El pequeño muro inca recientemente hallado en el distrito de San Jerónimo, al borde de la vía Cusco-Arequipa, habría formado parte de un camino que ingresaba al gran Qhapaq Ñan, Red de Caminos Inca, que salía de la ciudad del Cusco al Qollasuyo.
Este descubrimiento, durante una remoción de tierras en un espacio privado, sorprendió al personal de Sitios Arqueológicos del Valle Sur (SAVS) de la Dirección de Cultura de Cusco, pues está ubicado a unos 200 metros del polígono del Sitio Arqueológico de Sillkilchani.

“Sillkinchani es una de las wakas del sistema se seques (espacio sagrado de la gran ciudad Inca del Cusco, capital del Tahuantinsuyo) que está asociado al camino del Qollasuyo. Es claro tener mayor evidencia en estos espacios, como en San Sebastián y San Jerónimo”, explicó a la Agencia Andina Juan Huaranca, jefe de SAVS.
De acuerdo a investigaciones realizadas, Silkinchani fue un espacio administrativo de control para personas que se desplazaban precisamente al altiplano. Aquí hay una cancha y también colcas (por su estratégica ubicación geográfica), donde se almacenaban productos como el maíz.
“Posiblemente ha podido ser un camino secundario o bifurcación a la troncal (actualmente la vía asfáltica Cusco-Arequipa). Nosotros tenemos una data que es del 2006 que ha podido ser un camino prehispánico, todavía nos falta mayores investigaciones para poder definir si realmente es un camino secundario”, subrayó.

“También tenemos un antecedente posterior a la época virreinal e inicios de la república, ya que por este sector existía un molino y posiblemente fue parte de un canal por el que se dirigía el agua para poder usar este molino. Por estos espacios se han encontrado ojos de agua y por ese sector existía un molino, hubo dinámica”, aseveró Juan Huaranca en diálogo con la Agencia Andina.
En Sillkinchani, por esta época, trabajadores de Cultura realizan el desbroce de vegetación que por la temporada de lluvias invade el sitio arqueológico, y durante el año se hacen trabajos de conservación, mantenimiento y recojo de residuos sólidos.
Sin embargo, ahora, tras este singular hallazgo, se suma la elaboración de un expediente que permita, no solo identificar los restos como tal, sino declararlo para su conservación, pese a que el terreno pertenece a privados.

“Es competencia del Ministerio de Cultura (Mincul) hacer una protección provisional, estamos a punto de presentar el catastro arqueológico. Nosotros ya hemos generado un polígono provisional, van a pasar por las áreas competentes para su aprobación y posteriormente su publicación”, afirmó.
Huaranca manifestó que existe una norma que les permite realizar la protección de los restos incas que están fuera, en este caso del polígono del Sillkinchani “esta tiene una vigencia temporal de uno a dos años, ampliable; pero mientras pase ese tiempo el equipo de trabajo de catastro genera el expediente definitivo de declaratoria de delimitaciones que es derivado a la sede nacional MINCUL para su aprobación”, detalló.
Los vestigios no generarían una confrontación con los propietarios del predio, según el jefe de SAVS; sin embargo, ahora los dueños tendrán deberes y obligación de proteger esas evidencias con compromiso patrimonial”.
En la zona conocida como “Angostura”, cercana a los edificios de la Universidad Continental, se evidencia la remoción de tierras, cascajo y piedras que cuenta con la autorización de la Municipalidad de San Jerónimo, incluso un ojo de agua saltó en medio de los trabajos.

Por el espacio circulan a diario vehículos de transporte interregional, interprovincial, y trenes por la vía férrea Cusco-Puno; en los márgenes izquierda y derecha del río Huatanay se evidencia un crecimiento demográfico, lo que antes eran extensos campos de cultivo.