La reducción de los márgenes de la banca digital fue uno de los principales efectos encontrados por el Banco Central de Reserva (BCR) al medir el impacto de las fintech cambiarias.
La investigación, publicada en 2024, desmonta una idea cómoda: que en la innovación financiera el beneficio es solo para quienes la ofrecen; sin embargo, alcanzó incluso a usuarios que nunca abandonaron su banco. Es la huella de un mercado que en una década pasó de la ventanilla física a tratar lo digital como una alternativa corriente.
El CEO y cofundador de Rextie, Mateu Batle, recuerda el punto de partida: hace diez años el mercado dependía de canales presenciales y prevalecía la percepción de que las operaciones financieras importantes exigían acudir a una entidad, señala artículo publicado en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.
Cuatro piezas movieron esa convicción, según el ejecutivo: la expansión de la banca digital, el desarrollo de las transferencias interbancarias, las exigencias regulatorias más afinadas y la llegada de las empresas de tecnología financiera, que compitieron en eficiencia, transparencia y experiencia de usuario.
Experiencia
El precio abrió la puerta, pero ya no basta: una buena experiencia cambiaria se mide por la suma de ahorro, rapidez, seguridad y transparencia, y el usuario puede elegir y comparar.
Evitar el traslado de efectivo, conocer la cotización antes de operar y mover fondos desde una cuenta bancaria redujeron riesgos físicos y un costo de oportunidad que el cliente antes pagaba en tiempo y desplazamientos.
La velocidad, sin embargo, cobra su factura. Cuando una transacción se liquida en minutos, el margen para corregir un error se estrecha, y la ciberseguridad, el conocimiento del cliente y el monitoreo de operaciones inusuales dejan de ser trámites para convertirse en resiliencia operativa.
Batle sostiene que no solo evolucionó la tecnología. “Cambió la manera en que los peruanos se relacionan con los servicios financieros”.
El vocero añade que velocidad y seguridad no deben ser objetivos opuestos: una empresa financiera digital debe ofrecer eficiencia operativa sin comprometer sus mecanismos de control.
Hace diez años había que explicar por qué cambiar dólares por internet era confiable; ayer el usuario esperaba que la operación fuera digital, sencilla y segura. Esa expectativa pesa sobre la cuota de mercado tanto como cualquier tasa.
Operaciones
Rextie ilustra esa transición con cifras propias. La plataforma nació hace una década con el reto de demostrar que cambiar divisas por vía digital podía ser seguro, y actualmente supera los 8,000 millones de dólares cambiados y suma más de 250,000 usuarios.
Su respuesta a la exigencia de control fue sostener durante tres años consecutivos la certificación internacional ISO 27001, vinculada a la gestión de la seguridad de la información, además de cumplir las obligaciones regulatorias de su actividad.
También recibió una inversión estratégica de Citi, señal de que banca tradicional y sector tecnológico ya no se miran solo como rivales: infraestructura y alcance de un lado, especialización e innovación del otro.
Nadie debería leer aquí una profecía de extinción.
El ejecutivo de Rextie no cree que los canales tradicionales desaparezcan, pues los segmentos difieren en acceso y familiaridad tecnológica, y la penetración de segmento seguirá siendo desigual.
La frontera se mueve hacia otro lado: la interoperabilidad y la infraestructura de pagos reducirán fricciones, la automatización absorberá operaciones recurrentes y la analítica avanzada junto con la inteligencia artificial afinarán la prevención del fraude y la gestión de riesgos.
Para las empresas, la promesa es una solución cambiaria conectada a su tesorería y a los sistemas que ya utilizan.
Batle afirma que la próxima década no la definirá quién ofrezca el mejor tipo de cambio, sino quién integre mejor la tecnología a la gestión financiera del cliente.
Es una apuesta razonable aunque exigente: integrar implica inversión en capital, supervisión y confianza sostenida. El margen seguirá importando, pero dejará de ser el único argumento.
Más eficiencia
El ahorro de costos suele ser la principal forma en que se vende la automatización cambiaria; sin embargo, su efecto más interesante quizá esté en las personas que operan detrás de la pantalla, según plantea Batle, quien señala que una solución así integrada a los procesos de tesorería permite reducir tareas operativas y concentrarse en decisiones de mayor valor.
Traducido al empleo: menos horas dedicadas a cotizar, conciliar y confirmar transferencias, y más a negociar con proveedores, proyectar liquidez y gestionar el riesgo cambiario.
El cambio alcanza también a quienes trabajan en el sector. Cuando la velocidad exige conocimiento del cliente, monitoreo de operaciones y sistemas de seguridad de la información, la demanda se desplaza hacia perfiles de cumplimiento, gestión de riesgo y analítica.
Son oficios que la conversación sobre tipos de cambio rara vez menciona.
La transición no será indolora para el cambista de calle, cuyo oficio pierde terreno frente a quien opera desde una cuenta bancaria; sin embargo, el balance laboral depende de una pregunta que la tecnología no responde sola: si las empresas reinvierten el tiempo liberado en formar a su personal o simplemente lo recortan.
Datos
- La plataforma es compartida por el cliente que cambia dólares y por el que paga a un proveedor, pero no la lógica, según observa Batle.
- Menciona que las personas naturales operan por ahorros, gastos, inversiones o compromisos personales y priorizan facilidad, confianza y conveniencia.
- Para la empresa, en cambio, el tipo de cambio es una partida del negocio: toca costos, rentabilidad y planificación.
- El ejecutivo propone el caso de una pyme importadora que paga a proveedores en dólares.
- Una diferencia en la cotización puede afectar su margen; además, debe ordenar pagos, asegurar liquidez y cumplir plazos.
- Los datos del BCR lo respaldan: en su muestra de plataformas cambiarias, el valor de las operaciones con empresas creció 22.4% interanual en el primer semestre de 2026.
- Rextie atendió a más de 19,000 empresas, y el servicio apunta a algo más que ejecutar una transacción: mejorar la gestión financiera.
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(FIN) DOP/SDD
Publicado: 26/10/2026