La posibilidad de formar una familia empieza a influir en la decisión de compra del primer departamento entre parejas jóvenes, quienes además del precio, metraje y ubicación consideran factores como la sostenibilidad de la cuota mensual, la distribución de los ambientes, la seguridad y el acceso a servicios.
Según un levantamiento interno de Albamar, cerca del 50% de las consultas realizadas por parejas jóvenes incorpora criterios vinculados con una futura etapa familiar, como distribución, seguridad, cercanía a servicios y capacidad para asumir la cuota mensual. El análisis considera consultas comerciales recibidas por la empresa entre enero y mayo de 2026, a través de canales digitales, sala de ventas y WhatsApp.
“Cuando una pareja empieza a proyectar una etapa familiar, cambia la forma de mirar un departamento. Ya no se trata solo de resolver dónde vivir hoy, sino de elegir un espacio que pueda acompañar nuevas prioridades, nuevos gastos y una rutina más familiar”, señaló Eduardo Rondón, jefe de Marketing de esa empresa.
Ante esta situación, estos son algunos aspectos que pueden considerar las parejas jóvenes antes de adquirir una vivienda:
1. Evaluar si la cuota mensual será sostenible
La llegada de un hijo puede implicar nuevos gastos relacionados con salud, alimentación, cuidado, educación y movilidad. Por ello, antes de asumir un crédito hipotecario, es importante proyectar la capacidad de pago del hogar considerando también posibles gastos futuros.
Rondón señaló que, según su recomendación, la cuota mensual no debería superar el 30% de los ingresos familiares.
2. Revisar la distribución de los ambientes
Más allá del metraje total, es importante verificar si la distribución del departamento puede adaptarse a las necesidades de una familia. Entre otros aspectos, se puede considerar el espacio disponible para una cuna, almacenamiento, equipamiento infantil y las actividades cotidianas.
También resulta conveniente revisar la funcionalidad de la cocina, los dormitorios y las áreas de circulación, especialmente cuando se proyecta que el hogar tendrá nuevos integrantes.
3. Considerar la ubicación y acceso a servicios
La cercanía al centro de trabajo continúa siendo un factor relevante, pero al proyectar una familia también pueden adquirir importancia la proximidad a establecimientos de salud, centros educativos, comercios y vías principales.
“Para un futuro papá, es clave que la vivienda esté conectada a servicios esenciales como centros de salud, colegios y avenidas principales. Esa conectividad puede hacer más simple la rutina diaria y dar mayor tranquilidad a la familia”, indicó Rondón.
4. Revisar las condiciones de seguridad
El entorno y las condiciones de seguridad del edificio también pueden tener mayor peso cuando se proyecta la llegada de hijos. Entre los aspectos que se pueden revisar están el control de accesos, iluminación, características de las zonas comunes y las condiciones de seguridad del entorno inmediato.
5. Evaluar las áreas comunes
Las áreas comunes también pueden ser consideradas desde su utilidad para la vida familiar. Jardines, salas de juego, terrazas, zonas de parrilla y otros espacios de encuentro pueden contribuir a ampliar las posibilidades de uso de la vivienda.
“Ahora priorizamos salas de juego, jardines internos, terrazas familiares, zonas de parrilla o espacios de encuentro donde aportan valor a la rutina con nuestros hijos”, sostuvo el ejecutivo.
Proyectar los gastos
Además de las características físicas de la vivienda, las parejas que planean formar una familia pueden elaborar un presupuesto que contemple la cuota hipotecaria, servicios, mantenimiento y los gastos asociados a la crianza.
De esta manera, la decisión de compra puede evaluarse no solo en función de las necesidades actuales, sino también de la capacidad del hogar para asumir los compromisos financieros que surgirán en los siguientes años.
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(FIN) NDP / JAM
Publicado: 1/10/2026