El emblemático cuy, considerado un superalimento peruano, ha sido destacado en una reciente publicación de la Real Academia Española (RAE), admitiendo la forma correcta de su escritura en español. A propósito de esta importante mención, cabe preguntarse cómo contribuye la crianza y el consumo de este notable exponente de nuestra fauna a la identidad de los peruanos.
En la publicación de la RAE se menciona que “en América del Sur se conoce como cuy al conejillo de Indias. Su plural se forma añadiendo -es: cuyes. La variante ‘cui’, cuyo plural es ‘cuis’, es hoy minoritaria y se desaconseja su empleo”.
¿Cómo aporta el cuy a la identidad de los peruanos?
En primer lugar, hay que recordar que el cuy (Cavia porcellus) es una especie de roedor oriundo de los Andes que fue domesticado hace más de 3,000 años por los antiguos peruanos que desarrollaron su crianza y lo incorporaron a su dieta frecuente al valorar el importante aporte nutricional de su carne, convirtiéndose con, el paso del tiempo, en protagonista de platos emblemáticos de la gastronomía peruana.

Sin embargo, la importancia del cuy no solo tiene que ver con el ámbito alimenticio, sino que también posee un valor cultural importante al estar muy presenta en ceremonias rituales, místicas y medicinales de las comunidades andinas.

La cerámica de varias culturas preíncas evidencia la importancia del cuy en su dieta y actividades familiares, religiosas y sociales. En tanto, los incas tuvieron al cuy como un protagonista clave de su alimentación, fomentando su crianza y consumo en todo el Tahuantinsuyo.

Cuando españoles conquistaron el Perú notaron y documentaron la presencia estelar del cuy en la dieta de la población y sus autoridades, llamando a este inofensivo roedor conejillo de Indias en alusión a su parecido al conejo que ellos conocían y consumían en Europa y su pequeño tamaño.

La crianza y el consumo de cuy se ha mantenido y fortalecido con el transcurrir del tiempo y en la actualidad más de 800 mil familias peruanas han fortalecido su economía gracias a la crianza del cuy, que se ha convertido en la joya gastronómica del Perú, siendo protagonista de diversos platos icónicos regionales.

Del mismo modo, representa un importante aporte a la seguridad alimentaria y nutricional, dado que es un aliado clave contra la anemia y la desnutrición; a la identidad cultural al unir generaciones que preservan y mejoran sus técnicas de crianza, además de constituirse en insumo clave de una diversidad de preparaciones como guisos, frituras, sopas, asaduras, entre otras, e incluso de productos de la industria alimentaria como galletas, harina, gomitas, fideos y otros que aprovechan los nutrientes presentes en su carne y sangre.

Según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), la cantidad de población de cuyes en nuestro país supera los 25 millones de ejemplares.

Asimismo, Perú es el mayor exportador de carne de cuy, con una participación del 71.3% en el mercado exterior. El principal mercado para las exportaciones de carne de cuy es los Estados Unidos (99.9%) y en menor proporción los mercados de Japón, Canadá, Corea del Sur, Italia y Aruba, que en su conjunto suman el 0.1 %. Esto se debe a aspectos principalmente culturales y de tradición.

Los consumidores de la carne de cuy en los Estados Unidos son los peruanos, ecuatorianos y bolivianos residentes en este país, quienes, además de valorar las características nutricionales de esta carne, tienen la costumbre y añoranza por consumir un producto que los identifica culturalmente.

El Perú celebra cada segundo viernes de octubre el Día Nacional del Cuy, fecha instituida para revalorar la crianza de este superalimento peruano y su riqueza genética, la cual contribuye a la economía familiar, y su invalorable aporte a la seguridad alimentaria y nutricional.
Valor nutricional y beneficios para la salud
Según diversos estudios científicos, la carne de cuy es altamente nutritiva, siendo rica en proteínas, superando a otras carnes como la de res, ave, cerdo, entre otras.

Asimismo, aporta vitaminas del complejo B como la Tiamina (B1), Niacina (B3) y Riboflavina (B12); minerales como fósforo, zinc y hierro; aminoácidos como la arginina, el ácido aspártico, el ácido glutámico, la glicina, la leucina y la lisina; y ácidos grasos esenciales como el omega 3 y 9 muy requeridos en la nutrición humana. Por si fuera poco, la carne de cuy registra bajo índice de colesterol y grasas saturadas.
El consumo frecuente de la carne de cuy ayuda al desarrollo muscular, al sistema inmunológico y contribuye a la salud cardiovascular, por lo que desde hace varios años se promueve su consumo como una importante alternativa frente a otros tipos de carne.
(FIN) LZD/MAO
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