Un nuevo evento del Fenómeno El Niño se vislumbra en el panorama de Perú. De acuerdo al último informe del Enfen se vislumbra un Niño débil. Sin embargo, en la memoria de los peruanos El Niño está asociado a eventos catastróficos (lluvias extremas, desborde de ríos, daños en viviendas, carreteras, puentes y otros) como los ocurridos en 1983, 1997, 2017 y 2023, por citar algunos ejemplos.
Pero, el Fenómeno El Niño ha estado presente en toda la historia peruana, como demuestran las evidencias prehispánicas halladas por arqueólogos e investigadores. Estas culturas desarrollaron soluciones eficaces para enfrentar los eventos naturales.
Sistema de mitigación de desastres con más de 4,000 años de antigüedad
La arqueóloga peruana afirmó que las investigaciones realizadas en Salinas de Chao han permitido identificar un conjunto de grandes muros de contención, construidos entre 4,000 y 3,800 años antes del presente, considerados hasta ahora la evidencia más antigua de infraestructura de mitigación de desastres en el Perú.
“Se trata de un sitio monumental de entre 16 hectáreas, con grandes plazas y estructuras públicas, ubicado al pie de una cadena de cerros. Durante las exploraciones identificamos muros de gran tamaño que no tenían relación con la arquitectura ceremonial o habitacional”, explica.

Sostuvo que estos muros, construidos estratégicamente al pie de grandes quebradas, alcanzan dimensiones imponentes: "Hemos encontrado evidencias que estos muros tenían hasta 33 metros de largo y están perfectamente conservadso, aunque originalmente pudieron superar los 50 metros, con cinco metros de alto y cinco metros de ancho. Están hechos de piedras de gran tamaño, algunas de más de un metro, unidas con barro y sedimentos arcillosos", subrayó.
Defensa frente a lluvias extremas del Fenómeno El Niño
Ana Cecilia Mauricio manifestó que la ubicación y características de estas estructuras llevaron al equipo de investigación a plantear la hipótesis de que se trataba de muros de contención diseñados para frenar deslizamientos y huaicos, provocados por lluvias intensas asociadas exclusivamente a eventos del fenómeno El Niño, ya sea costero o global.
Esta hipótesis fue confirmada tras excavaciones, análisis de sedimentos, registros topográficos de alta resolución, modelos digitales del terreno y fechados por radiocarbono. Los resultados demuestran que los muros retuvieron sedimentos provenientes de las quebradas y, hasta hoy, continúan protegiendo la arquitectura del sitio.
“Estas estructuras no solo funcionaron en el pasado, sino que siguen cumpliendo su función miles de años después”, destaca la arqueóloga.
Clima, innovación y adaptación
La investigadora resaltó que los fechados de los muros coinciden con estudios paleoclimáticos que señalan un incremento en la frecuencia e intensidad de El Niño hace unos 4 mil años, un periodo clave en la historia climática del litoral peruano.
“Este fenómeno climático impulsó una innovación tecnológica. Las poblaciones comprendieron su entorno, estudiaron la geología del lugar y desarrollaron soluciones para mitigar los impactos de las lluvias”, señala Mauricio.
Las comunidades que habitaron Salinas de Chao pertenecen al periodo precerámico, una etapa previa al uso de cerámica y a la formación de Estados o imperios. Eran organizaciones comunales que, con recursos limitados y sin tecnología compleja, lograron construir sistemas eficaces de protección usando materiales locales como piedra y barro.
Una lección vigente para el Perú actual
Para la investigadora, el hallazgo deja una enseñanza clara: El Niño no tiene que traducirse inevitablemente en desastre.
“Hoy, cada evento del Niño nos encuentra poco preparados. Se destruyen puentes, colegios, viviendas y campos de cultivo. En cambio, las poblaciones antiguas no solo se protegían, sino que incluso supieron aprovechar las lluvias para hacer productivo el desierto”, subraya.
Además de los muros de contención, informó que existen evidencias de canalización del exceso de agua, uso de sedimentos para crear campos de cultivo y ampliación de áreas agrícolas en valles como Chao y Chicama.
Infraestructura ancestral replicable
Mauricio sostiene que este tipo de soluciones pueden adaptarse a la actualidad, especialmente en comunidades con pocos recursos, que suelen ser las más afectadas por eventos climáticos extremos.
“No se trata de copiar literalmente estas obras, sino de entender el principio: estudiar el entorno, conocer los riesgos y diseñar soluciones locales con materiales accesibles”, enfatiza.
Un legado que se repite en la historia
Si bien Salinas de Chao representa la evidencia más antigua conocida, existen registros posteriores de infraestructura similar en épocas Moche y Chimú, así como en sitios como Manchán, lo que demuestra una continuidad del conocimiento ancestral frente a los riesgos climáticos.
“El antiguo Perú tuvo otra forma de relacionarse con El Niño. Esa experiencia acumulada es un conocimiento que deberíamos recuperar y aplicar”, concluyó.