La lesión muscular que sufrió Giorgian De Arrascaeta fue un "golpe duro", pero Uruguay trabajará duro para avanzar en el Mundial 2026 y llegar a las instancias finales con el volante ofensivo de regreso en el equipo, dijo este viernes el mediocampista celeste Rodrigo Bentancur.
De Arrascaeta sufrió el martes un desgarro muscular que amenazó con dejarlo fuera del Mundial de Norteamérica, que se inicia en seis días. Sin embargo, el entrenador Marcelo Bielsa optó por mantenerlo en el plantel.
Uruguay se estrenará el lunes 15 de junio ante Arabia Saudita en el Grupo H del Mundial 2026, que completan la debutante Cabo Verde y la favorita al título España.
"Fue un golpe duro lo de Giorgian, pero mantenerlo en el grupo nos da fuerza para iniciar" el Mundial, dijo el Lolo Bentancur a periodistas, tras participar junto a todo el plantel celeste en un singular evento de despedida en el estadio de Pando, a unos 30 kilómetros de Montevideo.
El volante del Tottenham Hotspur, figura clave en el mediocampo uruguayo junto a Federico Valverde, capitán del Real Madrid, aseguró que De Arrascaeta hará todo lo posible por recuperarse rápido "y nosotros vamos a hacer todo para llegar lo más lejos" y permitirle jugar el torneo en Norteamérica.
Ídolo del Flamengo, De Arrascaeta llegó a los entrenamientos con la Celeste diezmado tras sufrir una fractura de clavícula en abril en un partido de la fase de grupos de la Copa Libertadores.
Pese a esa lesión, que requirió que fuera intervenido quirúrgicamente, Bielsa esperaba contar con De Arrascaeta para el choque ante Cabo Verde, el 21 de junio en Miami.
A diferencia de la mayoría de las selecciones mundialistas, Uruguay no disputó partidos amistosos para despedirse de sus hinchas. En su lugar, optó por realizar dos eventos con la infancia como protagonista. Esto "es espectacular, es lindo cuando pasan estas cosas porque uno también fue gurí (niño)", aseguró Bentancur.
El primer evento despedida fue este viernes en el estadio de Pando. Unos 600 niños de equipos de fútbol infantil intercambiaron saludos y juegos con el balón con todo el plantel charrúa.
Más de 3.000 personas se sumaron al "abrazo Celeste" desde las tribunas, en una despedida que se repetirá el sábado en la ciudad de Canelones, a 50 kilómetros de Montevideo.