Científicos de la UNI desarrollan plantas autónomas que llevan agua segura a zonas rurales

Investigadores crearon un sistema que utiliza energía solar y beneficia actualmente a comunidades de Loreto

Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) desarrolló plantas modulares autónomas de tratamiento de agua que actualmente abastecen con éxito de este recurso vital, libre de cualquier tipo de contaminación al 99.9 %, a comunidades rurales de la región Loreto.

Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) desarrolló plantas modulares autónomas de tratamiento de agua que actualmente abastecen con éxito de este recurso vital, libre de cualquier tipo de contaminación al 99.9 %, a comunidades rurales de la región Loreto.

09:15 | Lima, oct. 24.

Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) desarrolló plantas modulares autónomas de tratamiento de agua que actualmente abastecen con éxito de este recurso vital, libre de cualquier tipo de contaminación al 99.9 %, a comunidades rurales de la región Loreto.

Estas plantas pueden replicarse en otras zonas del Perú, tanto rurales como urbanas, que carecen de agua segura y en aquellos lugares que resulten afectados en el abastecimiento de este recurso vital debido a inundaciones, huaicos, sequías y otros peligros asociados al impacto del fenómeno El Niño. 


El Dr. Juan Martín Rodríguez Rodríguez, investigador del Centro de Desarrollo de Materiales Avanzados y Nanotecnología (CEMAT) de la UNI, quien lidera el equipo que desarrolló estas plantas autónomas de tratamiento de agua, sostuvo en entrevista con la Agencia de Noticias Andina que su funcionamiento se sustenta en la energía solar y es automático, no demanda del uso de algún insumo y tampoco requiere de personal especializado para que funcione.


Estas plantas modulares se instalan en estructuras tipo contenedor, lo que facilita su traslado hacia zonas de difícil acceso, y operan con tecnologías de filtración, desinfección y tratamiento de aguas contaminadas por arsénico, aluminio y otros materiales inorgánicos cuya concentración supera los límites máximos permisibles y constituyen un grave peligro para la salud humana.




Génesis y desarrollo del proyecto


El Dr. Rodríguez refirió que esta iniciativa surgió en 2007 cuando el equipo de la UNI presentó al entonces Fondo de Investigación, Ciencia y Tecnología (Fincyt) su propuesta para crear tecnologías que mejoren la calidad del agua en zonas del sur del país que tenían concentraciones de arsénico muy elevadas.


“Evaluamos tecnologías electroquímicas y de filtración, que basaban su eficiencia en la radiación solar. Las aplicamos en el valle de Locumba, en la región Tacna, donde el río Locumba registraba 500 partes por millón de concentración de arsénico”, comentó.

Luego de esa experiencia y con todo el conocimiento que seguía optimizándose, el equipo de la UNI tuvo la oportunidad de ir a la selva junto con investigadores suizos a realizar unos estudios de la calidad de agua en pozos subterráneos.


“Allí observamos que observamos el agua subterránea era de mala calidad porque tenía contaminantes inorgánicos como arsénico, aluminio, hierro y manganeso, presentes naturalmente, sin influencia humana”, señaló.  

Con la tecnología de descontaminación y tratamiento del agua que habían desarrollado y mejorado a lo largo del tiempo y cuyos resultados habían sido publicadas en revistas internacionales como Science of the Total Environment,  los investigadores de la UNI concibieron un nuevo proyecto que beneficie a las comunidades rurales de la selva.


El proyecto fue presentado a un concurso convocado de forma conjunta por ProInnóvate, del Ministerio de la Producción, y el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) que querían hacer una mejora en la calidad de vida de las poblaciones rurales amazónicas.  

“Como nosotros trabajamos en las zonas rurales, dijimos que ese es el espacio que íbamos a desarrollar. Propusimos entonces un sistema que básicamente empaquetaba las mejores tecnologías que habíamos desarrollado hasta entonces y que funciona con energía solar, es automático y no demanda de algún insumo ni de personal especializado para que funcione”, aseveró.


El proyecto viene trabajando con éxito desde el 2020, cuando sucedió la pandemia, en las comunidades de Dos de Mayo, Tres Unidos y Puerto Almendras, ubicados en el departamento de Loreto y donde actualmente viven alrededor de 200 personas en cada localidad.

“Ahora vamos a volver en noviembre para realizar unas mejoras al sistema, porque con el avance de la tecnología ya estas plantas de agua segura autónomas se pueden comunicar con nosotros mediante internet e informarnos qué sensores están funcionando de una manera inadecuada para cambiarlos”, precisó.




Ventajas y costo del sistema de tratamiento de agua


El investigador de la UNI destacó que el sistema de agua segura desarrollado e implementado en Loreto brinda agua pura sin contaminantes al 99.9 % y cada planta de tratamiento genera 9 metros cúbicos de agua por día. “La gente que está utilizándolo usualmente necesita un metro cúbico, por lo tanto, puede hacer otras actividades productivas con el excedente del agua”, resaltó.


