Andina

Festividad de Bajada de los Reyes Magos de Sabaino ya es Patrimonio Cultural de la Nación

Se celebra en la provincia de Antabamba, departamento de Apurímac

Festividad de Bajada de los Reyes Magos de Sabaino, en Apurímac, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. ANDINA/Difusión

Festividad de Bajada de los Reyes Magos de Sabaino, en Apurímac, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. ANDINA/Difusión

14:00 | Lima, ene. 11.

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la Festividad de Bajada de los Reyes Magos de Sabaino, en la provincia de Antabamba, departamento de Apurímac, por por constituir una práctica colectiva que refuerza el sentido de identidad local a través de múltiples elementos como música, danza y ritualidad.

Mediante una Resolución Ministerial publicada hoy en el Diario Oficial El Peruano, se establece que este reconocimiento responde también a que se trata de una festividad que evidencia las dinámicas de intercambio cultural entre la devoción cristiana católica y la veneración a las fuerzas de la naturaleza, lo que se ve expresado en la importancia simbólica de la maduración del maíz.


La Festividad de Bajada de los Reyes Magos de Sabaino, que se celebra en de enero como parte de la Navidad, es un ejemplo de la confluencia entre religiosidad católica española y formas prehispánicas de veneración a la naturaleza y divinidades tutelares, expresada en la celebración del Sara t’inkay, asociado con la maduración del maíz a inicios de enero, de acuerdo con el calendario agrícola andino.

De acuerdo a la tradición oral sobre el origen de esta festividad, hubo una temporada de sequía y hambruna que azotó la zona. Ante ello, un grupo de pobladores sacó la imagen del Niño Jesús en procesión un 1 de enero, adornando su anda con flores y acompañando su recorrido con plegarias e invocaciones por el regreso de las lluvias. Esa misma noche la lluvia cayó sobre el pueblo, permitiendo la maduración de las cosechas y terminando con la sequía.

La organización de la Festividad de Bajada de los Reyes Magos de Sabaino está a cargo de un sistema de “carguyoq” o “cargontes” compuestos por personajes como la reina, el pastor, el prioste o preboste y la ch’ukllera. 


Los candidatos a tomar los cargos se presentan de manera voluntaria y por devoción al Niño Jesús, siendo elegidos por las autoridades de Sabaino por períodos de un año a través de un acto público que tiene lugar en la puerta de la capilla del Niño Moqo. La única excepción es el preboste, quien es elegido por períodos de tres años consecutivos.

Los carguyoq de reina y pastor son los más disputados al ser los que condensan mayor responsabilidad y prestigio en la organización de la fiesta, razón por la cual suelen haber varias personas que buscan asumir esos roles cada año. Tras ser elegidos, los nuevos carguyoq firman un acta de compromiso en la parroquia de Sabaino y son felicitados por las autoridades locales y público presente. 

Los carguyoq reciben el respaldo de su familia, amistades cercanas y vecinos, quienes se identifican con ellos y pasan a ser conocidos como sus “khuyaq”. Estos donan desde alimento y bebida hasta dinero en efectivo a sus respectivos carguyoq, a fin de contribuir con las funciones de organizar y conducir los diferentes aspectos de la festividad.


La reina es el carguyoq más importante dentro de la festividad y tiene como función principal preparar el pesebre del Niño Jesús en un lugar especial dentro de su vivienda, empleando huaylla ichu, flores y plantas locales como qewña o queñua para decorarlo. 

Asimismo, deberá atender con alimento y bebida a los demás carguyoq y participantes de la festividad, quienes se presentarán especialmente en la víspera del día central para venerar la imagen del Niño Jesús. Con este fin, la reina también contrata a un conjunto musical compuesto por un arpista y un violinista.

El pastor es el segundo carguyoq más importante en la festividad y tiene a su cargo la organización de la comparsa de huaylía que participará en la festividad. Para ello convocan tanto a los danzantes como a los músicos que las conformarán, además de encargarse de proporcionar elementos para el vestuario de los primeros, así como alimentación y bebida a lo largo de toda la festividad. 

