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Músico peruano obtiene tercer puesto en el Tercer Festival Internacional de Flauta

Arequipeño Erwin Calcina ejecutó una pieza de Vivaldi de alta dificultad en Tel Aviv

El joven flautista peruano Erwin Calcina obtuvo el tercer puesto en el Tercer Festival Internacional de Flauta de Tel Aviv.

El joven flautista peruano Erwin Calcina obtuvo el tercer puesto en el Tercer Festival Internacional de Flauta de Tel Aviv.

10:52 | Lima, feb. 7.

El joven flautista peruano Erwin Calcina obtuvo ayer el tercer puesto en el Tercer Festival Internacional de Flauta de Tel Aviv, tras su ejecución de una pieza de Vivaldi de alta dificultad; con la cual logró destacarse entre sus pares de otras latitudes.

Erwin Calcina es natural de Arequipa y un aplicado alumno de la Universidad Nacional San Agustín, en donde cursa su último año en la carrera de Música; destacándose en la ejecución de la flauta dulce; pese a que en un inicio quiso seguir los caminos musicales a través del trombón.

Calcina en comunicación con la Agencia Andina, a pocas horas de recibir el premio en el Tercer Festival Internacional de Flauta de Tel Aviv, se mostró impactado con el logro y agradeció a sus padres y a quienes hicieron posible que su participación se cristalizara con un triunfo que él le dedica enteramente al Perú entero.

El joven músico peruano compitió en esta edición del festival con jóvenes artistas de Israel, Japón, Alemania, Francia, Países Bajos, entre otros, y, luego de varias presentaciones, logró su clasificación a la gran final obteniendo un meritorio tercer lugar, mereciendo elogios del jurado internacional.

"El 31 de enero el concurso fue anunciado por intermedio de las redes sociales y fue gracias a mi maestra Alejandra Lopera Quintanilla que supe de esta convocatoria. Para postular para el concurso debía enviar un vídeo ejecutando una pieza de cierto grado de dificultad y así lo hice. Si el vídeo pasaba por  la calificación de todos los jueces  y concluían en que estaba apto, pues eras ya parte del concurso", explica Erwin recordando cómo fue su participación en este importante festival.


"A la semana llegó un correo electrónico donde fui aceptado como semi finalista y no podía creerlo. Ni bien se supo de ésto recibí el apoyo de la Universidad Nacional San Agustín en lo que respecta a pasajes, estadía y viáticos. Estoy en el quinto año de carrera, soy parte de Ensamble de Música Antigua de la UNSA y es mi  primera participación internacional. Estoy emocionado porque este festival me da una gran experiencia. Cuando recibí el premio estaba con ganas de llorar. Recuerdo que abracé a la organizadora del concurso y solo pensé en mi país", refiere el artista de solo 20 años.

Erwin recordó, con la medalla en las manos y ya en la tranquilidad de su alojamiento en Tel Aviv, cuando postuló a la universidad para hacer realidad su sueño de ser un músico profesional, "para lograr ingresar tenía la ilusión de hacerlo a través de la ejecución del trombón, pero no tenía suficiente dinero para presentarme con ese instrumento. Así que cuando se dio la fecha del examen  agarré lo único que tenía a la mano que era una flauta dulce, postulé e ingresé".

"Desde ese momento en que conocí a mi maestra y me enseña desde cero a tocar este maravilloso instrumento y lo que es la música me enamoré de la flauta. Ya no quise regresar al tombrón", recuerda divertido sobre sus inicios educativos.

Sobre esta experiencia, que aún lo tiene en Tel Aviv, Calcina sostiene que más allá de lo ganado en premios se lleva la experiencia no solo de haber conocido a jóvenes músicos como él de diversas partes del mundo, sino las clases maestras aprendidas de la mano de grandes de la música europea, quienes se hicieron presentes en el desarrollo de citado festival con clases maestras para los participantes.

"He logrado hacer muchos amigos de todo el mundo, ellos me hablan de sus experiencias y de cómo es la educación en sus países. Me recomiendan ir a estudiar a Europa. Ahora la música la veo de manera distinta", sentencia.

Erwin viene de una familia que ama la música; sin embargo sus predecesores no lograron profesionalizarse como él ahora lo hace en las aulas universitarias, "son músicos empíricos, mi abuelito y mis tíos son cultores de la música popular. A mí me encanta la música barroca, pero también la nueva ola y  la música de los años '80".

Finalmente, el joven músico arequipeño dejó como mensaje a quienes amen las artes en todas sus manifestaciones que no decaigan en el empeño de seguir sus sueños, "si quieren realmente ser músicos que lo hagan, sin miedo a que les digan que no pueden o que se van  morir de hambre. No teman hacer lo que les gusta si es que tienen planeada una meta porque las oportunidades se presentan de un momento a otro como a mí me tocó".

Cabe resaltar que el artista peruano, junto con otro participante peruano, el flautista Jonathan Ávila, estudiante del Conservatorio de Música de  Lima, ofrecieron, con el apoyo de la Embajada del Perú en Israel, un recital de música académica y popular peruana el pasado 4 de febrero ante un auditorio lleno, ocasión en la que el público israelí apreció la calidad interpretativa de los jóvenes músicos peruanos.  

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(FIN) CFS/CFS


Publicado: 6/2/2020
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