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BBC Mundo: Mongolia, el país con cero muertes por covid-19

Mongolia tiene un récord extraordinario: desde que empezó la pandemia, no ha registrado ni un solo caso de transmisión local de covid-19 y ninguna muerte atribuida a esta enfermedad. Foto: AFP

Mongolia tiene un récord extraordinario: desde que empezó la pandemia, no ha registrado ni un solo caso de transmisión local de covid-19 y ninguna muerte atribuida a esta enfermedad. Foto: AFP

19:23 | Ulán Bator, jul. 14.

Es conocido por ser uno de los últimos países del mundo de cultura nómada, por estar entre dos gigantes… y, desde ahora, también por su exitosa estrategia contra la pandemia del coronavirus.

Mongolia tiene un récord extraordinario: desde que empezó la pandemia, no ha registrado ni un solo caso de transmisión local de covid-19 y ninguna muerte atribuida a esta enfermedad. Cero.

Y eso que tenía algunas características que lo hacían un país vulnerable. Está pegado a China, donde se identificó por primera vez el virus que ha sacudido el planeta. 

Y cuenta con estrechos lazos con Corea del Sur, que experimentó uno de los primeros grandes brotes tras Wuhan y donde hay una población relativamente grande de trabajadores migrantes mongoles.

Pero la pequeña Mongolia, de 3.2 millones de habitantes, actuó rápido, de forma contundente y holística, con una estrategia alabada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) pero que no ha acaparado tanta atención internacional.

El vecino del sur


Rebobinemos unos meses. Es enero de 2020 y, cuando el mundo aún andaba despistado por la entrada de un nuevo año, en China se empieza a confirmar lo peor. En Ulán Bator (capital de Mongolia) reciben las noticias de su vecino del sur y no se la juegan.

Cierre de escuelas (desde el 24 de enero), restricciones de movimiento desde China (desde el 31 de enero) y posteriormente cierre total de fronteras y suspensión de todo viaje aéreo internacional, ferroviario o por carretera.

A ello, se sumó otra medida sin precedentes y controvertida: la cancelación de las celebraciones por el Tsagaan Sar, el Año Nuevo lunar mongol.

"Como resultado de estas medidas tempranas, el país fue capaz de ganar un tiempo muy valioso para fortalecer [su sistema de] preparación", subrayan a BBC Mundo desde la oficina regional de la OMS en Mongolia.

Las claves, para el organismo, son claras: medidas tempranas y firmes, pero también un sistema de rastreo de casos para detectar los contagios lo antes posible, ubicar los contactos de estos y frenar la transmisión con la participación ciudadana.

En esta pandemia, Mongolia puso a prueba un sistema que lleva construyéndose una década, tras el embiste del SARS a principios de los 2000 pero también de un nuevo virus de la influenza A (H1N1), que se convirtió en pandemia en 2009.

Entre los aspectos destacados de la respuesta de Mongolia está un sistema de vigilancia multisectorial, que detecta cualquier incidente y emite alertas tanto a organismos sanitarios como de otras áreas, como medios de comunicación; y un enfoque "que abarca a toda la sociedad", inciden desde la OMS.

Las autoridades abrieron líneas directas de comunicación y ampliaron sus intervenciones sobre la covid-19 "en una etapa temprana del brote" -añaden desde el organismo-, con sesiones informativas conjuntas entre el gobierno y la OMS por diferentes canales o redes sociales.

Y el público escuchó


"Por la capacidad del sistema sanitario de Mongolia, tanto el gobierno como el público han estado muy preocupados por el virus y la gente ha cumplido de manera obediente con todas las medidas", señala a BBC Mundo Baljmaa T., periodista de la agencia mongola de noticias, Montsame.

El uso de mascarillas, una práctica a la que, como ocurre con gran parte de la población asiática, los habitantes de Mongolia están acostumbrados, también es destacado por expertos en el país.

El gobierno requirió el uso de mascarillas en espacios públicos y por parte de funcionarios, trabajadores de bancos, tiendas o mercados desde enero, a riesgo de ser multados con US$54, mientras el personal sanitario y líderes comunitarios insistían en la importancia de esta práctica y el lavado de manos, subrayaba Gendengarjaa Baigalimaa, oncóloga en un hospital de la capital mongola, en un artículo para la Universidad de Stanford en mayo.

"Estas medidas ayudaron inmensamente a contener la propagación de la covid-19. También supusieron la drástica reducción del número de casos de gripe (…). Y otro beneficio inesperado fue la caída de infecciones gastrointestinales entre menores: los niños se estaban quedando en casa y lavándose las manos de manera idónea", detalló.

El primer caso de covid-19 se detectó en Mongolia a principios de marzo, un ciudadano francés que viajó al país vía Rusia y que se recuperó satisfactoriamente. Desde entonces y hasta este 14 de julio, se habían registrado 243 casos, todos ellos importados.

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(FIN) BBC/LIQ

Publicado: 14/7/2020
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