En ese contexto, advirtió que el margen de variación es mínimo, pero decisivo. “Son cambios muy pequeños los que podrían hacer las diferencias al final”, sostuvo.
Respecto a lo que conecta con el electorado, reconoció una brecha entre lo esperado y lo que ocurre en la práctica. “Lo que uno esperaría es que los debates traten de propuestas (...) pero en la práctica lo que se termina siendo viral son los clips de las pullas o de momentos que apelan a emocionalidad”, explicó.
Sobre la estrategia de los candidatos, consideró necesario equilibrar contenido y forma. “Una combinación de propuestas claras, decir cosas que la gente no se atreve a decir y explicar por qué nos afectan en el día a día”, indicó.
En relación con los candidatos rezagados, advirtió que este es un momento decisivo. “Si no han logrado meterse en competencia con el debate, ya es mucho más difícil que la última semana empiecen a crecer”, precisó.
Asimismo, subrayó la fragilidad del voto en este proceso. “Los apoyos no son tan sólidos, si es que vemos a alguien caer rápido (...) es difícil que alguien más no crezca rápido también”, señaló.
Albán también destacó la importancia del llamado “posdebate”. “Son pocas las personas que se sientan en la noche del debate a verlo todo (...) la reacción al debate se da en los días siguientes porque los videos de los momentos más virales del debate se empiezan a circular a partir del día siguiente”., indicó, al explicar que el impacto real se consolida días después.
En la recta final, sostuvo que los candidatos deben generar conexión con el electorado. “Lo importante es que el candidato logre conectar y entusiasmar lo suficiente para que piense que tiene una opción para ganar”, refirió.
Finalmente, afirmó que el escenario electoral sigue abierto. “No hay ni siquiera la certeza de uno de los dos probablemente recién vamos a tener certezas en la última semana”, afirmó, al señalar que incluso un porcentaje significativo de ciudadanos decide su voto en la última semana o el mismo día de la elección.