Los bofedales son ecosistemas clave para garantizar la disponibilidad de agua y enfrentar los efectos del cambio climático en el país; por ello, el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem) reafirma su compromiso con la protección y el manejo sostenible de estos humedales altoandinos ubicados principalmente a más de 3000 metros sobre el nivel del mar.
Los bofedales, que constituyen una de las mayores prioridades de investigación de la entidad adscrita al Ministerio del Ambiente, destacan por su enorme valor ambiental y socioeconómico a través de las siguientes funciones indispensables:
—Regulación del agua: funcionan como verdaderas esponjas naturales que retienen el agua proveniente de las lluvias, los glaciares y los acuíferos, liberándola de manera gradual, incluso, durante la época de sequía.
—Sustento de la biodiversidad y ganadería: al mantener la humedad constante, proveen de agua y pastos al ganado local y sirven de refugio para la fauna silvestre, como aves, venados y otros mamíferos.
—Mitigación del cambio climático: estos ecosistemas capturan y almacenan grandes cantidades de carbono en sus suelos, reduciendo los gases de efecto invernadero y protegiendo el bienestar de miles de familias ganaderas altoandinas.
Herramienta científica
Como base para la toma de decisiones, el Inventario Nacional de Bofedales del Inaigem ha logrado identificar y mapear más de 900,000 hectáreas distribuidas a lo largo de 19 departamentos de montaña del país.
Esta herramienta científica inédita ofrece una línea base técnica sobre la ubicación, extensión y estado de estos humedales, facilitando a las autoridades de todos los niveles de gobierno la adopción de medidas de ordenamiento territorial y restauración ecológica basadas en evidencia objetiva.
El presidente ejecutivo del Inaigem, Hernando Tavera, destacó el rol estratégico de este recurso e hizo un llamado a la acción multisectorial.
"Los bofedales son ecosistemas estratégicos porque regulan el recurso hídrico, almacenan carbono y sostienen la biodiversidad y las actividades productivas de las comunidades altoandinas. Protegerlos significa garantizar agua para las generaciones presentes y futuras", subrayó.
Ciencia con impacto social
Remarcó la urgencia de coordinar esfuerzos conjuntos entre el Estado, la academia, el sector privado y las comunidades campesinas. Evitar la degradación de estos humedales es vital, ya que su deterioro afecta de forma directa la seguridad hídrica, la biodiversidad y la capacidad de adaptación de las poblaciones que habitan las montañas peruanas.
Con este esfuerzo, el Inaigem continúa generando ciencia con impacto social, asegurando que el conocimiento científico se traduzca en políticas de conservación y resiliencia para todo el territorio nacional.
Publicado: 16/7/2026