Cada vez que un cargamento de madera sale desde Pucallpa rumbo a diversos países del mundo, el sueño de los productores madereros viajan también hacia esos países imaginando el destino que tendrá su producto que tanto esfuerzo demandó.
El Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor) destacó la historia de Valentina & Nathaly también viaja con él, una empresa maderera de Ucayali que nació hace más de una década como un pequeño proyecto familiar y que terminó convirtiéndose en una empresa forestal que hoy exporta productos maderables de Ucayali a China, Estados Unidos y otros mercados internacionales.
Detrás de esa historia está Francisco Gerónimo González Gil, un empresario pucallpino que en 2014 decidió dejar la agricultura para iniciar una nueva etapa en el sector forestal. Cuando llegó el momento de ponerle nombre a la empresa, eligió el de sus hijas menores, Valentina y Nathaly, sin imaginar que años después ese nombre terminaría posicionándose fuera del país.
La empresa nació en un contexto complicado para la actividad maderera. En aquellos años, la informalidad predominaba en gran parte del sector y abrirse paso de manera legal parecía una apuesta difícil. Aun así, la familia González decidió avanzar bajo otra lógica: cumplir las normas, ordenar documentos y construir una trazabilidad completa desde el bosque hasta el destino final de cada producto.
Con el paso de los años, Inversiones Valentina & Nathaly S.A.C. comenzó a crecer. Desde su patio de acopio en Pucallpa, la empresa empezó a trabajar con más de 40 especies forestales provenientes de cuatro concesiones certificadas bajo estándares internacionales FSC. La madera salió hacia distintos países mientras la empresa fortalecía controles y procesos para garantizar el origen legal de cada embarque.

Parte de ese trabajo también involucró a comunidades nativas como San Luis de Charasmana, Túpac Amaru y Tres Unidos, donde comuneros participaron en labores de extracción y acopio de madera. La actividad forestal se convirtió en una fuente de ingresos para decenas de familias que encontraron en el manejo formal del bosque una oportunidad de trabajo permanente.
“El mayor reto fue construir toda la trazabilidad desde el bosque hasta el producto final”, explicó Francisco González Reategui, gerente de operaciones de la empresa. Señaló además que mantener el cumplimiento frente a las supervisiones y exigencias del sector demandó años de trabajo administrativo, inversión y seguimiento permanente. “La informalidad suele verse como la salida más fácil, pero nosotros entendimos que el crecimiento debía darse haciendo las cosas bien”, comentó.
La empresa logró superar supervisiones del Osinfor obteniendo constancias de cumplimiento en 2023 y 2024 por el aprovechamiento de especies como shihuahuaco, tornillo, lupuna y yacushapana. Para la familia González, esos resultados representaron la confirmación de que era posible mantenerse dentro de la legalidad en un sector constantemente cuestionado por el comercio ilegal de madera.

“Nos enorgullece demostrar a nuestros clientes y también a las autoridades que trabajamos bajo las leyes que regula el país”, afirmó González Reategui. Luego hizo un llamado a promover el consumo de productos forestales legales y sostenibles. Para la familia González, la empresa que un día nació llevando el nombre de dos niñas hoy también representa una manera distinta de hacer industria forestal desde Ucayali hacia el mundo.
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