La comisión multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) acaba de cambiar el estado del sistema de alerta ante la posible ocurrencia de este evento en el Perú, de “no activo” a “vigilancia de El Niño costero”, y considera que de producirse tendría, por lo pronto, una magnitud débil.
¿Qué impacto tendría El Niño costero en Perú si se manifestara en una magnitud débil?, ¿Cuáles serían los efectos en el clima, la hidrología, la pesca y la actividad agropecuaria?

Según el
Informe Técnico del Enfen, publicado el 13 de enero de 2026, en base al análisis de las condiciones oceánicas y atmosféricas observadas hasta la fecha, así como de los pronósticos de los modelos climáticos nacionales e internacionales, dicha comisión multisectorial considera que, a partir de abril de 2026, las
condiciones cálidas débiles son las más probables, persistiendo al menos hasta
octubre de 2026, lo cual configuraría, por lo pronto, el
desarrollo de un evento de El Niño costero de magnitud débil.
Durante los episodios de El Niño costero de magnitud débil la temperatura superficial del mar suele ser superior a la normal, en promedio un grado por encima de lo normal, lo cual favorece la ocurrencia de lluvias, sobre todo en la costa norte y centro, por encima de lo normal.

Otras implicancias son el incremento de la temperatura del aire en la costa, la disminución de la presión atmosférica en dicha región natural, la ocurrencia de vientos débiles, la disminución del afloramiento marino y el incremento del nivel del mar frente a la costa peruana. Para configurar la ocurrencia de un evento El Niño costero, estas características deben permanecer por lo menos cuatro meses consecutivos.
Impactos negativos de la ocurrencia de El Niño
Los principales impactos negativos de la ocurrencia de un evento El Niño costero, aunque registre una magnitud débil, son los siguientes:
Las lluvias por encima de lo normal, sobre todo en la costa norte, contribuyen al aumento del caudal de los ríos y ello puede causar desbordes e inundaciones.

La deficiencia de lluvias en la sierra sur del Perú, especialmente en el altiplano, lo cual impacta en un déficit de la producción agropecuaria por falta de disponibilidad del recurso hídrico.

Al incrementarse la temperatura del mar se genera una alteración de los ecosistemas marinos y costeros, manifestándose, por ejemplo, en la migración y profundización de peces de agua fría, como la anchoveta, que es nuestro principal recurso hidrobiológico marino de exportación; así como la sardina, la merluza, así como moluscos como el calamar gigante o pota, entre otras especies.

En el ámbito agrícola, podría acontecer el incremento de plagas y enfermedades en ciertos cultivos, debido al aumento de la humedad atmosférica y las lluvias intensas. En tanto, el aumento de la temperatura del aire en la costa afecta a algunos cultivos como el algodón.

Cabe indicar que los impactos negativos de un evento El Niño costero pueden empeorar debido al calentamiento global, que es un síntoma del cambio climático.
Impactos positivos
El incremento de la temperatura superficial del mar peruano favorece la mayor presencia de peces como el perico, y moluscos que son propios de aguas cálidas.
Asimismo, el aumento de la temperatura atmosférica favorece la presencia de vegetación, especialmente en ecosistemas como las lomas costeras y el bosque seco donde se desarrollan especies como el algarrobo, entre otras. También beneficia a cultivos como el arroz.

Al producirse lluvias más frecuentes e intensas se incrementa el volumen de los reservorios, sobre todo los ubicado en el norte del país, con lo cual se asegura la disponibilidad del recurso hídrico para la actividad agropecuaria y el consumo humano.

Del mismo modo, al contar con mayor frecuencia de lluvias se incrementa el nivel de las aguas subterráneas que surten a los pozos de los que se abastece la población, sobre todo de las zonas rurales, para su consumo y el desarrollo de sus actividades productivas.
Mitigación de daños
El impacto de la ocurrencia de un evento El Niño, aunque se trate de una magnitud débil, sobre la población y la infraestructura productiva, educativa, sanitaria y de otra índole, depende en gran medida de una adecuada gestión del riesgo de desastres.

En este sentido, cobra importancia los informes que emiten periódicamente el Centro de Estimación Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), así como el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el Instituto del Mar del Perú (Imarpe), entre otros que integran la comisión multisectorial del Enfen.

También son fundamentales las acciones como la limpieza y descolmatación de los cauces de ríos, construcción de defensas ribereñas, colocación de barreras de contención en quebradas donde ocurren huaicos, entre otras que desarrolla el gobierno nacional a través de diversos ministerios e instituciones como la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), en articulación con los gobiernos regionales y locales para mitigar el impacto de desastres asociados a la ocurrencia de El Niño en nuestro país.
(FIN) LZD/MAO