en festividades religiosas como la Semana Santa, la solemnidad en honor del Divino Niño del Milagro de Ciudad Eten y la santísima Cruz de Motupe o Cruz de Chalpón, por citar las más emblemáticas. 



Aspectos más saltantes de su vínculo con Chiclayo


El pueblo chiclayano y lambayecano en general recuerda con cariño la humildad y la total disposición del entonces obispo, a quien cariñosamente llamaban “Roberto”, para estar presente en las actividades organizadas por grupos parroquiales de su diócesis, escuchando y dialogando siempre con los feligreses, desplazándose a recónditos lugares, recorriéndolos a pie, montado sobre un caballo o mula, llegando siempre con entusiasmo y mostrando una sonrisa agradeciendo el cálido recibimiento de jóvenes, adultos, niños y adultos mayores que siempre lo esperaban con afecto. Son incontables las misas, bautismos, matrimonios, confirmaciones, confesiones y otros sacramentos celebrados por Robert Prevost en su ejercicio pastoral en Lambayeque.




Liderazgo ante los estragos de El Niño Costero, el Covid-19 y el ciclón Yaku


En marzo de 2017, cuando el fenómeno El Niño Costero impactó con una magnitud extraordinaria y un impacto devastador la costa norte peruana, el obispo Robert Prevost lideró una ejemplar e inolvidable respuesta eclesiástica de emergencia, recorriendo a pie las zonas rurales aisladas por las inundaciones para llevar un mensaje de consuelo y esperanza a la población, así como para entregar junto a feligreses voluntarios ayuda humanitaria recolectada solidariamente en las parroquias de su diócesis.


La presencia in situ y el mensaje alentador del obispo Prevost en las zonas más golpeadas por las torrenciales lluvias y desbordes de ríos quedó marcada por siempre en la memoria de las familias, muchas de las cuales se quedaron sin su precaria vivienda inundada y perdieron todos sus bienes sumergidos bajo el agua.

Tres años después, una nueva y mortal amenaza de alcance global: la pandemia del Covid-19, volvió a evidenciar el liderazgo y compromiso del obispo Robert Prevost con el pueblo lambayecano y convirtió en indisoluble el vínculo afectivo entre ambos.   


A la par con su labor eclesiástica, visitando y llevando la bendición y mensajes de fe y esperanza a muchas zonas urbanas y rurales de su diócesis, el obispo Prevost evidencia nuevamente su enorme sensibilidad y empatía con los miles de enfermos y lideró iniciativas para recaudar fondos y solicitar donaciones a empresas para construir y equipar plantas de oxígeno de acceso gratuito que ayudaron a salvar muchas vidas. 

En marzo de 2023, la furia de la naturaleza volvió a ensañarse con el norte peruano y esta vez el ciclón Yaku devastó muchas localidades del litoral lambayecano. Ante esta lamentable circunstancia, la respuesta del obispo Robert Prevost no se hizo esperar. Además de atender espiritualmente a los damnificados, llevándoles un mensaje de fe, consuelo y esperanza, coordina la organización parroquial en su diócesis para brindar ayuda humanitaria, especialmente a las zonas más afectadas.




Culminación de una fructífera labor en Lambayeque


En abril de 2023 concluyó oficialmente la fructífera labor eclesiástica y solidaria del monseñor Robert Prevost al frente del obispado de Chiclayo, tras ser convocado de regreso al Vaticano por el papa Francisco para asumir una nueva responsabilidad como Prefecto del Dicasterio para los Obispos.


Una misa multitudinaria en la Catedral de Chiclayo y la promesa de volver algún día fue el epílogo de su presencia continua de ocho años al frente la diócesis cuya feligresía le generó un profundo cariño y lo hizo sentirse siempre como un peruano más.




Elección como papa León XIV y mensaje afectuoso a Chiclayo


Tras el sensible fallecimiento del papa Francisco y su convocatoria al cónclave celebrado en El Vaticano para elegir a su sucesor, el 8 de mayo de 2025 el cardenal Robert Francis Prevost Martínez fue electo sumo pontífice, el 267° sucesor de San Pedro, asumiendo el nombre de León XIV.


En su primera aparición ante el mundo como su santidad, el papa León XIV dedicó un emotivo mensaje en español a su querida diócesis de Chiclayo, recordando con cariño el tiempo que pasó en ese departamento del norte peruano.

“Y si me permiten también un saludo a todos aquellos, en modo particular, a mi querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto para seguir siendo la Iglesia fiel de Jesucristo", expresó desde el balcón de la basílica de San Pedro.


Estas palabras evidenciaron el formidable afecto del papa León XIV con la feligresía de la diócesis que lideró durante ocho años y con la población de Lambayeque y del Perú en general. Un vínculo que, un año y medio después, volverá a evidenciarse en el esperado encuentro entre el obispo Roberto, convertido en líder de la iglesia católica mundial, y su querida diócesis que lo aguarda para hacerle sentir nuevamente en familia.

Amor por la cocina chiclayana


Otro vínculo importante del obispo con Chiclayo y Lambayeque se forjó mediante la gastronomía de dicha región, una de las más deliciosas y variadas del Perú. Platos célebres como el seco de cabrito con frejoles, el arroz con pato, el tamalito verde, la causa ferreñafana, por citar algunos, cautivaron el paladar de monseñor Robert Prevost y le transmitieron el cariño y la identidad cultural de la población lambayecana. 


El anhelado reencuentro con Chiclayo y su población plenamente identificada con el vicario de Cristo supone también una oportunidad para probar nuevamente los manjares que conquistaron su paladar, sino también presenciar in situ la creciente cantidad de obsequios que los fieles han preparado con mucho cariño y desean hacerle llegar. 




Chiclayo, Ciudad del papa León XIV


En agradecimiento al vínculo afectivo, religioso y simbólico con el papa León XIV, las autoridades de Chiclayo resolvieron rebautizarla como la Ciudad del papa León XIV y así se aprecia con grandes letras colocadas el centro de su Plaza de Armas, así como en otros lugares estratégicos de esta hospitalaria urbe de la costa norte peruana.


Además, la imagen del papa León XIV está presente en murales, efigies y afiches exhibidos en calles, viviendas, establecimientos públicos y privados, así como en diversos recuerdos elaborados por artesanos y artesanas populares. 


Ruta de León


El profundo vínculo espiritual y religioso que identifica a los chiclayanos con el papa León XIV se expresa también en la Ruta de León, iniciativa que impulsa el turismo religioso y cultural de las regiones comprendidas en este itinerario, que incluye a Lambayeque y que concita un creciente interés de los visitantes nacionales y extranjeros.


(FIN) LZD/MAO


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Publicado: 6/11/2026