El próximo feriado largo del viernes 1 al domingo 3 de mayo prevé movilizar alrededor de 945,000 turistas internos en todo el país, generando un impacto económico estimado en 135 millones de dólares, principalmente en actividades vinculadas al hospedaje, transporte, gastronomía y comercio local, informó el ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Reyes Llanos.
El flujo de viajeros consolidaría la tendencia de recuperación del turismo interno, superando los resultados observados en el mismo feriado del 2025, cuando se registraron más de 939,000 viajes y un impacto de alrededor de 120 millones de dólares.
Lima Metropolitana se mantendría como el principal mercado emisor de turismo interno, sus residentes históricamente representan cerca del 40% del flujo total de viajes internos en este periodo. Asimismo, se proyecta una permanencia promedio de 3 noches y un gasto promedio cercano a 500 soles por persona, muy similar al comportamiento registrado el año anterior.
Sobre los patrones de viaje y destinos preferidos; siguiendo el comportamiento registrado en el 2025, este feriado se caracterizaría por la preferencia a viajes de corta duración y destinos cercanos con clima favorable y oferta gastronómica.

En este contexto, otras regiones como Ica, Arequipa, Junín, La Libertad, Lambayeque y San Martín se perfilan también como los destinos que serán más visitados.
Asimismo, se prevé que una alta proporción de turistas opte por destinos que ya conocen: en el 2025, más del 70% de turistas visitó lugares previamente conocidos, lo que evidencia una preferencia por opciones seguras, accesibles y de planificación relativamente rápida.
El principal motivo de viaje seguirá siendo la visita a familiares y amigos, que representó más del 60% de los viajes en el feriado del 2025, seguido por actividades de recreación y descanso. Este comportamiento reafirma el rol del turismo interno no solo como actividad económica, sino también como mecanismo de integración social y dinamismo descentralizador.
Finalmente, se prevé que se mantengan los patrones de viaje observados en años previos: predominio del transporte terrestre, especialmente el bus interprovincial; alta preferencia por alojamiento en viviendas de familiares o amigos; y organización del viaje por cuenta propia.