El Niño: IIAP aplica drones, bioinsumos y ADN ambiental para reducir riesgo en selva alta

Estas acciones se ejecutan en San Martín para enfrentar efectos de lluvias intensas y sequías

El IIAP aplica drones, bioinsumos y ADN ambiental para reducir riesgo ante impacto de El Niño en la selva alta

El IIAP aplica drones, bioinsumos y ADN ambiental para reducir riesgo ante impacto de El Niño en la selva alta

17:00 | Lima, ago. 29.

La costa y sierra no son las únicas zonas del país donde el fenómeno de El Niño impacta. En la selva alta, las lluvias intensas arrastran laderas y las sequías prolongadas secan suelos que ya venían estresados, dejando el terreno listo para el fuego.

Frente a este escenario, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente, responde en regiones como San Martín con un equipo multidisciplinario de profesionales que combina soluciones biológicas, reforestación con drones, monitoreo ambiental y manejo de cuencas. 

La magnitud de estos efectos depende de la topografía y de cuánto se ha intervenido el bosque, explica el Magister Héctor Guerra Arévalo, especialista en Sistemas Agroforestales del IIAP. En terrenos deforestados, las raíces ya no sostienen el suelo, así que la lluvia intensa se convierte en deslizamiento. Las sequías, en cambio, castigan sobre todo a ecosistemas ya frágiles, como los bosques estacionalmente secos del Huallaga Central. 

Para evitar que la agricultura familiar colapse ante el lavado de nutrientes y la proliferación de plagas, el IIAP promueve biofertilizantes hechos con microorganismos de montaña y hongos micorrízicos, junto con controladores biológicos como los hongos Trichoderma y Beauveria bassiana y biocidas de origen vegetal, usados para proteger cultivos como el cacao.  

Guerra afirma que los sistemas agroforestales que mezclan árboles y cultivos completan esa estrategia, igual que la producción de hongos comestibles, una alternativa que asegura ingresos cuando el clima arruina la cosecha. 

Donde ya hubo incendios, la respuesta cambia de escala. Ahí el IIAP utiliza drones que dispersan esferas con semillas de especies nativas sobre laderas dañadas, una manera de llegar a terrenos que a pie serían casi inaccesibles y de ganarle tiempo a la restauración antes de que caigan las lluvias fuertes. 

En los ríos, el trabajo es menos visible pero igual de constante. Los investigadores monitorean la salud del agua con ADN ambiental, la técnica conocida como eDNA que rastrea el material genético que dejan los organismos a su paso. La aplican en la cuenca del Mayo, donde además se recuperan fajas marginales en el río Yuracyacu para proteger las fuentes de agua y a especies sensibles a los cambios de humedad, como anfibios y peces nativos. 

Con la mirada puesta en los escenarios de riesgo elaborados por el Cenepred y canalizados por el Ministerio del Ambiente con miras al verano 2027, el enfoque científico busca romper la inercia reactiva.  

La consigna para la selva alta, señala Guerra, es dejar de contar pérdidas después de cada desastre y consolidar un escudo preventivo que combine datos satelitales, biotecnología y manejo de cuencas para mantener en pie el sustento de las comunidades amazónicas.  


(FIN) NDP/LZD


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Publicado: 29/8/2026