El auge de la escuela arqueológica de la costa norte peruana empezó a desenterrarse hace más de un siglo con la llegada de los primeros investigadores norteamericanos. El interés en las sociedades precolombinas permitiría la formación de arqueólogos peruanos y marcaría el inicio de una estrecha relación científica con sus pares estadounidenses que dura hasta la actualidad.
Décadas después, investigadores de ambos países volvieron a unir criterios y esfuerzos para impulsar un proyecto para la protección, conservación, investigación y valoración del patrimonio cultural que guarda celosamente el Museo de Arqueología, Antropología e Historia de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT), que es testimonio de los primeros hallazgos en Chan Chan y otros sitios prehispánicos de los valles de la costa peruana, además de la relación histórica entre ambas escuelas.

Bajo esa premisa de interés mutuo, el doctor
Alejandro Yepjen, director de la Escuela Profesional de Arqueología de la UNT, y el doctor Gabriel Prieto, del Departamento de Antropología de la Universidad de Florida, impulsaron
el proyecto “Manejo de Colecciones del Museo de la Universidad Nacional de Trujillo”, que obtuvo el
premio Fondo del Embajador para la Preservación del Patrimonio Cultural 2026, y un financiamiento de US$ 245,000.
Se intervendrán 2,500 piezas
En diálogo con la Agencia Andina, Alejandro Yepjen, detalló que el proyecto se ejecutará durante 24 meses y durante ese tiempo se intervendrán 2,500 piezas arqueológicas, entre vasijas de cerámica, textiles, líticos, metales y parte del acervo documental de las investigaciones y primeros hallazgos en esta parte del país.

Yepjen destaca, por ejemplo, el tomo II del libro Archaeological explorations in Perú: Ancient Pottery From Trujillo (Exploraciones arqueológicas en Perú: cerámica antigua de Trujillo), publicado en 1926 por el investigador estadounidense Alfred Louis Kroeber.
En dichos textos, por ejemplo, aún no se reconoce la cultura Moche, sino que se hace referencia a ellos como proto chimú, conceptos que fueron cambiando con las nuevas investigaciones y hallazgos. También hay dibujos y fotografías inéditas de las primeras piezas arqueológicas halladas durante las excavaciones.
“Algo que no tienen otros museos es este acervo documental de las investigaciones primigenias, muy antiguas, de investigadores norteamericanos que han hecho arqueología en Perú, especialmente en la costa norte. El objetivo de este proyecto también es conservar estos textos para resaltar el aporte de estos estudiosos estadounidenses de las sociedades prehispánicas”, acotó.

También rescata la influencia del doctor Richard Schaedel de las investigaciones de Wendell Bennett, entre. Este fue precisamente uno de los argumentos con los que sustentaron el proyecto durante la postulación al premio Fondo del Embajador.
Tipo de intervención
El especialista peruano indicó que como parte del proyecto se hará una intervención a nivel de conservación, porque lo que se busca es la originalidad de las piezas de la forma en que fueron halladas o llegaron al museo.

“A nivel de cerámica, por ejemplo, se va a hacer la estabilización, se van a utilizar elementos, disolventes naturales para hacer la limpieza y la consolidación de los de los pigmentos de pintura; en textiles se va a hacer un procedimiento muy similar con análisis de rayos X y otros para ver el tema de las de las fibras, entre otros”, indicó.
Intercambio de experiencias
Gabriel Prieto, investigador del Departamento de Antropología de la Universidad de Florida, remarcó que el premio Fondo del Embajador ratifica la histórica y continua relación científica entre arqueólogos estadounidenses y peruanos; así como la influencia de las investigaciones norteamericanas en la arqueología peruana.
Destacó al arqueólogo norteamericano Richard Paul Schaedel, quien cuando aún estaba realizando sus estudios de doctorado en la Universidad de Yale, fundó el Instituto de Arqueología de la Costa del Perú, del que se convertiría en su director.

“Además de la intervención de la piezas y ambientación de algunos espacios, el proyecto permitirá la participación de los especialistas del museo, estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de Trujillo, así como alumnos y profesores de la Universidad de Florida, que permitirá intercambiar conocimientos y vivencias”, subrayó.
Prieto resaltó la participación de la arqueóloga Arabel Fernández López, quien se encargará de la intervención de los textiles por su destacada especialización en la conservación de este tipo piezas, que son parte fundamental de este proyecto. Ella forma parte de la Red de Mujeres en Arqueología Peruana y participó del desmontaje del fardo funerario de la Señora de Cao.
“Arabel Fernández también nos ayudó en la elaboración del proyecto con el que se ganó el Fondo del Embajador”, apuntó.
Ambientación
Prieto afirmó que, si bien el financiamiento no permite la construcción de ambientes, se van a acondicionar una de las áreas con estantería de última generación, que permita mover las piezas de un lado al otro, y darles las condiciones adecuadas para que puedan estar protegidas.

Por su parte, Yepjen espera que una vez se culmine el proyecto, algunas de estas piezas puedan exponerse, a fin de variar la propuesta museográfica que actualmente cuenta el Museo de Arqueología, Antropología e Historia, para atraer a más visitantes.
Ambos investigadores esperan que esto sea el punto de partida para que las autoridades de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) promuevan un proyecto de inversión pública, que permita las mejoras de la casona que alberga el museo.
Museo
El Museo de Arqueología, Antropología e Historia de la UNT fue fundado el 1 de abril de 1939 por José Eulogio Garrido Espinoza y Max Díaz Díaz. Actualmente cuenta con más de 20,000 piezas asociadas a las culturas Cupisnique, Salinar, Virú, Moche, Chimú, Vicus, Cajamarca, Huari Norteño, Chancay, Inca y Nazca.
Muchas de estas piezas son parte de antiguos proyectos de investigación, así como de donación de coleccionistas que decidieron que sea en este recinto donde se conserve dichas piezas, desde de cerámica hasta textilería, metalurgia, escultura en madera y piedra.

Desde su fundación, ocupó diferentes espacios de la ciudad, hasta que en 1995 el Estado le cedió para uso exclusivo del museo la Casona Risco, un inmueble de la época de la colonia, que forma parte del Patrimonio de la Nación.
Cuenta con seis salas permanentes y cuatro salas temporales, que ofrecen una visión detallada de los cambios tecnológicos y culturales que han marcado la costa norte a lo largo del tiempo. Desde la arquitectura hasta la tecnología agraria, pasando por la cerámica y la metalurgia, los visitantes tienen la oportunidad de comprender el rol histórico que ha desempeñado la región liberteña en la vida económica y social del país.
Sus horarios de atención son los lunes de 9:00 hasta 14:30 horas, y de martes a sábado de 9:00 hasta las 16:30 horas, con tarifas accesibles.
Publicado: 29/9/2026