Luego de seis años de lucha contra el cáncer, Adriana, de 15 años recibió su alta definitiva y regresó al Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja para protagonizar uno de los momentos más emotivos de su vida, tocar la campana de la victoria y celebrar que venció la enfermedad bailando caporales, su danza favorita.
La menor recibió una inesperada sorpresa del personal de salud que la acompañó durante su tratamiento. Al ritmo de caporales de las agrupaciones Siempre Pitones y San Luis de Alba, acompañados por la banda de músicos Melgar, Adriana se acercó bailando hasta la campana y la hizo sonar en señal de victoria, ante la emoción y alegría de médicos, enfermeras, técnicos y sus familiares.
“Para nosotros es un momento de felicidad saber que uno de nuestros niños venció el cáncer. Hoy le brindamos una despedida emotiva junto al equipo que la acompañó en los momentos más difíciles de su vida. Estamos felices para este acontecimiento”, destacó la directora general del INSN San Borja, Dra. Zulema Tomás Gonzales.
Adriana tenía apenas 9 años cuando, en mayo, en pleno confinamiento por la pandemia de covid-19, comenzó a presentar dolores abdominales y pérdida repentina del apetito. El 28 de mayo de ese año llegó al Instituto con fiebre, tos y una hemoglobina de 4.5 g/dL. Los resultados de sus análisis mostraron una alteración severa en su sangre. Su condición era delicada y necesitó transfusiones de sangre de manera urgente.
Los estudios confirmaron que padecía Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA), de células B, con compromiso del sistema nervioso central, una enfermedad de alto riesgo que requería iniciar tratamiento inmediato.
Para sus padres, Jhenny Cueva Fuentes-Rivera y Dany Oregón Santillán, comenzó una dura batalla por la vida de su hija. A ello se sumó el dolor de tener que dejarla por varios meses debido a las restricciones sanitarias de la pandemia. “Fue difícil dejarla sola por tanto tiempo, a sus cortos 9 años”, recuerda su madre con la voz entrecortada.
Durante esos meses, Adriana encontró refugio en el dibujar y la pintura, mientras el personal de salud la acompañaba y mantenía contacto diario con su familia mediante videollamadas.
Tras iniciar quimioterapia, el equipo médico determinó que podía beneficiarse de un trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas, procedimiento médico mediante el cual las células madre enfermas son reemplazadas por células sanas provenientes de un donante compatible. Su hermano menor, Bastián, de apenas 4 años, resultó ser 100% compatible y se convirtió en su donante.

El 23 de diciembre de 2020, en plena pandemia, se realizó el trasplante gracias a un equipo multidisciplinario de Trasplante de Progenitores Hematopoyéticos (TPH) del INSN San Borja, en un procedimiento que duró aproximadamente 3 horas y tuvo un resultado exitoso. Luego de varias semanas de recuperación, regresó a casa el 25 de enero del 2021.
“Quiero agradecer de manera especial a mi hermano porque me dio la oportunidad de seguir viviendo. A mis padres por estar siempre conmigo y al personal de salud por ayudarme a llegar hasta aquí. Gracias por no rendirse conmigo”, fueron las palabras de la pequeña Adriana que hoy, seis años después de aquel diagnóstico, volvió al INSN San Borja que fue escenario de una de las batallas más importantes de su vida. Esta vez no llego para recibir tratamiento, sino para celebrar su victoria.
En el mes de la concientización del cáncer infantil, es preciso destacar que en lo que va de 2026, seis pacientes pediátricos ya han tenido la oportunidad de tocar la Campana de la Victoria: Fabiana (15), Leonardo (12), Camila (15), todos de Lima, así como Nolberto (11), de Tingo María, Valery (13), de Pucallpa; Sebastián (17), de Venezuela. Con Adriana son 7 los pacientes reconocidos mediante esta ceremonia durante el presente año.
El INSN San Borja es un centro pediátrico de alta complejidad que brinda tratamiento especializado gratuito mediante el Seguro Integral de Salud SIS a niños con leucemia y otras enfermedades hematológicas y oncológicas.
Desde su creación, el Instituto ha realizado 230 trasplantes de células progenitoras hematopoyéticas, de los cuales 118 fueron alogénicos (hermano compatible), 3 autólogos (de la misma persona) y 109 Haploidénticos con depleción celular T, convirtiéndose en el único centro pediátrico del MINSA que gracias a la aplicación de este procedimiento de tecnología alemana permite incorporar como donante al papá, la mamá o un hermano con el 50% de compatibilidad y con ello la recuperación de los pacientes con enfermedades oncológicas o de trastorno medular. Esta técnica es usada en países como EE.UU. Canadá, México, Brasil, Argentina, Europa y Asia.
En el Perú se diagnostican alrededor de 1,800 casos nuevos de cáncer infantil cada año. De ellos, el 42,7% corresponde a leucemias y el 57,3% a tumores sólidos.
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(FIN) NDP/KGR
Publicado: 4/9/2026