Cabe señalar que la huaylía, danza de la provincia de Antabamba, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2004 mediante Resolución Directoral Nacional N° 116/INC-2004.

La comparsa de huaylía está compuesta por un mínimo de 50 danzantes masculinos también denominados pastores que se desplazan en dos columnas, y que van en pareja con un número equivalente de danzantes femeninas denominadas damas. 

Los mejores pastores toman roles específicos, distinguiéndose de los demás por llevar un zurriago de cuero en la mano. Estos son los de capataz, punta alesnas y tronador o troenador. 

A nivel musical la comparsa es acompañada por un conjunto de arpa y violín, que ejecuta una serie de tonadas que se 
corresponden con los diferentes momentos de la festividad. Estos son acompañados por guiadoras o cantoras, mujeres que entonan cánticos en quechua respondidos al unísono por los pastores, en una dinámica de diálogo y complementariedad.

El capataz es el líder de la comparsa, encargándose de poner orden y disciplina entre los pastores. Los punta alesnas encabezan las columnas de danzantes marcando cambios en la coreografía de la danza. El tronador o truenador coordina el canto en coro entre las guiadoras y los pastores. Al igual que los pastores, las damas cuentan con sus propias punta alesnas.

Además de estos personajes destaca la figura de la waylaka, representado por un varón que personifica una mujer vestida a la usanza típica de la localidad, y que carga un bebé en brazos. Este hace su aparición el día central de la festividad cobrando especial relevancia durante el acto ritual del sara t’inkay, cargando matas y mazorcas de maíz en una manta que lleva sobre la espalda. La waylaka se desplaza acompañada por un conjunto musical distintivo, conformado por músicos de tinya y quena.

Anteriormente, la Festividad de Bajada de los Reyes Magos de Sabaino transcurría del 3 al 9 de enero. Hoy en día, por acuerdo de la comunidad local de portadores, esta se realiza del 4 al 8 del mismo mes. Aun así, en los días previos se hace actividades preparativas organizadas por la reina, el pastor y el preboste con el apoyo de sus khuyaq y vecinos de la localidad. 

Estas son el llantakuy o recojo de leña, el aqh’a tiachikuy o preparación de la chicha, y el nak’ana ruakuy en que se deja lista la carne del ganado a ser preparada y consumida durante la festividad.

Festividad

La festividad inicia el 4 de enero con el tiyarichiy, acción ritual en que los participantes de la festividad se reúnen en las casas de sus respectivos carguyoq. 

Específicamente, el pastor aprovecha este momento para hacer entrega de implementos de vestuario a sus danzantes, tales como calzado y ornamentos. Luego de darse el primer camaretazo que anuncia el inicio de las celebraciones, la reina y el pastor salen acompañados de sus respectivas comparsas de músicos y danzantes para dirigirse al templo mayor de Sabaino, donde piden la bendición de la imagen del Niño Dios y la Virgen María.

Por la tarde se realiza el tarinakuy, consistente en la reunión y visita mutua de los carguyoq en sus respectivas viviendas, acompañados de sus músicos, danzantes y khuyaq. Por la noche, la imagen del Niño Jesús es llevada a la casa del preboste, donde permanecerá hasta el día siguiente.

Al día siguiente, 5 de enero, la imagen del Niño Jesús es llevada de la casa del preboste al templo mayor de Sabaino. Por la tarde, todos los carguyoq y participantes de la festividad se reúnen en la puerta del templo, con el fin de trasladar la imagen del Niño Jesús a la casa de la reina. Ya en la vivienda, se pone la imagen en el pesebre y espacio acondicionado especialmente para esta, realizándose el acto de adoración al Niño. Este consiste en una velada que se extiende durante toda la noche y madrugada siguiente, funcionando como víspera al día central.


Las actividades del 6 de enero empiezan temprano por la mañana, con el compartir de un asado de costillar de res con rocoto denominado wactakanka y caldo para todos los que participaron en la adoración durante la noche y madrugada. 

El capataz aprovecha este momento para designar entre sus pastores a los denominados punchawniyoq, que se encargarán de atender a los participantes de la festividad más adelante en la capilla del Niño Moqo. Asimismo, elige a la persona quien representará a la waylaka y así como a sus músicos acompañantes.

