Familias cusqueñas y visitantes disfrutaron de la apoteósica procesión de vírgenes y santos que reúne cada año el tradicional Corpus Christi Cusqueño, fiesta patronal bastante esperada, aunque en esta última versión no se contó con San Cristóbal, por incidentes en la Basílica Catedral.
La plaza mayor, también conocida como Hawkaypata, lució repleta de fieles católicos y turistas desde muy temprano, que esperaron la misa central, la cual concluyó al mediodía con la procesión del Santísimo Sacramento en su carroza de plata, que luego recorrió todo el perímetro, bendiciendo a los asistentes.

Por la tarde los santos, encabezados por San Antonio Abad, salieron con sus cargadores en hombros, autoridades religiosas, políticas y hermandades y la feligresía en general. Atrás estaban las cuadrillas de bandas de músicos que deleitaron con temas tradicionales y otras innovadas para la ocasión.
Las imágenes partieron desde el atrio de la Catedral, pero denotó entre los fieles cierta tristeza la ausencia del Poderoso Patrón San Cristóbal, quien quedó relegado al interior del recinto religioso, por presentar fisuras y separaciones estructurales. En la “Entrada” del Corpus Christi cargadores no pudieron soportar el peso de la escultura y esta se inclinó y casi cae.
Francisco Vargas Álvarez, jefe del centro de restauración de Tipón, de la Dirección de Cultura de Cusco, lamentó ante la Agencia Andina el percance y recomendó, tras una evaluación, que la efigie no podrá salir en procesiones por los riesgos que presenta y si será llevada a su templo se tendrá que hacer por separado, la imagen por un lado y el anda por el otro.

San Cristóbal permanecerá hasta el próximo jueves en la Catedral a la espera de decisiones para su intervención; sin embargo, el accidente que atravesó dejó preocupados y entristecidos a miembros de la comunidad católica.
El vicario de la Parroquia de San Jerónimo, Mijaíl Enríquez, señaló a esta Agencia que se atraviesa un momento muy “fuerte y determinante” con la situación del Poderoso Patrón, y lo ocurrido se suma otras que se presentaron en los últimos años y nos tiene que “servir de enseñanza para corregir otros accidentes”.
Afirmó que para el Corpus Christi Cusqueño se participan de reuniones y cumplen con protocolos, los que ahora deberán ser más exhaustivos con la participación más especializada de la Dirección de Cultura al ser San Cristóbal monumento integrante de la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación “se debe tener una cultura de prevención y no solo de atención”, remarcó.

Aun con esta sentida ausencia, los fieles acompañaron a sus catorce imágenes, se persignaron en los altares ubicados en los extremos de la gran plaza, degustaron el tradicional Chiriuchu, Plato Bandera de Cusco, y celebraron hasta la noche, despidiéndose luego de sus imágenes hasta la octava, cuando retornarán a sus templos y parroquias, para el próximo Corpus Christi.