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José Arroyo: el maestro que inspiró a sus estudiantes a seguir esta carrera

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11:24 | Lima, jul. 6.

El docente José Arroyo Herrera es un maestro en todo el sentido de la palabra. No solo enseña, sino que ha sido fuente de inspiración para muchos de sus exestudiantes, quienes ahora son sus colegas de trabajo. Actualmente se desempeña como director en la I.E. 1017 Señor de los Milagros, de Breña, donde se ha ganado el respeto y aprecio de los miembros de su comunidad.

Tiene 40 años de carrera en el servicio educativo, inicialmente como docente del nivel primaria y ahora como directivo. Recuerda con gran cariño a su maestro José Paredes, de quien dice, heredó la vocación y pasión por esta carrera. "Cuando terminé mis estudios lo busqué para abrazarlo y mostrarle mi título de egresado", recuerda.

"Es un referente para mí. Un tipo justo, puntual en la clase, preocupado siempre por la familia de cada estudiante. No solo hablaba, predicaba lo que decía con acciones y eso influyó mucho para que yo elija la docencia, porque era un ejemplo lleno de virtudes", asegura.



Con el paso de los años la historia se repitió. El director es hoy un modelo para muchos de sus estudiantes y algunos de ellos decidieron convertirse en maestros. De su primera promoción, seis eligieron ser docentes de primaria. "Fue hace como 10 años que mis estudiantes de la primera promoción, en la I.E. República de Bolivia, de VES, me contactaron y me invitaron a una reunión. Ahí me dijeron que habían elegido ser docentes por mí y eso me dio mucha satisfacción, sentí que se repitió lo mismo que yo pasé. Cuando yo fui su profesor, tenía 19 años, y ellos me veían como a un hermano mayor, que les brinda afecto y que buscaba ser su amigo”, explica el profesor Arroyo.

El maestro José tiene más de 15 años como director de la I.E.1017 Señor de los Milagros, de Breña, y se siente muy feliz porque, además, vive en dicho distrito desde hace muchos años. Su carisma, su cercanía con sus vecinos y su proactividad en las actividades del barrio, hizo que se gane el reconocimiento de su comunidad, tanto que algunos le han pedido que postule a la alcalde del distrito, pero él  señala, con una sonrisa, que su único interés está en su escuela.

"El colegio está ubicado en la cuadra 11 del jirón Napo, tiene sus zonas laterales que son bravas, pero a mí me ven con buenos ojos. He sido docente de los hijos de muchos de los vecinos y me respetan, y lo mejor de todo es que nunca se meten con nosotros. Por el contrario, me encargan a sus hijos. A mí me gusta interesarme por el prójimo, porque soy creyente”, asegura, siempre con una sonrisa.

Profunda admiración


María Pinto Ramírez decidió ser maestra de primaria por su exprofesor. Asegura que José Arroyo marcó su vida desde muy pequeña, porque siempre estaba cerca para apoyarla. “Yo estaba delicada de salud y tenía muchos problemas, lloraba mucho en clase. El profesor ya no sabía qué hacer para consolarme. Recuerdo que me compró un té y unas galletas en el quiosco, y luego se quedó conmigo para saber qué me pasaba. Yo era pequeña, pero esos detalles nunca van a desaparecer de mi mente”.



“De él aprendí que puedes tener mil problemas en casa, pero al llegar al aula tienes que mostrar una sonrisa, estar feliz, es lo que esperan los estudiantes. Yo siempre vi su sonrisa en la puerta del salón. Así nos recibía, y yo trato de hacer lo mismo siempre con mis niños y niñas”, afirma María Pinto, quien actualmente es docente de primaria en el colegio Fe y Alegría 23, de Villa María del Triunfo.

La maestra sostiene que sus enseñanzas y consejos, no solo las aplica en el aula, sino que le han servido para ser una mejor madre y buen ser humano. Recuerda que hasta hoy tiene grabado en la mente, el número de teléfono de la casa del maestro José Arroyo. Ella asegura que, de tener un problema, su docente estaría ahí, como cuando tenía 9 años, para apoyarla nuevamente.

Silvia Cerna Quintana, quien también fue parte de la primera promoción del docente, recuerda que José Arroyo fue como un padre para ella. Recuerda que el profesor la ayudó poco a poco a vencer la timidez que tenía. “Me sacaba las palabras de a poquitos. Me tenía paciencia y eso me inspiró a querer ser como él. Hasta hoy recuerdo los consejos que me daba”, explica.

Silvia se desempeña como docente de primaria en la I.E. 7242 Divino Maestro, de Villa El Salvador y recuerda como anécdota que, durante mucho tiempo estuvo buscando por redes sociales al docente José Arroyo, y cuando lo encontró, lo primero que hizo fue agradecerle por ayudarla a vencer sus temores. “Por usted estoy aquí, por usted soy docente, ya no soy tímida, le dije, ahora somos colegas”.

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Publicado: 6/7/2021
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