El legendario Muhammad Ali, quien falleció el viernes en la noche a los 74 años, también tuvo su paso por Lima en setiembre de 1971; en esos momentos su llegada para realizar una exhibición boxística causó furor entre los aficionados al deporte de los puños.
Con 220 libras a cuestas, Ali paseó por los pasillos del hotel Crillón, su cuartel general. Saludó y atendió a todos con cordialidad, especialmente a los niños.
No le recomendaría este deporte (el box) a los jóvenes, por cuanto se sufre mucho y casi siempre queda uno afectado de la cabeza. "No hay garantía de ganancia, no hay garantía de seguridad y si, más bien, quedar lesionado. Mi consejo sería que estudien cada vez más y más", sentenció.
Se dio tiempo para resaltar la belleza de la capital peruana y de las mujeres
"Lima es bella, sus mujeres son bonitas y me sorprende la popularidad que tengo en esta capital... No quiero hacer política, mi objetivo es tratar de unir a la raza negra con la blanca" , declaró Muhammad Alí para La Crónica el 19 de setiembre de 1971, un día después de su arribo a nuestro país.
Al día siguiente, en una conferencia de apenas 18 minutos, y ante una lluvia de fotógrafos, camarógrafos, periodistas y aficionados, Ali mostró su otra faceta, la faceta que contribuyó a su fama y popularidad fuera de los rings.
El popular "Bocón" armó un show. Bromeó con los periodistas y respondió todas las preguntas mientras revisaba un ejemplar de La Tercera.
"Últimamente tuve un ingreso de 30 millones de dólares, pero de ellos tuve que restar 24 entre organización y demás necesidades. De los seis que me quedaron, los impuestos que fueron de 4.5 millones me dejaron con sólo un millón y medio, pero de esto mi primera mujer me dejó sin nada... Le temo más a los impuestos que a Frazier", contó Ali haciendo gala de buen humor.
Más tarde el reportero gráfico de La Crónica, Virgilio Molero, captaría el momento en que Muhammad Ali y nuestro campeón Mauro Mina, que llegó a estar como numero uno en el ranking de los medios pesados, departieron cordialmente y hasta ensayaron un ataque y defensa en medio de la algarabía general.
La afición peruana pudo ver en aquella oportunidad una demostración de las habilidades de boxeador de Ali en 10 rounds de exhibición frente a Willy de la Cruz y su sparring Alonzo Johnson en el Estadio Nacional.
Cuentan las crónicas deportivas de entonces que "cuando quiso poner en juego su habilidad pugilística, lo demostró sin apelar a todos sus recursos, marcando sus golpes sin la fuerza con que los habría hecho en una pelea oficial". Hubo pelea y show. Lo cierto es que aquel 21 de setiembre de 1971, Ali amagó y esquivó los golpes y siempre salió airoso vitoreado por la afición.
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Publicado: 4/6/2016