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"El cuento no fue solo un paso para llegar a la novela", asegura Sergio Ramírez

Narrador nicaragüense Sergio Ramírez promociona en la Feria del Libro de Lima su último libro Flores oscuras.

Narrador nicaragüense Sergio Ramírez promociona en la Feria del Libro de Lima su último libro Flores oscuras.

10:50 | Lima, jul. 23 (ANDINA).

El narrador nicaragüense Sergio Ramírez, ganador del premio Alfaguara de 1998, aseguró a la Agencia de Noticias Andina que para él, el género del cuento no es un paso para luego incursionar en la novela.
El escritor, que visita el Perú para participar en la Feria Internacional del Libro de Lima, está promocionando su nueva entrega, Flores oscuras, una selección de relatos sobre personajes marginales. 

¿Cómo planteó este libro de cuentos? Parece tener un concepto que los reúne y no simple recolección.
El cuento permite bastante flexibilidad. Tiene la ventaja o dificultad que uno define la idea de una vez, pero ya solo tiene que decidir cómo la va a contar. Si sabe como va a terminar, es imprescindible, y si tiene la frase final, aún mejor. La novela tiene posibilidad de corregirse en el camino, el cuento no.
Pero hay excepciones. En su relato Colina 155 rompe con estas reglas del cuento, en que va corrigiéndose sobre el camino.
Esa es una especie de boutade - exabrupto - conmigo mismo. Yo mismo me planteo dos posibilidades, cuando uno debe saber hacia donde va. Uno no sabe si este personaje se dedica a robar o a recolectar latas viejas.
¿Cómo nace este libro en el que los personajes parecen estar en crisis?
Yo diría que la atmósfera de los cuentos es de derrota, de soledad. Son personajes marginales, no tienen luz de éxito. Viven la derrota. Vidas muy oscuras, que son alumbrados por aparecer en la crónica policiaca, y una vez pasado un par de días, vuelven a la oscuridad. Ese tipo de seres humanos me apasiona. Cómo el destino juega con ellos.
Perdedores incluso los que parecen no estar destinados a serlo como el juez del primer cuento que se corrompe.
Es la historia de un juez que le invita una cerveza a su conciencia para hablar. Allí vuelvo al asunto de procedimiento y contenido. Contar que un juez se corrompe y le vende una sentencia a los narcos es muy común en América Latina. Entonces hablamos de su conciencia. ¿Pero cómo es la conciencia? Una mujer que hace ejercicio, un poco cínica, como toda conciencia, dispuesta a justificarlo que es lo que él busca.
Por lo general, los que hacen narrativa empiezan haciendo cuentos y luego migran a la novela, pero usted siempre regresa a este género. ¿Por qué?
Yo me considero hombre de dos mundos, del cuento y de la novela. Nunca pensé que uno fuera el paso para llegar al otro. El cuento siguió siendo para mí un género diferente, porque tiene sus propias reglas. Empecé siendo cuentista y regreso siempre. Le tengo mucho cariño, porque guarda grandes posibilidades.
Contaba que parte de sus historias surgían de los relatos de su familia.
Sí. Yo tengo una novela llamada Un baile de máscaras que está construida sobre las historias que narraban de forma insistente durante sobremesa. Los adultos siempre contamos las mismas historias, por uno se le graba en la mente.
 
(FIN) ECG/JCP

Publicado: 23/7/2013
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