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Andina

A 30 años de "El amor después del amor", aquella bomba atómica del gran Fito Páez [videos]

Cuando la efeméride nos recuerda que hay motivos para creer en el amor, así sea después del amor

El amor después del amor hizo de Páez un ídolo en el mundo del rock en español. Foto: Internet

El amor después del amor hizo de Páez un ídolo en el mundo del rock en español. Foto: Internet

18:23 | Lima, jun. 1.

Hoy, hace 30 años, un 1 de junio de 1992 Fito Páez publicó su séptimo álbum "El amor después del amor" con 14 canciones, siendo hasta hoy considerado como un disco revolucionario del rock en español y que, además, catapultó al cantante a la categoría de ídolo.

Era la Argentina de Carlos Menem o, como bien lo mencionó Fito, "era un país de locos". Allí, en medio de la desilusión política de un país, llegó lo que el rosarino catalogó en su momento como “una bomba atómica”.


Warner, la inmensa disquera que tenía como uno de sus máximos exponentes a Páez, sufrió “del robo” de su figura estelar en la Argentina de Maradona: Wea Latina se llevó a Fito a quien le encargó, como un inicio de su relación comercial, que produzca un disco personal y que ellos no se iban a meter en nada, dándole toda la libertad creativa al artista, quien entregó uno de los discos elementales en la historia del rock en español.



Cuando se estrenó "El amor, después del amor", el disco caló de tal manera que hasta los mismos detractores de Páez lo elogiaban; su nacimiento fue comparado con “Clics modernos”, el disco madre del rock argentino, de su majestad Charly García.

Temas como "Pétalo de sal", "La rueda mágica", "Brillante sobre el mic", "A rodar la vida" y, por supuesto, el tema principal "El amor, después del amor".

Merece un punto aparte el tema "Un vestido y un amor", dedicado a su musa, la bella actriz argentina Cecilia Roth. La composición del tema, contó en algún momento Páez, la realizó luego que la actriz lo echara de la casa que compartían, luego que el músico llegara de una fiesta con Charly García a las 10 a. m. del día siguiente: "¡Te vas. Acá, así no. Te vas!", le dijo la actriz, según lo que, años después, explicara el mismo cantante.


“Mientras ella se bañaba y yo, en teoría alistaba mis cosas para irme, le compuse esa canción. Al salir del baño se la canté y viví con ella 11 años”, narró en su momento sobre cómo nació "Un vestido y una flor".



Sin embargo, y por más que el disco cargara tremendas historias por cada canción, fue "El amor después del amor" que rompió las fronteras argentinas alcanzando el primer lugar en casi toda Sudamérica y España, elevando al flaco de Rosario a la estratósfera de la popularidad, y su reconocimiento como uno de los más grandes exponentes del rock argentino, elevándolo a la talla de García, Mestre, Spinetta o Gieco.

El intro sicodélico, que elevaba al oyente a un estado onírico de oscuridad, ráfagas de luces y sombras se complementaban perfectamente con el ya clásico “El amor, después del amor, tal vez / se parezca a este rayo de sol".

Aquella primera frase con el que empieza la canción fue lo único que escribió por 8 meses, ya que desde un principio supuso que tenía en mente algo grande, pero que se sintió estancado en su creatividad al hacer un tema tan introspectivo, tan de su mundo interior, luego de varias canciones contestatarias de su disco anterior, "Tercer Mundo".


Ese vistazo a su mundo interior (Yo lo sé muy bien / que aprendí a querer / el perfume que lleva el dolor), además del tema que dedicó a Roth, hacen del "El amor después del amor", su disco más interno e intenso y quien se lleva los laureles como la inspiradora del poeta dentro del fiero rockero fue, es y será la gran actriz Cecilia Roth (En la esencia de las almas / en la ausencia del dolor / ahora sé que ya no puedo / vivir sin tu amor).



Una fiesta de disfraces, Punta del Este, Uruguay. Fito, con unas copas de más, se acerca a la barra y ve a Cecilia con un cigarro entre los dedos y le dice: “¿Nena, me servís un vino?”, Roth en ese momento no solo no conocía a Fito, sino que además estaba casada (Tenías un vestido y un amor / y yo simplemente te vi). No pasó mucho tiempo para que ambos se juntaran y el resto es historia.

Se vendieron 30,000 copias en dos días, Páez llenó diez veces el teatro Gran Rex, a fin de año vendió 175,000 unidades (el álbum salió a la venta en junio); a la mitad de 1993 ganó un cuádruple disco de platino, la Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE) lo premió en tres categorías: mejor videoclip, mejor canción de rock (por Tumbas de la Gloria) y mejor disco solista de rock y, obviamente, el Perú no podía quedarse atrás, ya que el disco fue el recordado soundtrack de una conocida y taquillera película peruana.



En diciembre de 1993, convocó un concierto en Vélez a beneficio de la UNICEF, dejando más de medio millón de dólares para ese organismo de las Naciones Unidas. 

Su éxito comercial y su valor musical no podía quedarse atrás en producciones cinematográficas: Netflix ha anunciado la serie biográfica del argentino que llevará como nombre, justamente, "El amor después del amor".




Todo ello convirtió a esta producción, en el disco más vendido de la historia del rock argentino repartiendo más de un millón de copias en los siguientes años. 

Hoy se cumplen 30 años de este disco, de este pináculo del rock argentino en el que un cantante contestatario (que padeció de dictaduras y traiciones, y que cantó, cuantas veces pudo, contra el sistema) pudo plasmar en 14 canciones todo lo que habitaba en su interior, viviendo lo más alejado que podía de la vida coyuntural de su país al momento de escribir cada verso. Un rockero que se descubrió como artista y que dejó en claro que "Nadie puede / y nadie debe / vivir, vivir sin amor".

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(FIN) LIQ

Publicado: 1/6/2022