El viento frío que recorre el valle de Condebamba, en la provincia de Cajabamba, región Cajamarca, hoy proclama abiertamente los secretos del imperio. A 3,400 metros sobre el nivel del mar, en la cumbre conocida por los pobladores locales como Huaman Orco o Chauchabamba, el sitio arqueológico Wancasanga revela la majestuosa huella logística del Tahuantinsuyo.
Tras décadas de atenta expectación, la primera temporada del Proyecto de Investigación Arqueológica Wancasanga 2026, liderada por el investigador Jerry Solano Calderón y financiada por la Municipalidad Distrital de Condebamba, sacó a la luz un imponente complejo de almacenamiento estatal que desafía al tiempo.
El diseño del viento y las colcas imperiales
La primera exploración sistemática del sitio concentró su mirada en el sector C, un espacio donde la monumentalidad andina cobra pleno sentido. En la Unidad de Excavación 02, los investigadores descubrieron doce estructuras de planta circular dispuestas en una ordenada medialuna que bordea el terreno. A corta distancia, en la Unidad de Excavación 01, emergió una edificación aislada provista de dos ductos térmicos diseñados con singular maestría.

El arqueólogo Oswaldo Ezeta Latoche detalla la ingeniería detrás de estos depósitos: "Los ductos están conformados por muros laterales construidos con bloques de piedra canteados y parcialmente careados, sobre los cuales se dispusieron grandes losas o lajas que habrían funcionado como cubierta. Esta configuración habría permitido la circulación de aire en el interior de las estructuras".
Según Ezeta, la certeza del sello incaico se consolidó tras el hallazgo de fragmentos de un aríbalo dentro de una de las colcas, demostrando que la ubicación geográfica fue producto de una metódica planificación.
Agrega que estas estructuras presentan similitudes con las colcas identificadas en el Qhapac Ñan, las cuales presentan a su vez, la misma disposición de los vanos de ventilación.
Por su parte, el director del proyecto, Jerry Solano, remarca que la ubicación de este conjunto constituye otro elemento de interés.

“Las estructuras se encuentran hacia el extremo oeste del sector C, una zona expuesta a una mayor incidencia de los vientos, condición que habría favorecido el funcionamiento de los ductos de ventilación".
Tres décadas de espera y una nueva etapa de investigación
Este despertar científico retoma el hilo trazado en 1989 por el arquitecto José Pineda Quevedo, cuyo catastro inicial sobre los patrones de asentamiento del valle definió la primera sectorización del lugar.

Más de tres décadas después, y bajo el respaldo de la Resolución Directoral N.° 000302-2026-DCIA-DGPA-VMPCIC/, el equipo integrado por los arqueólogos Oswaldo Ezeta y Diana Agapito Torres, la antropóloga Anny Vega Fajardo, la especialista en conservación Susy Esquivel Valverde y el comunicador Felipe Arroyo Cornejo ha devuelto a Wancasanga al primer plano de la arqueología norteña mediante prospecciones y excavaciones en los sectores C y D.
Arqueología viva en el corazón de Chauchabamba
El proyecto trasciende la investigación académica para convertirse en un modelo social impulsado por el alcalde Manuel Villar Romero y articulado con Tania Ávalos Jara, representante de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cajamarca.
La comunidad del caserío de Chauchabamba custodia con orgullo el sitio, participando directamente en las jornadas de excavación y en talleres educativos organizados en colegios de la zona.

Gracias a la colaboración estratégica del Museo Yachayhuasi de Cajabamba en el registro fotográfico de las piezas, Wancasanga se proyecta como una propuesta de puesta en valor patrimonial que potenciará los estudios sobre la presencia del Tahuantinsuyo junto a sitios vecinos como Ichabamba, abriendo al mismo tiempo nuevas oportunidades de desarrollo turístico y cultural para sus propios habitantes.
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Publicado: 28/8/2026