La civilización inca, surgida en la región Cusco, en los Andes del sur peruano, y que forjó un vasto imperio que abarcó gran parte de Sudamérica, dejó un extraordinario legado expresado en diversas manifestaciones culturales y campos del conocimiento cuya vigencia constituye un motivo de orgullo e identidad nacional y no deja de generar admiración mundial.
A continuación, repasemos siete principales aportes de la cultura inca vigentes en la actualidad.
Idioma
Las primeras poblaciones incas se comunicaban inicialmente en lengua puquina y aimara. Posteriormente, con su expansión a otras partes del territorio adoptaron el quechua, cuyo origen se remonta a hace más de 5,000 años en la civilización Caral, surgida en el valle de Supe, en la costa central del Perú.

El idioma quechua llegó al Cusco durante el periodo expansionista del Imperio Inca, difundiéndose en las poblaciones del Valle Sagrado y luego esta lengua se expandió por todo el territorio altiplánico y, finalmente, a todo el Tahuantinsuyo.

En la actualidad, el quechua es hablado por un promedio de 12 millones de personas en distintas regiones de Perú, Ecuador, Bolivia, Chile, Colombia y Argentina.
Conocimientos agrícolas
Los incas alcanzaron un alto desarrollo en el conocimiento y aplicación de técnicas agrícolas de siembra y de riego que se adaptaron a la compleja geografía andina y sus diversos pisos ecológicos, logrando que prospere una vasta diversidad de cultivos que le garantizaba la seguridad alimentaria de su población.

Si bien la papa, la quinua, el camote, la cañihua, el algodón, el maíz y muchos otros cultivos ya se sembraban y cosechaban desde hace miles de años por parte de culturas anteriores en diversas partes del territorio, los incas aprendieron y evolucionaron las técnicas de sus antecesores logrando diversificar esos cultivos y manejando adecuadamente la producción según las necesidades de su población.

Las principales técnicas agrícolas que los incas desarrollaron y mejoraron con altos niveles de sofisticación técnica son los andenes o terrazas, para evitar la erosión y aprovechar las laderas y cerros; los Waru Waru, un sistema en el que se araban surcos alrededor de los cultivos y se les llenaba de agua para crear un microclima más estable que el ambiente; los reservorios o qochas para almacenar agua en temporada de lluvias a fin de abastecer de este líquido vital a la población para su consumo y para garantizar el riego en época de escasez de precipitaciones.

Los incas desarrollaron laboratorios de producción agrícola al aire libre, como el situado en Moray, en el Valle Sagrado del Cusco, donde se construyeron terrazas circulares con varios niveles de altura para aprovechar la diferencia de temperaturas del suelo y producir diferentes tipos de alimentos.
Arquitectura e ingeniería
El vasto patrimonio monumental inca que se aprecia tanto en las áreas urbanas como en las rurales de Cusco y de otras regiones del Perú evidencia la majestuosidad y belleza en el diseño y el avanzado conocimiento de la arquitectura e ingeniería que se adaptó con maestría al complejo entorno geográfico y climático de los Andes, el desierto costero y la agreste selva.

Machu Picchu, Choquequirao, Sacsayhuamán, Písac, Chinchero, Tipón y otras construcciones son abanderados de un estilo arquitectónico que utilizó la piedra con inigualable maestría y depurada técnica que no requirió de ninguna mezcla para unir los bloques pétreos que podían alcanzar grandes dimensiones y que fueron moldeados hasta obtener los elementos constructivos deseados para edificar templos, palacios, plazas, viviendas y otros espacios habitables.

El conocimiento profundo de la ingeniería constructiva llevó a los incas a edificar inmuebles sismorresistentes en zonas con fallas geológicas como la montaña Machu Picchu, donde se erigió la llaqta o ciudadela que causa admiración de todo el mundo y es Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los incas también eran expertos en construcción de puentes colgantes hechos con fibras vegetales, cuyo conocimiento ha sido heredado por generaciones y que en la actualidad se aprecia en la renovación anual del puente Q'eswachaka, situado en el distrito de Quehue de la provincia cusqueña de Canas.
Arte textil
El arte textil incaico es una de las más antiguas tradiciones textiles de los Andes y llegó a ser una de las más desarrolladas durante el apogeo del imperio inca, debido al uso de diferentes materiales y técnicas aprendidas de culturas anteriores que portaban los pueblos conquistados y depuradas hasta alcanzar una identidad propia.

Los incas lograron producir una gran variedad de prendas de vestir y elementos de uso ritual y cotidiano, tanto para la clase social gobernante, como para los súbditos del soberano.

Los textiles incas se caracterizan por sus diseños geométricos o tocapus y por la fineza de su técnica. Destacaron sus coloridos tapices y sus mantos que evidencian un extraordinario sentido de la simetría y exhiben figuras estilizadas dispuestas de una manera sumamente ordenada. Este conocimiento, transmitido por generaciones, aún puede apreciarse en la confección de prendas de vestir y tapices elaborados por eximios artesanos y artesanas de la región Cusco.
Música
Los incas contaron con varios instrumentos musicales de viento y percusión entre los que se encuentran la quena, la tinya o wankar, el pututo, la zampoña y la baqueta.

Las melodías incaicas se componían de cinco notas musicales y desempeñaban un papel importante en distintas ocasiones. Se sabe que había música amorosa, guerrera, fúnebre y agrícola.

Un momento especial es la ejecución de música al término de las faenas agrícolas en el campo.
Danzas
Al igual que la música, las danzas eran fundamentales en ceremonias festivas y rituales como el Inti Raymi o Fiesta del Sol, la veneración a la Pachamama y a los apus o dioses tutelares, la celebración de las buenas cosechas, las victorias militares y las honras fúnebres, entre otras.

En la actualidad son herederas de esa ancestral celebración danzas como Qhapaq Qolla, Qhapaq Chuncho, Saqra, Ukukus, Canchis, entre otras que son interpretadas por pueblos y comunidades cusqueñas en diversas celebraciones como los carnavales, el Inti Raymi, aniversarios de ciudades y pueblos, entre otras.
Medicina
Otro de los aportes importantes de los incas es el conocimiento de los atributos medicinales de plantas, raíces, frutos y otros representantes del reino vegetal para el tratamiento de diversas dolencias corporales.

Gracias a ese saber ancestral, transmitido por generaciones, es posible aliviar la fiebre, inflamación, malestares gastrointestinales, renales, musculares, óseos, entre otros con la ayuda del árbol de la quina, la sangre de grado, el hercampuri, el matico, la muña, la chanca piedra, la maca, entre otros exponentes de la vasta diversidad de flora que existe en el Perú y que supieron utilizar sabiamente los incas.
(FIN) LZD/MAO