Una embarcación de transporte fluvial que trasladaba a 26 pasajeros quedó varada la mañana de este viernes 19 de enero en el río Pastaza, en la provincia del Datem del Marañón, región Loreto, luego de encallar presuntamente por el bajo nivel de las aguas, una situación que comienza a generar dificultades para la navegación en la Amazonía peruana.
El incidente involucró a la embarcación “Dieguito”, que realizaba el recorrido entre la ciudad de San Lorenzo y el distrito de Andoas, una ruta estratégica para el transporte de pasajeros y mercancías en esta parte de la región, donde los ríos constituyen la principal vía de comunicación.
De acuerdo con los reportes preliminares, la
nave quedó inmovilizada cerca de la comunidad de Siwin, en el Alto Pastaza, luego de impactar aparentemente contra un banco de arena o un obstáculo oculto bajo el agua. Las causas exactas del accidente aún son materia de evaluación.

Tras el percance, los pasajeros permanecieron temporalmente varados en la zona a la espera de apoyo para continuar su viaje. Algunos usuarios expresaron preocupación por la demora en recibir asistencia y por la falta de información sobre las acciones adoptadas para atender la emergencia.
Según informó el pasajero Wilson Maca, la embarcación “NOA Cristina” zarpó desde Andoas Nuevo para realizar el transbordo de los pasajeros y permitir que continúen su desplazamiento hacia su destino final.
Afortunadamente, no se registraron heridos ni víctimas mortales. Sin embargo, el incidente puso en riesgo a decenas de personas y reavivó el debate sobre la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en el transporte fluvial amazónico.
El caso ocurre en momentos en que los principales ríos de Loreto han iniciado su etapa de vaciante. Especialistas del Senamhi han informado que cuencas como el Amazonas, Marañón y Ucayali presentan una tendencia sostenida de descenso, fenómeno que favorece la aparición de bancos de arena y reduce la navegabilidad en diversos sectores.
En provincias como Datem del Marañón, donde gran parte de la población depende exclusivamente del transporte fluvial, este tipo de incidentes puede afectar la conectividad, el abastecimiento y la movilidad de comunidades enteras.

Las autoridades y especialistas coinciden en que la temporada de vaciante exige extremar las medidas de prevención, debido a que las condiciones de los ríos cambian constantemente y representan un desafío para las embarcaciones que operan en la Amazonía peruana.
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