Un atractivo turístico de obligada visita en el Cusco es el complejo arqueológico de Moray, una de los impresionantes legados de la cultura inca y evidencia del avanzado conocimiento que alcanzó esta civilización en su desarrollo. ¿Qué es exactamente este sitio y qué función tuvo en la época inca?, ¿Qué características especiales lo convierten en un destino único en el Perú y el mundo?
¿Dónde se ubica Moray?
El complejo arqueológico de Moray se localiza en el centro poblado de Mullak’as Misminay, al noreste del distrito de Maras, en la provincia cusqueña de Urubamba, en el Valle Sagrado de los Incas, a una altitud promedio de 3,480 metros sobre el nivel del mar y a 52 kilómetros de la ciudad de Cusco.

Tiene una superficie de 31.70 hectáreas y un perímetro de 2,272.50 metros lineales.
Origen del nombre Moray
Sobre el origen del nombre, las investigaciones del historiador Luis Pardo refieren que proviene de los vocablos quechuas muyu (“redondo”) y uray (“abajo” o “inferior”), lo que aludiría a la forma de los andenes conocidos como “anfiteatros”. Durante la época inca, estos espacios habrían cumplido, originalmente, una función ceremonial previa a su uso como lugares de aclimatación de productos agrícolas.
Por su parte, el historiador cusqueño Víctor Angles Vargas sugiere que Moray podría relacionarse con términos asociados a cultivos, como aymoray (cosecha de maíz) o moraya/moray (papa deshidratada).
Características de Moray
Moray se compone de andenerías concéntricas, puesto que presenta tres hoyos gigantescos con andenerías circulares construidas en sus paredes interiores.

El orificio más grande alberga 12 de estas andenerías, cada una con un diámetro variable y una profundidad aproximada de 100 metros. Asimismo, posee un sistema de microclimas controlados en cada andenería y que representaban un piso ecológico con un clima propio, gracias a su propio sistema de riego y a la protección natural de las montañas circundantes.
Su construcción refleja su profundo conocimiento de la agricultura, la astronomía y la ingeniería, así como su capacidad para adaptarse y aprovechar las condiciones climáticas de su entorno.
Laboratorio agrícola y observatorio astronómico
Según las investigaciones, Moray fue un centro de experimentación o laboratorio agrícola destinado a ampliar la frontera de cultivo mediante el aprovechamiento de los distintos pisos ecológicos. En su concepción simbólica, se le asocia al Tinkuy (unión de dos elementos), donde Moray representa lo femenino y Wañin Marka lo masculino. Asimismo, habría sido utilizado como observatorio astronómico inca.

Los incas cultivaron en Moray diversos tipos de semillas en cada andenería, observando su comportamiento en diferentes condiciones climáticas. Esta práctica les habría permitido optimizar sus técnicas agrícolas y seleccionar las variedades más adecuadas para cada región.
John Earls, un estudioso estadounidense del pasado andino, midió la temperatura en diferentes niveles de Moray. Sus resultados confirmaron la existencia de microclimas, con el nivel inferior registrando la temperatura más alta y las últimas andenerías la más baja.

Según el libro "El Valle Sagrado de los Incas: Un recorrido por su historia y cultura", escrito por Teresa Gisbert, el complejo arqueológico de Moray es el único centro de adaptación, aclimatación, experimentación y producción de semillas agrícolas en la región Cusco, que posee diferentes temperaturas, creando microclimas y micro planos productivos dentro de un sistema climático.
Moray destaca también porque fue un observatorio astronómico impresionante donde se podía observar la alineación solar y con ello predecir los cambios estacionales con gran precisión.

En este lugar se observaba la posición del sol y las sombras proyectadas por las montañas para determinar los ciclos agrícolas y rituales. Moray representa un símbolo de la profunda conexión que los incas tenían con la tierra y el cosmos.
Reconocimientos
En 2003, el entonces Instituto Nacional de Cultura (INC), hoy Ministerio de Cultura, declaró a Moray, mediante Resolución Directoral N° 000495-2003-INC como Patrimonio Cultural de la Nación, en la categoría de Sitio Arqueológico.

Este reconocimiento oficial respalda la importancia cultural y arqueológica del sitio y lo protege bajo la legislación peruana.
Asimismo, mediante Resolución Directoral N° 000625-2003-INC, se incluye a Moray dentro de la Zona Monumental del Valle Sagrado de los Incas.
¿Cómo llegar a Moray?
Se accede al centro poblado de Mullak’as Misminay del distrito de Maras desde el desvío ubicado en el kilómetro 65 de la carretera asfaltada Cusco-Urubamba. Desde Maras, Moray se encuentra a 7 kilómetros de distancia.

Existen dos rutas desde la ciudad de Cusco para llegar al complejo arqueológico de Moray. La primera comprende el trayecto por las provincias de Urubamba y Chincheros en buses, minibuses u otros vehículos de transporte turístico desde la avenida Pavitos de la Ciudad Imperial hasta el paradero Entel, recorriendo una vía asfaltada de 29.9 kilómetros equivalente a 46 minutos aproximadamente. A continuación, hay que avanzar otros 19 kilómetros de vía asfaltada hasta el ramal de Maras en un tiempo aproximado de 21 minutos. Finalmente, se avanza por autopista unos 12.7 kilómetros en un tiempo aproximado de 18 minutos, hasta llegar al centro poblado de Mullak’as Misminay y al sitio arqueológico de Moray.

La segunda opción es por la provincia de Anta, partiendo desde la avenida Pavitos de la Ciudad Imperial hasta Izcuchaca recorriendo un camino afirmado 23.9 kilómetros o 39 minutos aproximadamente. Luego, se recorre la vía asfaltada que conduce al ramal de Maras en un recorrido de 22.4 kilómetros o 24 minutos. Por último, hay que desplazarse por la autopista de 12.7 kilómetros en un tiempo aproximado de 18 minutos, hasta llegar al centro poblado de Mullak’as Misminay y al sitio arqueológico de Moray.
(FIN) LZD/MAO
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Publicado: 16/4/2026