14:52 | Lima, nov. 27 (ANDINA).
Fernando González Nohra (Lima, 1976), publica e España su segunda novela Carroñero, que gira en torno a Gonzalo Fernández, un escritor fracasado que va por la vida guiado por sus afanes sexuales, venales y escatológicos.
¿En qué te inspiraste para escribir Carroñero?
–En la literatura no se necesita inspiración. Prácticamente el 99 por ciento es disciplina y lo restante es inspiración. Esta te tiene que coger trabajando.
Tus libros fueron publicados primero en España. ¿Cómo es la movida literaria allá?
–No sabes la cantidad de portazos en la cara que recibí en España. Llegué allá con una novela –Por favor no empujen–, que había sido finalista de un premio internacional, segurísimo de que las editoriales se iban a pelear por publicarme, pero al final me ningunearon. España no es como el Perú, donde te publican por plata. Lo hacen por tu calidad. Después de tres años, pude publicar dos novelas allá.
¿Y por qué irte hasta España para publicar?
–Fui porque estaba decidido a escribir en serio, ya que era consciente de que en el Perú apenas me conocían mis padres, pero la decisión final la tomé porque tuve un accidente que me dejó en coma por un mes. Entonces decidí ser escritor. Antes estudiaba derecho y con esa carrera tenía un futuro asegurado, pero iba a ser terriblemente infeliz. Puse todo eso en una balanza y tomé la decisión.
¿Qué opinión te merece la crítica literaria peruana?
–Si te critican es porque estás. Es como si te piratearan. Si encuentro que mi libro lo venden en una esquina, sería feliz, porque eso significa que lo están leyendo. Lo mismo es la crítica. Si me critican bien o mal, significa que se toman la molestia de leerme, y eso es bueno.
¿Cómo resumirías tu novela?
–Trata de la lucha por la supervivencia; es decir, no importa lo que tengas que hacer para sobrevivir, si tienes que pasarle por encima a los demás o valerte de las desgracias ajenas para sobresalir. Solo lo haces.
¿Algún proyecto nuevo?
–Escribo un libro de cuentos. Cada uno enunciará un tipo de muerte que puede ser física, mental, vocacional o psicológica. Se llamará Una cura para el cura y otras formas de morir.
Has estado en colegio católico. ¿Cómo fue tu paso allí?
–Fue muy gratificante. Me trae gratos recuerdos.
¿Qué tan religioso eres?
–Creo en Dios, pero no en la religión. Me persigno, rezo y le puedo pedir a Dios algo muy de vez en cuando. Tampoco te estoy diciendo que sea un curita. El enfrentamiento entre las religiones ha hecho que este mundo sea como es: una basura.
Quizá tras esa apariencia contestataria tuya, en el fondo se esconde un artista sensible.
–No soy sensible. Me considero un neandertal, pero contemporáneo y buen tipo.
(DOP)
Publicado: 27/11/2011