El desarrollo inmobiliario ha ganado relevancia entre los inversionistas que buscan diversificar su patrimonio mediante activos vinculados a la economía real peruana.
En 2025, se vendieron 29,042 viviendas nuevas en Lima Metropolitana, 38.6% más que el año anterior, según información de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco).
“Los fondos de desarrollo inmobiliario reúnen capital de distintos inversionistas para financiar proyectos previamente evaluados”, señala Según Freddy Salcedo, director ejecutivo de Conexa Financial Group.
“A diferencia de los fondos orientados a generar rentas por alquiler, estos vehículos buscan capturar el valor creado durante la adquisición del terreno, el desarrollo, la construcción y la comercialización de las unidades”, agrega.
Refiere que este segmento también viene ganando escala dentro del mercado de inversiones alternativas.
“Estimamos que los fondos y vehículos vinculados al desarrollo inmobiliario de vivienda multifamiliar gestionados desde Perú —considerando estrategias públicas y privadas— alcanzarán entre 500 millones a 700 millones de dólares de AUM (activos bajo gestión) en 2026”, indica Salcedo.
“Este volumen refleja una mayor participación de capital privado e institucional en estrategias orientadas al desarrollo, financiamiento y puesta en valor de proyectos inmobiliarios”, agrega.
Asimismo, indica que existen 5 grandes ventajas o beneficios al momento de invertir en fondos de desarrollo inmobiliario.
1. Acceso a proyectos de mayor escala
Desarrollar directamente un proyecto inmobiliario requiere capital, experiencia técnica y capacidad de gestión. Los fondos permiten acceder a proyectos de mayor escala mediante un vehículo administrado profesionalmente, sin que el inversionista deba encargarse de adquirir el terreno, gestionar la construcción o comercializar las unidades.
En 2025, la oferta de vivienda nueva en Lima Metropolitana alcanzó las 50,013 unidades, reflejando la dimensión y el dinamismo del mercado.
2. Diversificación mediante activos reales
Los fondos inmobiliarios incorporan al portafolio exposición a activos reales y complementan las inversiones tradicionales en renta fija o renta variable.
Sus resultados dependen de variables propias del mercado inmobiliario, como la demanda de vivienda, el costo del terreno, los costos de construcción y la velocidad de ventas. En 2025, el sector construcción en el Perú creció 6.7%, frente al 3.6% registrado en 2024.
3. Participación en la creación de valor
El retorno potencial de estos fondos proviene del valor generado a lo largo del ciclo de desarrollo, desde la adquisición del terreno y la estructuración financiera hasta la construcción y venta de las unidades.
La ubicación, el precio de adquisición, el diseño del proyecto, el control de costos y la estrategia comercial son factores determinantes. Así, el inversionista participa económicamente en el desarrollo sin asumir directamente su ejecución.
4. Gestión y estructuración especializada
Un proyecto inmobiliario exige analizar la demanda, el precio por metro cuadrado, los permisos, los costos de construcción, el financiamiento, el cronograma y la estrategia de comercialización.
A través de un fondo, estas decisiones quedan a cargo de equipos especializados responsables de seleccionar, estructurar, ejecutar y monitorear cada proyecto.
En 2025 se otorgaron 41,057 nuevos créditos hipotecarios para vivienda, 21.9% más que en 2024, lo que evidencia una mayor actividad en el mercado.
5. Exposición a una demanda estructural de vivienda
El desarrollo inmobiliario responde a una necesidad de largo plazo. El Perú mantiene un déficit habitacional estimado en 1.56 millones de viviendas, de las cuales aproximadamente el 79% se encuentra en el ámbito urbano, según el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.
Este déficit, sumado al crecimiento urbano y a la formación de nuevos hogares, genera oportunidades para proyectos bien ubicados, correctamente estructurados y dirigidos a segmentos con demanda efectiva.
Una estrategia diferenciada dentro del mercado inmobiliario
Invertir en un fondo de desarrollo inmobiliario responde a una lógica distinta de adquirir una propiedad terminada para alquilarla. Permite acceder a proyectos gestionados profesionalmente, incorporar activos reales al portafolio y participar en la creación de valor durante el proceso de desarrollo.
“Como toda inversión, también implica riesgos. La experiencia y la alineación de intereses del gestor, la estructura financiera, el nivel de apalancamiento, los plazos de ejecución, la velocidad de ventas y la estrategia de salida son factores esenciales que deben evaluarse antes de invertir”, puntualiza Salcedo.
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(FIN) NDP / MDV
Publicado: 2/9/2026