Seguidamente, todos salen de casa de la reina llevando la imagen del Niño Jesús hacia el templo mayor de Sabaino, en procesión, donde tendrá lugar la misa de 8 de la mañana, después de la cual se realiza un descanso hasta cerca del mediodía. 

Alrededor de la 1 de la tarde, todos los participantes salen en procesión llevando la imagen del Niño Jesús desde el templo mayor hasta la capilla del Niño Moqo, lugar donde la ch’ukllera ha acondicionado un pesebre. Ya en el lugar, los carguyoq comparten un almuerzo con todos los participantes, momento en que aparece la waylaka junto con sus músicos haciendo bromas a las autoridades, danzantes y demás personas presentes.

Al final de este compartir se realiza el nombramiento de los nuevos carguyoq, después de lo cual inicia la procesión de retorno de la imagen del Niño Jesús hacia el templo mayor de Sabaino. 

Los carguyoq, junto con los demás participantes, son recibidos por camaretazos y repiques de campanas al hacer su ingreso al pueblo. Al mismo tiempo, los pastores y guiadoras de la comparsa de huaylía entonan cantos en quechua. 
Luego de dejar la imagen del Niño Jesús en el templo se produce el enfrentamiento de zapateo de manera libre entre pastores.

Por la mañana del día siguiente, 7 de enero, se realiza el acto ritual del visitanakuy, en que todos los carguyoq junto a los demás participantes y autoridades locales se visitan mutuamente en sus respectivas viviendas, llevando música y danza. 

De darse el caso que uno de los carguyoq no fuese encontrado en su vivienda al ser visitado, el capataz de la comparsa puede ordenar colocar objetos pesados en su puerta para difi cultarle el acceso cuando vuelva, lo que es interpretado como una señal de que no han sido bien recibidos.

Luego de esto se realiza el sara t’inkay, acción ritual que tiene por fi nalidad pedir a la pachamama la buena maduración y abundancia del maíz. Este se realiza con presencia de todos los carguyoq y miembros de la comparsa de huaylía en el atrio del templo mayor de Sabaino, contando además con la participación de la waylaka y su conjunto de músicos que invitan a todos los presentes a sumarse a la acción ritual. 

La waylaka, específicamente, trae consigo matas de maíz que han sido arrancadas desde la raíz y que se colocan sobre una manta o lliclla para ser luego rociadas con gotas de alcohol. La música que acompaña este ritual es interpretada por los músicos de tinya y quena y es conocida como kutipakuy. 

El sara t’inkay es uno de los actos rituales más importantes de la Festividad de Bajada de los Reyes Magos de Sabaino, al remarcar la centralidad del maíz como elemento simbólico de la misma. Luego de este, tiene lugar un concurso entre los pastores, cuyos ganadores serán premiados por las autoridades locales.

El 8 de enero inicia con la realización del “cuenta orqoy” o ajuste, en que los carguyoq hacen efectivo el pago a los músicos, cantoras y demás participantes contratados para la festividad. Como parte de esta acción también se entregan recuerdos, denominados wallqachis, a los presentes. 

Después del “cuenta orqoy” se hace el despacho o despedida de la festividad, momento en que las familias de los carguyoq obsequian alimentos a los presentes. Durante este momento de algarabía general, es posible ver a la reina salir vestida como pastor y al pastor como reina, acompañados de sus músicos y danzantes y recorriendo las calles.

La norma encarga a la Dirección de Patrimonio Inmaterial, en coordinación con la Dirección Desconcentrada de Cultura de Apurímac y la comunidad de portadores, la elaboración cada cinco años de un informe detallado sobre el estado de la expresión declarada, de modo que el registro institucional pueda ser actualizado en cuanto a los cambios producidos en la manifestación, los riesgos que pudiesen surgir en su vigencia, y otros aspectos relevantes, a efectos de realizar el seguimiento institucional de su desenvolvimiento y salvaguardia, de ser el caso.

La resolución lleva la firma de la viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, María Elena Córdova Burga.

(FIN) LZD/

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Publicado: 11/1/2020