Identidad Amazónica: con música y alegría desbordante Carnaval de Rioja conquista Tarapoto

El Carnaval Riojano tomó esta semana la Plaza de Armas de la ciudad de Tarapoto con la fuerza de su música, sus diablos danzantes y la alegría desbordante de un pueblo que celebra su identidad amazónica sin reservas. ANDINA/Difusión

El Carnaval Riojano tomó esta semana la Plaza de Armas de la ciudad de Tarapoto con la fuerza de su música, sus diablos danzantes y la alegría desbordante de un pueblo que celebra su identidad amazónica sin reservas. ANDINA/Difusión

07:59 | Tarapoto, feb. 18.

El Carnaval Riojano tomó esta semana la Plaza de Armas de la ciudad de Tarapoto con la fuerza de su música, sus diablos danzantes y la alegría desbordante de un pueblo que celebra su identidad amazónica sin reservas.

La presentación, encabezada por la delegación cultural de la Municipalidad Provincial de Rioja, convirtió el corazón de Tarapoto en un escenario de integración regional, donde el color, el agua y la tradición se fundieron en una sola expresión colectiva. Esa misma energía festiva se traslada ahora a Yurimaguas, ampliando el abrazo cultural de Rioja más allá de sus fronteras y reafirmando su vocación de compartir lo propio con orgullo.



Rioja, conocida como la tierra de los sombreros de paja y el bombonaje, no solo preserva sus costumbres: las vive intensamente cada febrero, cuando se convierte en epicentro de una de las celebraciones más vibrantes del nororiente peruano. En esta ciudad del Alto Mayo, el carnaval es mucho más que una festividad; es memoria viva, herencia ancestral y afirmación cultural. La tradición, cuyo origen etimológico se remonta al término latino carnevale, encuentra en la Amazonía peruana una expresión auténtica que ha resistido el paso del tiempo sin perder su esencia.


La historia oral recuerda que, en el siglo XIX, mujeres negras y zambas aguardaban a los transeúntes con mates llenos de agua para lanzarlos si no recibían una moneda. Aquel gesto pícaro y simbólico representaba purificación y alegría compartida. Hoy, esa costumbre pervive en el tradicional “bautizo” con agua bendita, acto que marca el inicio oficial del carnaval y renueva el vínculo entre comunidad, memoria y celebración.


Colorido pasacalle


Durante la reciente presentación en Tarapoto, más de cien diablos recorrieron la plaza en un pasacalle que convocó a familias enteras. La delegación, impulsada por el alcalde Jubinal Nicodemos Flores, forma parte de una estrategia de promoción que busca posicionar al Carnaval Riojano como una de las grandes fiestas amazónicas. 

La respuesta del público confirmó que la identidad también se contagia cuando se comparte.


Entre los personajes centrales destaca el Ño Carnavalón, figura simbólica que recorre los barrios tradicionales acompañado de pandillas, bombos y comparsas que marcan el pulso festivo. Barrios emblemáticos como Quinapata, Consuelo y Cascayunga se convierten en escenarios donde lo religioso y lo profano conviven bajo la protección del Santo Cristo de Bagazán, símbolo espiritual profundamente arraigado en la devoción local.

El carnaval también tiene sabor. El juane de avispa, preparado según recetas heredadas de generación en generación, es parte esencial de la experiencia, junto a los tamales y el tradicional traguito de tangarana que acompaña las noches interminables de música y danza. Cada elemento, desde la gastronomía hasta el desfile de reinas, refuerza el sentido de pertenencia y la continuidad cultural.

Del 18 al 25 de febrero, con día central el 22, el tradicional Reventonazo reunirá a todos los barrios en una sola celebración popular. La seguridad estará garantizada gracias al trabajo articulado entre la municipalidad, la Policía Nacional, Serenazgo, las Rondas Campesinas y diversas organizaciones locales, asegurando que la fiesta se viva con orden y tranquilidad.


El Carnaval Riojano no es solo un evento en el calendario festivo: es la manifestación de un pueblo hospitalario y orgulloso de sus raíces. Es la prueba de que la cultura no se negocia ni se diluye, sino que se fortalece cuando se comparte. Si febrero sorprende al viajero con ganas de alegría auténtica y tradición viva, Rioja lo recibirá con los brazos abiertos, su agua bendita y un carnaval que no se observa desde la distancia, sino que se siente y se vive en comunidad.

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(FIN) JQC/MAO
JRA

Publicado: 18/2/2026