Las personas y sus mascotas: un vínculo de amor y amistad

ANDINA/Juan Carlos Guzmán

ANDINA/Juan Carlos Guzmán

10:41 | Lima, feb. 14.

Entre las personas y sus mascotas se establecen vínculos de amor y amistad, qué duda cabe. Dan fe de esta afirmación quienes viven con sus perros o gatos, por ejemplo, y los integran a la familia como un miembro más, como un hijo o hermana al que se quiere y cuida con devoción filial. En el Día de San Valentín, el cariño entre dueño y mascota, mascota y dueño, tiene un lugar en el reino del amor.

Sus primeras mascotas las tuvo a los 10 años. Fueron tres Cocker Spaniel: "Robina", "Juno" y "Jack". Vivía en Chaclacayo, y con su familia gozaban de una casa con amplios jardines que les permitió criarlos con libertad. Desde entonces, y con algunos paréntesis en su vida, Francisco Sambuceti disfruta de la compañía de los perros. Le encantan.

"Son fieles, comparten con facilidad tu alegría y es muy divertido enseñarles cosas y comprobar cómo aprenden. Desde niño aprecié la compañía de los perros y siempre me gustó jugar con ellos, darles cariño. Me ocurre ahora con 'Gala' y 'Bianca'. Ellas son adoptadas, muy tiernas. Cuando estoy con ellas regreso a mi niñez", comenta.

Ahora "Gala" y "Bianca" ya no saben qué hacer para llamar su atención. Se tiran al piso patas arriba porque esperan que les rasque la panza, o pelean entre ellas para ver quién recibe primero la caricia entre las orejas.

Marina Villalobos Navarrete no solo se preocupa por "La Negra" y "Nikita", sus hijas como les dice. También lo hace por perros y gatitos que encuentra en la calle. Se desvive por ellos cuando los ve abandonados. Los alimenta y les busca hogar. Tiene un grupo de amigas que se activa cada vez que una de ellas asume la misión de salvar la vida de un animalito.

"Me conmueve verlos indefensos, observar que no pueden expresar su dolor. No puedo verlos sufrir y me entrego a ellos. Me angustio cuando no puedo ayudarlos. En esa situación casi siempre le pido a Dios que lo proteja y se lo lleve para que no experimente nada negativo", comenta esta trujillana. 

Fernando García Bracamonte, médico veterinario sanmarquino, asegura que entre dueño y mascota se crea un vínculo amoroso. Las personas, explica, tienden a humanizarlo todo, incluso su relación con los animales, mientras que los perros se acercan a su dueño como un cachorro lo hace con su mamá.

"Los perros tienen una estructura familiar como la nuestra, por eso se adaptan a nuestra forma de vida o a las familia que los acoge. Es la estructura donde hay una pareja alfa como papá y mamá, y hermanos. La tienen los lobos y monos. La mascota perro es como un hijo", dijo.

Por esa razón, como hijo que busca a su padre o madre, están detrás de sus dueños moviéndoles la cola, oliendo su ropa, sus cosas, sus pasos. Buscan saludarlos lamiendo sus labios o su rostro tal como lamen los cachorros las mamas de su madre para lactar, cuenta el especialista.

Morir de amor

El cariño se expresa y nada se pide cambio. No es necesario solicitarle una prueba de amor a su mascota. A pesar de que pierden mucho por la domesticación, como su instinto de cacería, descubre lenguajes para comunicarse con usted y su familia humana.

Cuenta el médico veterinario que aprenden a posar su patita en la rodilla, por ejemplo, para obtener su comida o juguete, o a ladrar de una manera determinada para conseguir su atención y objetivo.

Aunque parezca increíble, si algo puede igualar a estos seres vivos es la intensidad del afecto. Lo revelan centenares de historias de personas que no soportaron el vacío de perder a su engreído de cuatro patas y prefirieron acompañarlos en su viaje sin retorno, o la de algunos canes que murieron de amor por su dueño o dieron su vida por él sin medir ningún reparo. Por el Día de San Valentín, un homenaje a esta amistad que superó la condición humana.

(FIN) SMS/RRC

Publicado: 14/2/2015