El cometa interestelar 3I/ATLAS sorprendió a los astrónomos tras ser observado por el telescopio espacial James Webb, que permitió identificar componentes químicos poco comunes en cometas del sistema solar.
El cometa 3IA/ATLAS fue estudiado en diciembre del 2025, cuando comenzó a alejarse del Sol después de alcanzar su punto más cercano. El calentamiento solar convirtió parte de sus antiguos hielos en una brillante coma de gas, ideal para el análisis científico.
Webb detecta una composición química inusual
Con el instrumento NIRSpec, el telescopio James Webb logró mapear contenidos químicos específicos del cometa interestelar 3I/ATLAS, entre ellos proporciones de carbono y deuterio, conocido también como hidrógeno pesado.
Los resultados, publicados el 22 de junio en la
revista Nature, revelaron niveles de deuterio cerca de 30 veces mayores que los observados en cometas del sistema solar. Este hallazgo sugiere que el cometa 3I/ATLAS pudo haberse formado en un ambiente extremadamente frío.
Según los investigadores de la
NASA, el material que dio origen al cometa habría estado expuesto a radiación, pero no a un calor prolongado. Por ello, sus hielos con “agua pesada” no se habrían transformado en hielo de agua común, como el que se encuentra en la Tierra.
El estudio también identificó solo trazas de carbono-13 frente al carbono-12. Esta característica apunta a un origen muy antiguo, ya que los sistemas estelares se enriquecen con carbono-13 con el paso de miles de millones de años.
El equipo científico estima que el 3I/ATLAS pudo haberse formado hace entre 10,000 y 12,000 millones de años, durante una etapa conocida como “mediodía cósmico”, cuando la formación de estrellas alcanzaba uno de sus puntos más altos.
“Esta fue una oportunidad única para estudiar un objeto antiguo de una galaxia distante, probablemente anterior a nuestro Sol y sistema solar”, dijo el astroquímico Martin Cordiner del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y autor principal del estudio. “Por un lado, obtenemos información directa sobre ese tiempo y lugar distantes, y por otro, aprendemos algo sobre lo inusual que puede ser nuestro propio sistema solar”.
El nombre del cometa se debe a que es el tercer objeto interestelar confirmado y a que fue detectado inicialmente por ATLAS, el sistema financiado por la NASA para rastrear asteroides con posible impacto terrestre.
La investigación también fue complementada por observaciones del Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, que analizó variedades de carbono y nitrógeno presentes en forma de cianuro.
Para los científicos de esta
investigación independiente, el estudio de estos objetos interestelares puede ayudar a comprender si las condiciones químicas que favorecieron la vida en la Tierra son comunes o excepcionales en otras regiones de la galaxia.