Una intervención preventiva que busca reducir la vulnerabilidad de poblaciones, terrenos agrícolas e infraestructura frente a futuras inundaciones se pondrá en marcha en el norte del país con la protección de 108 kilómetros de los ríos Huancabamba y Chamaya, donde la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el Proyecto Especial Olmos Tinajones (PEOT) ejecutarán estudios técnicos para identificar zonas inundables y delimitar las áreas que deberán permanecer libres de ocupaciones.
La medida cobra especial relevancia ante la posibilidad de eventos climáticos extremos que pueden provocar el incremento del caudal de los ríos y los desbordes capaces de afectar a comunidades, actividades productivas e infraestructura estratégica.
Para hacer frente a este riesgo, la ANA y el PEOT suscribieron un convenio específico de cooperación interinstitucional que permitirá hacer el modelamiento hidráulico, delimitar las fajas marginales e instalar hitos que marquen físicamente las zonas de protección de los cauces.

El ámbito de intervención comprende el tramo ubicado desde aguas abajo de la presa Limón hasta la confluencia de los ríos Huancabamba y Chamaya con el río Marañón, una extensa zona donde las autoridades buscan establecer con precisión los sectores expuestos a posibles desbordes.
Una barrera preventiva
El jefe de la ANA, Juan Carlos Castro Vargas, sostuvo en diálogo con la agencia Andina que el convenio permitirá fortalecer la gestión del agua y la prevención del riesgo de desastres mediante información técnica que facilite una administración más eficiente de los recursos hídricos.
“Hemos suscrito este convenio para realizar estudios, modelamientos hidrológicos y delimitar 108 kilómetros de faja marginal, logrando una administración más eficiente del agua en beneficio de todos los usuarios”, afirmó.
Castro Vargas remarcó, además, que mantener libres los cauces resulta fundamental ante escenarios de lluvias extraordinarias.
“Proteger los cauces es fundamental frente a un fenómeno El Niño extraordinario. Garantizar el agua también implica asegurar que las poblaciones estén protegidas ante posibles crecidas”, señaló.
El titular de la ANA indicó que la planificación hídrica debe considerar tanto los escenarios de exceso como de escasez, debido a que el país enfrenta riesgos asociados a intensas precipitaciones en el norte y la costa, así como posibles déficits hídricos en otras regiones.
Estudios especializados por S/3.1 millones
El PEOT asumirá el financiamiento de los servicios especializados necesarios para desarrollar el modelamiento hidráulico y los inventarios requeridos para delimitar las zonas de protección, con una proyección presupuestal de 3.1 millones de soles.
El convenio tendrá una vigencia inicial de tres meses, período en el que se desarrollará el estudio técnico que permitirá determinar cuáles son las áreas potencialmente inundables y establecer los límites de las fajas marginales.
La información obtenida servirá también para colocar hitos de monumentación, de manera que los límites de protección puedan ser identificados directamente en el territorio y se reduzca el riesgo de nuevas ocupaciones.
Detectan puntos críticos
Durante las inspecciones preliminares en el ámbito de intervención se identificaron sectores donde agricultores desarrollan actividades dentro de áreas expuestas a posibles inundaciones.
El gerente general del PEOT, Miguel Ángel Pérez Valdiviezo, informó que en uno de los recorridos se detectaron cinco puntos críticos en un tramo de 10 a 20 kilómetros, aunque advirtió que existen otros sectores vulnerables aguas abajo que deberán ser evaluados mediante los estudios especializados.
La intervención, precisó, no busca únicamente proteger terrenos agrícolas, sino principalmente reducir la exposición de la población y de la infraestructura ante eventuales crecidas de los ríos.
Con esta intervención, 108 kilómetros de los ríos Huancabamba y Chamaya serán sometidos a una evaluación técnica para determinar dónde termina el espacio seguro y dónde comienza el territorio expuesto al peligro.
La delimitación de las fajas marginales y la instalación de hitos constituyen una medida preventiva para evitar que nuevas ocupaciones terminen convirtiéndose, ante una eventual crecida, en escenarios de emergencia.
Publicado: 23/9/2026