La aprobación del reglamento de la Ley 31920, que promueve la industrialización de la papa, representa una oportunidad para que más de 700,000 familias de productores accedan a mercados de mayor valor agregado, mejoren su rentabilidad y reduzcan su dependencia de la comercialización de papa fresca, sostuvo Jorge Sandoval Ramírez, docente de la maestría de agronegocios de la Universidad ESAN.
“Es una buena oportunidad para que el productor pueda tener diversas herramientas que le permitan atender a un mercado distinto, pasar a un mercado que tenga un valor agregado y, por ende, tener la oportunidad de acceder a mejores precios y mejores rentabilidades en su actividad actual”, afirmó.
Sandoval señaló que el desarrollo de productos derivados como chips, puré instantáneo, almidones y otras alternativas industriales abre nuevas posibilidades de negocio para los productores. Sin embargo, advirtió que el éxito de la estrategia dependerá de superar retos vinculados al financiamiento y al conocimiento de los mercados de destino.
Explicó que la transición hacia una producción con valor agregado requerirá que los agricultores se organicen y accedan a mecanismos de financiamiento que les permitan adoptar tecnologías y atender nuevas demandas comerciales.
“Hablar de valor agregado sí es importante. Es una nueva oportunidad económica para los productores. Son más de 700,000 familias dedicadas a esta actividad, pero también involucra que te den las condiciones objetivas para conocer el mercado”, indicó.
Menor dependencia del producto fresco
El especialista consideró que la industrialización puede contribuir a disminuir la dependencia de la venta de papa fresca, una situación que históricamente ha expuesto a los agricultores a problemas de sobreproducción y caídas de precios.
Recordó que en años anteriores existieron iniciativas aisladas de industrialización que no lograron consolidarse por la ausencia de una política pública que las respalde de manera sostenida.
“Esta es una buena alternativa que va a permitir al productor atender un mercado distinto y no depender necesariamente de la venta del producto fresco”, manifestó.
Respecto al potencial exportador, señaló que los chips elaborados con papas nativas registran actualmente un crecimiento importante, aunque remarcó que la nueva estrategia apunta al desarrollo de una oferta más diversificada de productos derivados.
No obstante, sostuvo que la industrialización debe ir acompañada de un trabajo paralelo para identificar mercados, conocer sus exigencias de calidad y diseñar mecanismos logísticos adecuados para colocar los productos tanto en el exterior como en el mercado interno.
Cadena de valor y asociatividad
Sandoval indicó que uno de los principales cambios que plantea el reglamento es la incorporación de los productores a una cadena de valor más amplia, dejando atrás el modelo centrado únicamente en la producción primaria.
Según explicó, la implementación de la norma requerirá la participación coordinada de entidades públicas vinculadas al financiamiento, la innovación agraria, la sanidad y los gobiernos regionales y locales, que son los que mantienen un contacto más cercano con los productores.
Asimismo, consideró que el fortalecimiento de las asociaciones, cooperativas y otras formas de organización será un paso indispensable para que los agricultores alcancen una mayor capacidad de negociación y eficiencia en el manejo de costos.
“Ya el productor no puede estar trabajando solo, no puede trabajar de manera independiente. Ahora vamos al segundo paso, que involucra la transformación y la generación de valor agregado”, sostuvo.
Hoja de ruta
Señaló que, tras la publicación del reglamento, corresponde definir una hoja de ruta que establezca prioridades, fuentes de financiamiento, metas e indicadores para la implementación de la política.
En ese sentido, indicó que también será necesario desarrollar infraestructura complementaria vinculada al procesamiento, almacenamiento, centros de acopio y logística de distribución para garantizar que los productos lleguen en condiciones adecuadas a los mercados de destino.
Asimismo, recomendó iniciar el proceso en regiones representativas y desarrollar experiencias piloto que posteriormente puedan replicarse en otras zonas productoras del país.
Finalmente, afirmó que la medida podría contribuir a que la papa gane mayor presencia en los mercados internacionales, siempre que avance la formalización de los productores y se implementen mecanismos de financiamiento y acompañamiento técnico.
“Esta es una gran oportunidad para que la papa, a nivel de desarrollo agroindustrial, tenga mayor presencia en mercados internacionales”, puntualizó.