Andina

Manolo del Castillo: “Cuando uno sale de viaje lo principal es la experiencia”

Con Reportaje al Perú el público conoce sitios remotos del país, donde es difícil llegar, y eso les gusta.

Son 15 años que realizo el programa, así que es difícil enumerar. Hemos visitado todos los departamentos, la mitad de las áreas naturales protegidas; felizmente falta la otra mitad y estas siguen aumentando, comentó para el Diario Oficial El Peruano. Foto: Cortesía

Son 15 años que realizo el programa, así que es difícil enumerar. Hemos visitado todos los departamentos, la mitad de las áreas naturales protegidas; felizmente falta la otra mitad y estas siguen aumentando, comentó para el Diario Oficial El Peruano. Foto: Cortesía

10:11 | Lima, ene. 13.

Por Maritza Asencios

Carismático conductor de Reportaje al Perú, uno de los programas más vistos de TV Perú, comenta los destinos nacionales que están a disposición de nuestros lectores y entrega útiles tips de viaje para quienes se animen a tomar nuevos rumbos.
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Reportaje al Perú lleva ya 15 años en el aire, ¿cuáles han sido los programas más exitosos?

–Aquellos en los que la gente se ha sorprendido. No el lindo viaje a Machu Picchu o al Colca, sino lugares de los que no se tenía ni idea. Por ejemplo, la provincia de Espinar, llamada ‘La otra maravilla del Cusco’, o la sierra de Tacna, con cordilleras de 5,000 metros sobre el nivel del mar, ideales para hacer andinismo. También Camaná, que solo los arequipeños conocen porque así como los limeños van al sur en verano, la gente de Arequipa acude a las playas camanejas.



El Perú está lleno de sitios por descubrir. La provincia de Virú, en La Libertad, tiene su capital cerca a la Panamericana Norte y posee, en su jurisdicción, una isla guanera y el santuario de Calipuy, en la alturas de la serranía. Allí vimos desde lobos marinos y aves guaneras hasta puyas Raimondi y guanacos. Es un lugar sorprendente.

–¿Qué temas son los preferidos por tu público?


–Programas de montañas. Los piden quienes realizan caminatas, andinismo o van de campamento, sean universitarios, parejas o grupos de amigos. Estos programas son los más divertidos porque siempre suceden anécdotas.

–Será porque son las rutas más difíciles...

–Para mucha gente es un sueño. Me preguntan cómo puedo caminar tan arriba. En cable vemos documentales de otros países con situaciones extremas. Con Reportaje al Perú el público conoce sitios remotos del país, donde es difícil llegar, y eso les gusta.

–¿Cuántos pueblos del Perú has visitado hasta el momento?

–Son 15 años que realizo el programa, así que es difícil enumerar. Hemos visitado todos los departamentos, la mitad de las áreas naturales protegidas; felizmente falta la otra mitad y estas siguen aumentando. Estuvimos en la más grande, Pacaya Samiria, y en los Pantanos de Villa, que está más a la mano. En las más conocidas, como el Parque Nacional del Huascarán, Machu Picchu, los Manglares de Tumbes y el Titicaca. Y en áreas remotas, como Sierra del Divisor, en Ucayali, cerca de la frontera con Brasil, que convocó a mucha gente en una cruzada por su conservación .

–Y de esta infinidad de destinos, ¿cuál te impactó más y por qué?

–La selva es ‘bacán’ para alguien de la ciudad porque tus sentidos están vivos: tocas las hojas, la tierra, el barro, los animales. En Lima olemos la basura o los perfumes que usan las personas. En la selva hueles la lluvia, las plantas, la madera, la comida, el humo de las parrillas. Es decir, infinidad de elementos, cuando en la ciudad estás todo el día delante de una computadora. Ves atardeceres, el río, la naturaleza. La selva es un verdadero gimnasio para los sentidos. Sin embargo, en lo personal, me gustan las montañas, la cordillera, mientras más alto mejor, aunque mi equipo sufre un poco... (risas). Cumplimos 15 años y fácil podemos irnos 15 años más.

–¿Qué destinos recomendarías para una familia promedio?

–Chanchamayo y la selva central son perfectos porque son destinos consolidados. El valle de Chanchamayo, San Ramón, La Merced, Pichanaki, Satipo cuentan con hoteles, agencias de turismo, operadores en plena plaza de Armas, ferias de artesanía y gastronomía, así como circuitos turísticos para conocer la ciudad.

–¿Y para alguien que recién comienza en el turismo de aventura?

–Para los limeños, el inicio es la meseta de Marcahuasi. El error de los jóvenes es llevar trago e ir sin los implementos necesarios, como bolsa de dormir, carpa o casacas. Piensan que es Chosica y se equivocan. Por eso, quienes van por primera vez sufren porque Marcahuasi tiene mucha altura.

En la actualidad es fácil buscar información de viajes en internet. Encuentras crónicas, bitácoras de universitarios que dicen qué llevar. Por eso, no hay justificación para que un viaje vaya mal.

Marcahuasi es un destino que atrapa al turista porque tiene sitios arqueológicos, altura, un pueblo andino precioso, misticismo y paisajes maravillosos.

–¿Qué ciudad o pueblo nos falta descubrir?


–Yurimaguas es la última ciudad de la selva a la que llegas por carretera, la última frontera. Es antigua, de la misma época de Iquitos, con historia y atractivos turísticos y comunidades nativas auténticas. Una selva diferente, pues puedes llegar en barco y tienes parques nacionales. Está a cuatro horas de Tarapoto, por carretera, y cuenta con todos los servicios.

Y respecto a playas, me encanta Zorritos. Es tranquila, limpia, amplia. Y a pesar de que cada vez hay más hoteles, allí no ves el caos de Máncora.

Viajar no necesariamente es caro. Sale del presupuesto, pero existen lugares baratos para dormir y comer. Cuando uno sale de viaje, lo principal es la experiencia.

(FIN) MAE/MPM

Publicado: 13/1/2016