Cusqueños y turistas admiran los objetos líticos, cerámicos y metálicos hallados durante las investigaciones en el sitio arqueológico de T’aqrachullo, en una exposición temporal que se realiza en el museo de la Casa del Inca Garcilaso de La Vega, ubicado en el centro histórico de Cusco.
Los bienes culturales, con información detallada sobre su hallazgo, valor e importancia, son exhibidos bajo la denominación "T'aqrachullo: El tiempo superpuesto. La historia que se escribe", y estarán hasta el próximo 15 de agosto en el segundo nivel de este recinto, cercano a la plaza Mayor de Cusco.

Wilberth Gamarra, arqueólogo y curador de la muestra, informó a la Agencia Andina, que para mejor comprensión de los asistentes, las vitrinas se han separados en tres secuencias (horizonte tardío, intermedio tardío y horizonte medio) con las evidencias pre incas (Kana, Q’olla y Wari) y la cultura Inca, y la información de los restos ubicados en el distrito de Suycutambo Espinar.
Entre los bienes culturales está un impresionante ajuar, un ritual Wari asociado con objetos funerarios, cerámicos, domésticos “tenemos objetos Chuquibamba, se tratan de dos vasijas que corresponden a los inicios estilísticos de la alfarería Inca como tal”, explica.

También se puede contemplar objetos sacros elementos como illas o conopas, y en medio de ellos están las casi tres mil cuentas o lentejuelas de oro, plata y bronce “estaban agrupadas en una bolsa de material orgánico, para fines expositivos las hemos desplegado para que sean apreciados por la comunidad”, puntualizó.
Los fragmentos de cerámica, herramientas y detallada información sobre el urbanismo y la arquitectura de T’aqrachullo, mediante recursos infográficos, facilita a descubrir las particularidades de María Fortaleza T’aqrachullo, como es el nombre correcto, declarado Patrimonio Cultural de la Nación en el 2010. Las gráficas muestran cómo el sitio se emplaza estratégicamente a 4,102 metros sobre el nivel del mar sobre un farallón rocoso en Chaupimayo, Suykutambo.

Además, se explica el origen de su nombre como reflejo de su íntima comunión con la naturaleza: t’aqra (roca madre) y chullo (depósito de agua tallado en piedra), componentes que rigieron la sacralidad y arquitectura del lugar.
La inauguración de la exposición fue hoy y estuvo a cargo de la directora de Cultura, Maritza Rosa Candia, quien incluso fue parte de las investigaciones realizadas cuando aún era estudiante, ella expresó su profunda emoción por el significado identitario de este hito científico.

"Quiero rendir un profundo homenaje a nuestra sagrada ciudad del Cusco, cuyo corazón y grandeza no se limitan a su monumentalidad incaica, sino que se extienden a la inmensa riqueza prehispánica que late en cada una de sus provincias, como Espinar. T'aqrachullo no es un conjunto estático de estructuras, sino un testimonio excepcional de resistencia y vida”, expresó.

En la ceremonia de inauguración estuvo Mariela Noriega Alegría, Jefa del Gabinete de Asesores del Despacho Ministerial del Ministerio de Cultura, quien destacó el compromiso del sector por visibilizar aquellos asentamientos que demuestran la continuidad histórica y la complejidad cultural del sur andino.
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