Un total de 29 763 internos trabajan actualmente en los establecimientos penitenciarios del país como parte de las acciones orientadas a su resocialización y preparación para la reinserción social. De esta cifra, 27 282 son varones y 2 481 son mujeres, quienes desarrollan actividades productivas que les permiten adquirir competencias, generar ingresos y construir oportunidades de vida.
En el penal Lurigancho, 1808 internos laboran en 44 talleres de trabajo y 25 talleres de empresas que forman parte de la política penitenciaria Cárceles Productivas. En estos espacios se desarrollan 25 actividades productivas, como cerámica, confecciones, tejidos en junco, carpintería, barbería y panadería, otras.
Entre ellos se encuentran Juan Carlos Barrios Guevara (35), quien encontró en la cerámica una oportunidad para desarrollar un oficio. Durante su permanencia se capacitó en el taller de cerámica, especializándose en pintura y fabricación de piezas.

“Me encuentro recluido en este penal un año y medio. Me capacité en el taller de cerámica y me especialicé en pintura y fabricación de cerámicas. También recibimos orientación de la SUNARP, que nos dio charlas sobre cómo podemos tener un emprendimiento”, señaló.
Padre de cuatro hijas destacó que el trabajo que realiza representa una fuente de ingresos. “Soy padre de familia, acá trabajamos varias personas que gracias a ese trabajo pueden sustentar a sus familiares”, manifestó.
Así también, Jefferson Huayta Rengifo (35), quien lleva 11 años recluido. Durante este tiempo aprovechó las oportunidades para estudiar computación, cerámica y confecciones, además de desempeñarse laboralmente en la empresa Heyluc, donde aprendió a elaborar buzos, polos y casacas.
Hoy domina técnicas de corte de cabello, arreglo de barbas y diseño de cejas, habilidades que desarrolló mediante capacitación y práctica constante.
“Me di cuenta que me gusta, he aprendido a hacer corte, barbas, diseños de cejas. También SUNARP me ha capacitado y nos ha enseñado cómo iniciar un emprendimiento y estoy agradecido por eso”, expresó.
Asimismo, la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (SUNARP) brindó charlas informativas sobre trámites registrales y herramientas para la formalización de iniciativas productivas, contribuyendo a que los internos conozcan para desarrollar futuros emprendimientos.
El coordinador del Área de Trabajo y Comercialización del penal Lurigancho, Marcos Gerardo Ita Benites, explicó que el ingreso de un interno a los talleres laborales responde a un proceso de evaluación y selección realizado por el personal de tratamiento penitenciario.
“Para que un interno pueda inscribirse al Área de Trabajo, lo primero es que debe haber como mínimo culminado la primaria, haber ido a los centros educativos o tener habilidades y destrezas ya adquiridas. El interno pasa una evaluación; si son favorables, sale un acta de consejo y él ya viene a los talleres industriales del penal”, indicó.
El funcionario resaltó “Los emprendimientos permiten que el interno pueda tener un ingreso económico. Con esto apoyan a su familia; desde acá ellos mantienen su hogar”, sostuvo.
El INPE a través de Cárceles Productivas, brinda a los privados de libertad un oficio como herramienta para reconstruir su proyecto de vida y afrontar con mayores oportunidades su futura reinserción en la sociedad.
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(FIN) NDP/LIT
JRA
Publicado: 27/9/2026