De internas a emprendedoras: la segunda vida que empezó en prisión

Los negocios de Adelia y Alejandra nacieron en prisión y hoy son símbolo de la resocialización, destaca INPE

El Instituto Nacional Penitenciario (INPE), a través del programa Cárceles Productivas,celebra el Primer Aniversario del Centro de Promoción y Comercialización.  Foto: ANDINA/Ricardo Cuba

El Instituto Nacional Penitenciario (INPE), a través del programa Cárceles Productivas,celebra el Primer Aniversario del Centro de Promoción y Comercialización. Foto: ANDINA/Ricardo Cuba

10:45 | Lima, abr. 19.

Por Dany Seminario Coronado

Rehacer la vida tras pasar por prisión es uno de los principales retos para una persona que recupera la libertad, en medio, además, del estigma y la desconfianza de los demás. Sin embargo, la resocialización sí es posible. Así lo demuestran Adelia y Alejandra, dos exinternas que hoy reconstruyen su futuro en los rubros de textilería y joyería, gracias al programa Cárceles Productivas del Instituto Nacional Penitenciario del Perú (INPE).

Una semana antes de ser detenida, Adelia Félix Galindo le contó a su hijo de doce años a qué se dedicaba. En el 2012, a los 41 años de edad, fue procesada por el delito de tráfico de drogas y sentenciada a 20 años de cárcel, pero, gracias a la agilización de algunos trámites, su abogado pudo conseguir su libertad condicional luego de casi cuatro años. 


En diálogo con la Agencia Andina, Adelia narró que el proceso fue duro y la obligó a replantearse su vida por completo. "Fue una decisión equivocada que tomé en un momento difícil de mi vida, principalmente por necesidad económica, pero que asumí y por la cual tuve que afrontar las consecuencias".


Ingresó al establecimiento penitenciario Virgen de Fátima de Chorrillos, donde pudo poner en práctica sus habilidades de costurera para crear carteras con diseños propios. Adelia contó que su marca God Jasedi, que se encuentra registrada en Indecopi, nació dentro del penal, en un momento donde buscaba cambiar su destino.

"El nombre God Jasedi significa 'Dios misericordioso'. Lo elegí porque vengo de una familia cristiana y siento que, pese a mis errores, tuve una segunda oportunidad. Para mí, el nombre refleja ese proceso de cambio y de fe", manifestó.


En el 2018, tras lograr completamente su libertad, sintió miedo porque su vida había quedado marcada con los estigmas y la necesidad de volver a empezar. Sus primeros clientes fueron algunos reclusos y personal de seguridad del INPE. "Poco a poco fui creciendo, mejorando mis productos y ganando más espacio, hasta llegar a integrarme al programa Cárceles Productivas".

El equipo de God Jasedi comenzó como un proyecto personal, pero con el tiempo se consolidó como un negocio familiar. Su esposo, quien es docente, está a cargo de la parte administrativa, mientras que su hijo —ahora de 26 años— participa en el diseño junto a ella. 

Hoy, Adelia tiene nueve años en libertad y con bastante esfuerzo su emprendimiento ya cuenta con siete integrantes, entre ellos dos excompañeras del penal, a quienes ayuda laboralmente como parte de su proceso de reinserción. "Apoyar a otras mujeres, especialmente a exinternas, es una forma de devolver lo que yo también recibí: una oportunidad. Es una experiencia muy gratificante", dijo.



Los interesados en adquirir sus carteras hechas en cuero fino pueden hacer sus pedidos mediante las redes sociales de God Jasedi o comunicarse a los números 987 691 335 y 942 699 711. Asimismo, quienes prefieran una atención presencial pueden acercarse a la tienda ubicada en el jirón Ica 199, en el Cercado de Lima.

De la prisión a liderar su marca de joyas Aleka


En 2013, Alejandra Zegarra de 24 años fue sentenciada a 15 años de prisión por el delito de extorsión y recluida en el penal de Santa Mónica. Sin embargo, gracias al beneficio de liberación condicional, recuperó su libertad tras cumplir 12 años de condena. 

El año pasado dejó la prisión y, con mucho miedo de volver a reinsertarse a la sociedad, luchó para impulsar su emprendimiento de joyería artesanal, Aleka Bijoux, que actualmente forma parte de la tienda Cárceles Productivas, donde exhibe y comercializa sus productos al público en general.


Alejandra contó que la marca nació hace nueve años dentro del penal, en medio de la rutina y la monotonía que se vivía. Empezó sola, en un espacio muy pequeño, pero con el tiempo, con apoyo del INPE y del Ministerio de Justicia, la marca se formalizó. Hoy la cadena de producción cuenta con un equipo de 15 mujeres privadas de libertad.

"Empecé trabajando con el acero dorado, pero con el tiempo fui mejorando la calidad de mis productos. Hoy trabajamos con plata 950, plata 1000 e incluso hemos realizado algunas piezas en oro. También trabajamos con el tejido artesanal y el tejido labrado, lo que nos permite ofrecer un producto más competitivo", explicó a la Agencia Andina.

Este 5 de mayo del 2026, Alejandra (36) cumple un año fuera de las rejas. Cuando volvió a pisar la calle, comprendió que la libertad no solo consiste en dejar la cárcel, sino en reencontrarse con la vida y replantearse el futuro. "En mi caso, decidí apostar por mi crecimiento personal y profesional, por eso actualmente estudio Administración y Marketing".


Para ella, la resocialización es posible y que darles segundas oportunidades a los presos es una forma de esperanza y luz en sus vidas. "Me siento parte de lo que se conoce como resocialización. He asumido el compromiso de hacer las cosas bien y de demostrar que una persona puede cambiar".


Señaló, además que como empresa asumen ciertos costos mensuales del INPE para que las internas puedan acceder a beneficios penitenciarios mediante el trabajo. "Esto es importante porque el trabajo productivo les ayuda a reducir tiempos y demostrar su participación activa en procesos de reinserción". 


En algunas reuniones que tiene con sus trabajadores y otras internas, suele contarles cómo se siente la libertad y las dificultades que pasó para volver a insertarse a la sociedad. "Todos merecemos una segunda oportunidad si estamos dispuestos a construir una mejor versión de nosotros mismos", cuenta.

Una de sus principales metas es llevar su marca al extranjero con el objetivo de posicionar su trabajo y mostrar, a través de cada pieza, su proceso de cambio y superación. Para conocer sus diseños, los interesados pueden contactarla en sus redes sociales como Aleka Bijoux en Instagram, Facebook y TikTok, o visitarla en la tienda de Cárceles Productivas, ubicada en el jirón Ica 199, en el Cercado de Lima.


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(FIN) DSC/RRC

Publicado: 19/4/2026