En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, la neuropsicóloga Yanet Irene Castillo Verástegui, del Servicio de Salud Mental del Hospital Nacional Arzobispo Loayza, destacó que aprender a identificar y gestionar las emociones es fundamental para el bienestar integral de las personas.
“Cada día, millones de personas reaccionan ante situaciones cotidianas sin saber exactamente qué están sintiendo ni por qué actúan como lo hacen. Cuando el cerebro no identifica adecuadamente lo que experimenta, la corteza prefrontal (la región encargada de regular los impulsos y la toma de decisiones) se desactiva, dando paso a reacciones viscerales que afectan la salud y la convivencia”, explicó la especialista.
Explicó también que, la mala gestión emocional tiene una relación directa y bidireccional con trastornos como la ansiedad, la depresión y la agresividad. Detalló que las emociones difíciles acumuladas sin resolución generan un estado de hipervigilancia crónica que reduce la tolerancia al estrés. En ese contexto, situaciones cotidianas y aparentemente menores pueden desencadenar reacciones desproporcionadas, dado que el organismo interpreta cualquier estímulo como una amenaza, impulsando respuestas agresivas o de desborde emocional.
“Frente a situaciones de estrés, pérdida o conflicto, es bueno hacer una pausa consciente para reconectar cuerpo y mente, practicar la respiración pausada (inhalar cuatro segundos, sostener cuatro y exhalar seis con fuerza) y realizar una reestructuración cognitiva simple que permita reflexionar sobre lo ocurrido. Igualmente, la importancia de la comunicación asertiva es una herramienta clave para expresar emociones sin agresividad ni pasividad, evitando que la acumulación de cortisol y adrenalina derive en estallidos emocionales”, indicó.

La doctora también destacó que el manejo emocional varía según la etapa de vida. En los niños, cuya corteza prefrontal aún está en desarrollo, los padres y cuidadores cumplen el rol de arquitectos cerebrales: son quienes modelan la regulación emocional a través del ejemplo, la validación de sentimientos y la enseñanza de límites. En adolescentes, el acompañamiento debe enfocarse en la comunicación sin juicio, el manejo del entorno digital y la normalización del error como parte del aprendizaje. En adultos mayores, recomendó fomentar la autonomía y la escucha activa para prevenir cuadros de tristeza, apatía o depresión asociados a la soledad.
Sobre las señales de alerta, la especialista precisó que cuando una emoción se vuelve crónica, intensa e incontrolable, afectando el sueño, el apetito, la concentración, el rendimiento laboral o las relaciones sociales, es necesario buscar atención profesional. Subrayó que pedir ayuda no es signo de debilidad, sino un acto de valentía e inteligencia, y que el estigma social (especialmente en varones) es uno de los principales obstáculos para acceder oportunamente a un psicólogo o psiquiatra.
El Servicio de Salud Mental del Hospital Nacional Arzobispo Loayza brinda atención especializada en psicología y psiquiatría para personas que atraviesan dificultades emocionales en cualquier etapa de la vida. La Licenciada Castillo dejó un mensaje para quienes hoy enfrentan situaciones difíciles: “reconocer lo que se siente es el primer paso para transformar una reacción visceral en una respuesta inteligente, y ninguna emoción, por dolorosa que sea, debe enfrentarse en soledad” finalizó.
Publicado: 10/10/2026