Entre globos, sonrisas y abrazos, el pequeño Emir dejó el Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen y regresó a casa con una nueva oportunidad de vida: volver a comer por la boca. Con 10 años de edad, procedente de Piura y con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista, fue dado de alta luego de una compleja cirugía realizada por especialistas de EsSalud, que le construyeron una nueva vía para el paso de los alimentos.
La historia de Emir comenzó cuando tenía apenas un año y siete meses. En un accidente, ingirió accidentalmente una sustancia corrosiva que le provocó severas lesiones en el esófago y el estómago. El daño fue tan grave que desarrolló una estrechez en el esófago que impedía el paso normal de los alimentos.
Desde entonces, su infancia estuvo marcada por hospitalizaciones, tratamientos y procedimientos médicos. Durante ocho años tuvo que alimentarse mediante una gastrostomía, que le permitía llevar los nutrientes directamente hasta su estómago. “Fueron ocho años de lucha consecutiva para poder tener una mejor calidad de vida”, recuerda Zeneida Mezones Velasco, mamá de Emir, quien acompañó a su hijo durante todo este proceso.
Los médicos intentaron recuperar el funcionamiento de su esófago mediante varias dilataciones para ampliar la zona estrechada. Sin embargo, el estrechamiento del conducto volvía a aparecer. A esta situación se sumaron episodios respiratorios frecuentes debido al ingreso de saliva hacia las vías respiratorias y dificultades para mantener una adecuada nutrición.
Proeza
Cuando Emir llegó al Hospital Almenara, los especialistas realizaron nuevos estudios y determinaron que la lesión comprometía prácticamente todo su esófago. Ante este complicado escenario, el equipo médico decidió realizar un reemplazo esofágico mediante la técnica de tubo gástrico, una cirugía de alta complejidad que permitió crear una nueva vía para que los alimentos pudieran llegar al estómago. Los especialistas utilizaron una parte del estómago para formar un nuevo conducto que transporte los alimentos desde la boca hacia el aparato digestivo. La intervención se realizó mediante técnicas laparoscópicas.
La operación se realizó el 27 de julio de 2026 y, desde entonces, Emir ha evolucionado favorablemente. Actualmente ya puede ingerir alimentos líquidos y los tolera adecuadamente.
De acuerdo con los especialistas de EsSalud, su evolución permitirá que poco a poco incorpore alimentos de mayor consistencia hasta alcanzar una alimentación más cercana a la de cualquier niño de su edad.
“Es una cirugía de alta complejidad”, explicó el cirujano pediatra Ronald Gallegos, quien lideró el procedimiento y destacó que la recuperación del pequeño requirió el trabajo coordinado de un amplio equipo multidisciplinario. En la atención de Emir participaron profesionales de cirugía pediátrica, pediatría, neumología pediátrica, cardiología, infectología, cuidados intensivos pediátricos, nutrición clínica y gastroenterología pediátrica.
La mamá más feliz
Para doña Zeneida, ver a su hijo salir del hospital representa mucho más que el final de una hospitalización. Es la recompensa después de ocho años de lucha. “Yo soy la mamá más feliz que puede haber en esta vida”, dice emocionada.
Aunque Emir tiene autismo y se comunica con pocas palabras, su madre asegura que su sonrisa es suficiente para saber lo feliz que está. “Es un niño muy luchador, y formamos un buen equipo con él”, cuenta.
Publicado: 28/8/2026