Rescatar a una persona con vida bajo toneladas de concreto, después de 14 horas de trabajo ininterrumpido y en medio del riesgo constante de un nuevo colapso, es una experiencia que el brigadier del Cuerpo de Bomberos y jefe de operaciones del grupo USAR Perú, Carlos Paredes, ha comparado con "un parto".
El bombero que participó en las labores de búsqueda de sobrevivientes tras los terremotos en Venezuela aseguró que salvar una vida, como ocurrió en el caso de la mujer de 60 años, es el acto más sublime que puede realizar un rescatista.
"Participaron 31 países con unos 45 equipos especializados y no todos consiguieron rescatar personas con vida. En este tipo de emergencias, cada rescate demanda horas de trabajo, conocimiento, técnicas especializadas y un enorme riesgo para quienes ingresan a estructuras colapsadas", señaló.
Paredes destacó que los integrantes del equipo son bomberos voluntarios que, apenas ocurrió el terremoto, solicitaron permiso en sus centros de trabajo para acudir al llamado. En menos de tres horas, 40 efectivos ya se encontraban reunidos con todo el equipamiento listo para partir.
Sin embargo, lamentó que la ayuda internacional demorara por los procedimientos diplomáticos y administrativos. "Nosotros estábamos listos esa misma noche. Si hubiéramos contado con un avión y las coordinaciones hubieran sido más rápidas, habríamos llegado en menos de 24 horas. Después de tres días, la posibilidad de encontrar sobrevivientes cae aproximadamente al 5 %, por lo que cada hora cuenta", afirmó.
Piden renovar equipos
Tras su regreso, el jefe del grupo USAR advirtió que, pese a los 24 años de experiencia acumulados en rescates nacionales e internacionales, los bomberos continúan trabajando con equipamiento antiguo y recursos insuficientes.
"El equipamiento que utilizamos se consiguió hace 24 años, cuando se creó el equipo. Desde entonces no ha habido otra adquisición importante por parte del Estado. Subsistimos dándoles mantenimiento a las herramientas o buscando donaciones, porque nuestra responsabilidad es rescatar, pero necesitamos los medios para hacerlo", manifestó.
Añadió que muchas compañías enfrentan una permanente escasez de materiales. "No pedimos un televisor ni ropa; pedimos equipamiento para responder a sismos e incendios. Tenemos mangueras rotas, carros viejos y máquinas que terminan averiándose después de atender emergencias prolongadas. Necesitamos equipos completos para seguir salvando vidas", enfatizó.
La prevención ante sismos empieza en casa
Paredes recordó que el Perú es un país altamente sísmico y consideró indispensable que la población se prepare para afrontar una emergencia. Comparó la tragedia en Venezuela con el terremoto de Pisco (2007) y advirtió sobre la falta de preparación de la ciudadanía frente a los simulacros.
"En el Perú existen alrededor de 16,000 bomberos para 34 millones de habitantes. Es imposible que podamos atender a todos. La prevención empieza en cada familia. No podemos esperar que los bomberos lleguen primero; cada ciudadano debe saber cómo actuar cuando ocurra un desastre", concluyó.
Más en Andina:
Publicado: 6/7/2026