La deuda del país con Edwin Vásquez

08:17 | Lima, jul. 30 (ANDINA).

Ernesto Nava Carrión Médico del hospital Loayza Do

Se está celebrando en Londres los 30° Juegos Olímpicos de la era moderna, siendo la tercera vez que esta ciudad es la sede de ese magno evento de trascendencia universal. En esta oportunidad participarán delegaciones de 204 países.
"Aquella hazaña ha situado a Edwin Vásquez como el mejor deportista peruano de todos los tiempos, no solamente desde el punto de vista del tiro, sino también por sus cualidades humanas que lo enaltecían,  por su caballerosidad."

La fiesta deportiva más importante del planeta evoca a las Olimpiadas que se realizaban en la antigua Grecia. Por feliz iniciativa del Barón Pierre de Coubertin, la primera de esta era se llevó a cabo en 1896.  La presente edición olímpica tiene un profundo significado para el deporte peruano, pues en la misma ciudad de Londres, en 1948, hace 64 años, el paradigma del deporte peruano, Edwin Vásquez Cam, obtuvo la presea de oro en la modalidad de pistola libre.   Este evento deportivo fue el primero  que se desarrolló  después de la Segunda Guerra Mundial. Aquella hazaña ha situado a Edwin Vásquez como el mejor deportista peruano de todos los tiempos, no solamente desde el punto de vista del tiro, sino también por sus cualidades humanas que lo enaltecían,  por su caballerosidad. El campeón peruano poseía una personalidad exenta de egoísmos, actuaba con mucha sencillez, en los escenarios deportivos siempre se le veía rodeado de jóvenes a quienes les trasmitía sus experiencias y les daba consejos adecuados, realizando docencia a nivel del deporte nacional, por estos motivos Edwin se ganó el apelativo de "Caballero del Deporte".
Nació el 28 de julio de 1922 en Malambito, en pleno corazón del Centro Histórico de Lima. Estimulado por su padre, desde muy joven se inició en el deporte de las armas obteniendo en 1938 uno de sus primeros éxitos, ganando el concurso interescolar con un fusil Mauser. Entre 1941 y 1943 fue campeón universitario y posteriormente 10 veces Campeón Nacional.  
En 1940 obtuvo el premio Gildemeister y en 1941 triunfaría en una competencia exclusiva para los campeones de este último premio nacional, es decir, había llegado a ser el mejor de los mejores tiradores peruanos.
En los juegos Bolivarianos de 1947 obtiene 4 preseas, que lo califican para ser incluido en la delegación deportiva que participarían en la 14a Olimpiada de Londres.
A pesar de no poseer un arma moderna, su personalidad disciplinada y su férrea voluntad le permitieron desarrollar un entrenamiento apropiado.
La delegación deportiva peruana estuvo presidida por Manuel Angosto y el equipo de tiro estaba dirigido por el entrenador comandante Leónidas Astete y conformado por los siguientes tiradores Edwin Vásquez, Guillermo Baldwin, Enrique Baldwin, Augusto Larrabure, Luis Mantilla, Froilán Tantaleán, Enrique Mendizábal, Raúl Valderrama, Wenceslao Salgado y César Enjoque.
Al llegar a Londres Edwin contrae una infección bronqueal, que solo le permitió entrenar el día 31, con solo diez disparos y con una pistola que le prestó su amigo Luis Mantilla y que fue con la que disparó en la contienda, pues su arma era obsoleta. 
La modalidad de pistola libre se realiza con arma calibre 22 LR y 60 disparos en 6 blancos (10 tiros en cada blanco), sus parciales fueron 93, 89, 89, 90, 91 y 93, totalizando 445 puntos, posponiendo a las favoritos Schnneider (Suiza) con 439 puntos y Ullman  (Suecia) también con 439  al segundo y tercer puesto, siendo declarado a las 11:30 vencedor de la contienda.
Uno de sus primeros mensajes luego de su brillante triunfo fue: "Gané la medalla de Oro Olímpica, porque me preparé muy bien".  Este es un importante raciocinio que debe ser tomado en cuenta no solo en el área del deporte sino en la vida cotidiana de los seres humanos.
El sábado 7 de agosto, en el estadio de Wembley, Edwin Vásquez es ungido Campeón Olímpico, el único deportista peruano, que hasta el día de hoy ha obtenido la presea de oro para el deporte peruano en una Olimpiada, y que lo sitúa dentro de los privilegiados de la historia  nacional.
A su regreso a Perú recibió numerosas distinciones,  como la Orden del Sol, Los Laureles Deportivos entre otros.
Durante los siguientes años  el as olímpico, quien también era ingeniero, con su esfuerzo personal, sin contar con el apoyo adecuado del Estado, obtuvo otros lauros para el tiro nacional.
Ocupó puestos directivos en la Federación Peruana de Tiro, Comité Olímpico Peruano, Consejo Nacional del Deporte, entre otros. 
Falleció de un infarto cardiaco el 9 de marzo de 1993, dejando a la nación y al deporte peruano un profundo vacío que hasta hoy día no se ha llenado.
El país aún está en deuda con este ídolo, por esta razón,  en 2008 Serpost del Perú emitió un sello postal al cumplirse los 60 años de su triunfo olímpico. Ahora sugerimos la creación del Museo Nacional del Deporte y una condecoración, y que ambos lleven su nombre, así la juventud tendrá en él un ejemplo permanente a seguir. 

Publicado: 30/7/2012