Día de la Madre: relatos de un amor que no se puede explicar

Dominga Crispín Serrano vende golosinas y galletas. Ella llegó a Lima desde Pantachi, provincia de Angaraes, Huancavelica, a respirar contaminación y polvo debajo de un puente. Al final de la vía Ramiro Prialé, y así sobrevivir.
Es la madre de Francisca, la última de sus seis hijos. La joven tiene 20 años y nunca pudo hablar. Su padre las abandonó a su suerte. Dominga la lleva del brazo a todo lugar, con el cesto de los productos que ofrece y cuyas ganancias les dan de comer a las dos. Foto: ANDINA/ Carlos Lezama Villantoy

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11/05/2023 Dominga Crispín Serrano vende golosinas y galletas. Ella llegó a Lima desde Pantachi, provincia de Angaraes, Huancavelica, a respirar contaminación y polvo debajo de un puente. Al final de la vía Ramiro Prialé, y así sobrevivir. Es la madre de Francisca, la última de sus seis hijos. La joven tiene 20 años y nunca pudo hablar. Su padre las abandonó a su suerte. Dominga la lleva del brazo a todo lugar, con el cesto de los productos que ofrece y cuyas ganancias les dan de comer a las dos. Foto: ANDINA/ Carlos Lezama Villantoy

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