Por Miguel de la Vega PolancoEl panorama económico mundial que empezaba a ensombrecerse por el conflicto en el Medio Oriente, que elevó el precio del petróleo y a su vez impulsó la inflación, empieza a revertirse. De superar los 100 dólares, el barril de petróleo ya descendió rápidamente a menos de 69 dólares, mientras que en el plano local la confianza empresarial se robustece para acrecentar la inversión privada que el país necesita.
Nuevos vientos soplan en la economía peruana, sin embargo hay riesgos y retos que enfrentar, señala informe publicado en el
Diario El Peruano.
El Banco Central de Reserva (BCR) recientemente elevó de manera importante su proyección de crecimiento de la inversión privada para el 2026, de 9.5% que preveía en marzo de este año a 12.5%, en su reporte de inflación de junio.
En general, el ente emisor hizo una mejora de la previsión de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del país para este año, de 3.2% a 3.4%, donde destacó el PBI no primario con un incremento de 4% a 4.7% y anticipó un fuerte avance en el subsector construcción de 6% a 10%, así como en comercio de 4% a 4.5%, servicios de 3.9% a 4.5%, y manufactura de 3% a 3.3%.
De acuerdo con la Encuesta Mensual de Expectativas Macroeconómicas que se realizó en la segunda quincena de junio, el ente emisor indicó que todos los indicadores de expectativas empresariales aumentaron y “se encuentran en el tramo optimista”. En el caso del indicador de economía a tres meses, tras mantenerse pesimista en abril de este año, regresó al plano optimista en junio.
“La mejora del sentimiento de los inversionistas en un entorno operativo más predecible probablemente sostendrá una sólida dinámica de inversión y reforzará las perspectivas de crecimiento económico”, señaló la clasificadora internacional de riesgo soberano Moody’s Ratings, tras señalar que el resultado de la segunda vuelta presidencial en Perú, con el triunfo de Keiko Fujimori, apunta a “un entorno macroeconómico más predecible, lo que respalda el perfil crediticio soberano”.
Motores de crecimiento
Por su parte, el economista y gerente de Estudios Económicos de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), Alberto Morisaki, prevé que el sector minero será uno de los principales motores de crecimiento en el segundo semestre del 2026, al considerar que los precios de los minerales siguen elevados, impulsados por la demanda global relacionada con la inteligencia artificial, la electrificación y la transición energética.
“Otro sector clave será el de construcción e infraestructura, vinculado a obras relacionadas a Asociaciones Público Privadas (APP), infraestructura vial, puertos y transporte urbano, inversión privada en inmuebles y proyectos comerciales”, enfatizó.
“Asimismo, el sector comercio y consumo privado será otro de los protagonistas en el segundo semestre del 2026, debido a la recuperación sostenida del empleo formal, mejora del ingreso real por inflación relativamente controlada, y mayor acceso al crédito”, agregó.
También, Morisaki anticipó que el sector agroexportador y el de transporte incidirán en el PBI de este año.
Por otra parte, el economista y profesor de Pacífico Business School, Jimmy Astocóndor, destacó que detrás de la revisión al alza del BCR en su proyección de crecimiento de la economía nacional a 3.4%, “hay una recomposición sectorial clara: el motor ya no está en las actividades primarias, sino en el consumo (aumento de 3.6% en 2026), la construcción y los servicios vinculados al mercado interno”.

Indicó que la construcción se perfila como uno de los sectores más dinámicos del semestre, sostenida por la inversión inmobiliaria privada y, paradójicamente, por el propio Fenómeno El Niño.
“La necesidad de obras de prevención –descolmatación de ríos, defensas ribereñas, drenaje pluvial– y, más adelante, de reconstrucción, generará un efecto multiplicador temporal sobre el empleo de construcción civil y el comercio de materiales, especialmente en el norte del país”.
Impulso a la economía
Respecto a qué medidas se deberían adoptar para fortalecer el crecimiento económico del país, Morisaki señaló que se debe impulsar la inversión privada, especialmente en la minería, infraestructura y descongestión del tráfico vehicular.
“El próximo gobierno debe lograr combinar la estabilidad macroeconómica, aceleración de la inversión minera, shock de infraestructura, simplificación regulatoria, mayor competitividad, y la lucha frontal y decidida contra la inseguridad ciudadana”, afirmó.
A su turno, el economista Jimmy Astocóndor refirió que, a fin de impulsar el crecimiento económico y desarrollo del país, se debe “destrabar la cartera de proyectos mineros, que suman cerca de 45,000 millones de dólares”, mediante una “modernización de la Ley General de Minería que incluya plazos obligatorios de exploración, un fast track para proyectos estratégicos y un régimen diferenciado para la pequeña minería formal”.
Asimismo, indicó que se debe “acelerar la ejecución de grandes proyectos de infraestructura mediante APP y Obras por Impuestos (OxI), además de la posibilidad de un endeudamiento adicional de hasta 1% del PBI destinado exclusivamente a inversión productiva”. “El propio presidente del BCR, Julio Velarde, calificó de conservadora su proyección de 3.4% para 2026 y sugirió que el crecimiento podría ser mayor, si se manejan bien las cosas, durante la gestión entrante”, enfatizó.
Finalmente, refirió que, ante la mayor demanda mundial por el cobre para la transición energética, “la única forma de aprovechar este ciclo alcista en los commodities es acelerando los proyectos mineros como el caso de Tía María”.
Ambos economistas, señalaron que el Fenómeno El Niño es el principal riesgo local para la economía, y de hecho, el BCR ya lo incorporó en sus últimas proyecciones, al anticipar un impacto en el PBI primario, especialmente en el sector pesca.
Reducción de la brecha social
Morisaki señaló que el crecimiento económico, además de generar empleo formal, debe aumentar la productividad y mejorar el acceso a servicios básicos. “Ahora, si bien la principal política social sigue siendo el crecimiento económico sostenido, debe trabajarse en destrabar inversiones y dar señales claras para mejorar el clima para los negocios”.
Asimismo, dijo que “se debe dictar medidas que generen más empleo formal, puesto que la desigualdad en Perú está estrechamente vinculada a la informalidad”, y para ello, el crecimiento de la inversión privada es fundamental, así como la simplificación laboral con la reducción de los costos de formalización para las mypes. También destacó la importancia de “mejorar la educación técnica y la empleabilidad”.
Planteó fortalecer el combate a la inseguridad ciudadana, porque “reduce inversiones, aumenta costos empresariales, limita oportunidades de empleo, y golpea especialmente a los hogares de menores ingresos”.
Astocóndor agregó que se debe crear un banco de desarrollo destinado a ampliar el acceso al crédito de las mypes, que en un 80% operan en la informalidad. También enfatizó la importancia de “proteger el gasto social frente a la consolidación fiscal”. “Sin avances tangibles en formalización e infraestructura básica, el crecimiento seguirá conviviendo con una vulnerabilidad social que, aunque en retroceso, todavía alcanza a uno de cada tres peruanos”, puntualizó.
Datos
- El Banco Central de Reserva proyecta que el déficit fiscal baje a 1.8% del PBI en 2026 y continúe disminuyendo hasta 1.5% del PBI en 2027.
- También estima que la deuda pública pase de 30.1% a 28.5% del PBI entre 2025 y 2027, manteniéndose como la más baja de la región.
- Las Reservas internacionales del Perú ya superan los 100,000 millones de dólares.
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(FIN) DOP/SDD
JRA
Publicado: 6/7/2026