Añadió que como es importante asegurar el funcionamiento de la planta de tratamiento en cualquier momento del día, inclusive cuando está nublado, los investigadores de la UNI colocaron paneles solares que transforman la energía del sol en energía eléctrica, y con esa energía generada – que es dos o tres veces más de lo que necesita - se garantiza su funcionamiento constante y autónomo, sin necesidad de que esté presente siempre una persona.

“Cada planta resuelve varias limitaciones que un desarrollador enfrenta: la primera, que es autónoma, presiono un botón y funciona; la segunda, que es robusta, no utiliza instrumentación que se malogra así nomás; la otra es que nosotros somos independientes y fabricamos nuestros materiales que hacen que esto funcione. Además, la planta no necesita de un ingeniero que esté cerca de ella y la otra es que este se da el mantenimiento sola y ahora, con la mejora que vamos a hacer, incluso nos comunicará cuando algo está empezando a reducir su eficiencia, indicándonos cuál es su dinámica de funcionamiento”, puntualizó.


Indicó que, si bien estas plantas están captando agua de pozos subterráneos, están diseñadas también para captar agua de otras fuentes libres, como ríos, lagos, cochas, lagunas, reservorios, entre otras.

Para instalar estas plantas que operan dentro de un contenedor solo se necesita es una pequeña plataforma construida por la población que permita que la planta esté en posibilidades de poner los paneles mirando al sol, dijo.


Sobre el costo de cada planta de tratamiento de agua, el investigador detalló que asciende a 100 mil soles, a lo que hay añadir el transporte por vía terrestre y fluvial que puede fluctuar actualmente entre 8 mil y 10 mil soles aproximadamente.




Solución a dificultades de acceso al agua segura y frente a El Niño


El desarrollo de estas soluciones por parte de los investigadores de la UNI, liderados por el Dr. Juan Martín Rodríguez, cobra relevancia frente a las dificultades de acceso al agua segura en el Perú. 


De acuerdo con las cifras de 2024 recogidas en la investigación, solo el 24 % de la población rural contaba con servicios de agua potable gestionados de forma segura, frente al 56 % de la población urbana. 

En ese contexto, las tecnologías promovidas por el equipo del Dr. Rodríguez ofrecen alternativas de tratamiento que puedan adaptarse a localidades donde instalar sistemas convencionales de abastecimiento resulta complejo.


Pero esta tecnología también resulta clave en situaciones de desastre, provocado por impacto negativo del fenómeno El Niño, en donde el abastecimiento y acceso al agua se puede cortar debido a daños en el sistema de almacenamiento y distribución por colapso debido huaicos, inundaciones, deslizamientos o por sequías prolongadas.




Mejora continua del sistema


El Dr. Rodríguez afirmó que, en búsqueda de la mejora continua de este sistema de tratamiento de agua, el CEMAT-UNI continúa investigando para optimizar los resultados.


“Tenemos aquí unos proyectos muy interesantes para quitar la salinidad del agua a través de campos eléctricos, que es mucho más eficiente que otros mecanismos. Entonces, cuando desarrollemos bien esa tecnología vamos a incorporarla para aplicarla en zonas costeras para desalinizar el agua de mar. Esta es la ciencia y la tecnología puestas al servicio de la sociedad”, enfatizó. 

Convertirse en un bien público


El Dr. Juan Martín Rodríguez subrayó que su aspiración como la del equipo que lidera en el CEMAT-UNI es que este sistema se convierta en un bien público, para que la población mejore su calidad de vida. 

Equipo de investigación


El Dr. Juan Martín Rodríguez indicó que unas 15 personas, entre docentes investigadores y alumnos, conforman el equipo del CEMAT-UNI que desarrolla este proyecto.

“Todas ellas siempre están poniendo el hombro para que estas cosas funcionen. Y cada vez hay más interesados en sumarse. Hay alumnos que me dicen: profesor, yo sé que usted tiene estas cosas para mejorar la calidad de vida de la población, para mejorar la calidad de agua en zonas remotas y quiero trabajar con usted. Y muchas veces yo les digo que no tengo fondos para continuar, pero me responden que no les importa porque hay que seguir trabajando, inclusive sin los fondos suficientes”, finalizó.

El trabajo científico de los investigadores de la UNI también ha contribuido al desarrollo de investigaciones y tecnologías vinculadas con la purificación del agua, algunas de ellas con registros de patentes ante Indecopi. 

El equipo plantea la importancia de fortalecer las alianzas con instituciones públicas y empresas para ampliar la aplicación de estas soluciones. Su objetivo es acercar los avances desarrollados en los laboratorios de la UNI a las comunidades que más los necesitan y contribuir a mejorar sus condiciones de vida.


(FIN) LZD/


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Publicado: 24/10/2026