Andina

Conoce a Amir Cotrina el taxista que lleva un balón de oxígeno para ayudar a sus pasajeros

Desde hace dos meses lleva un tanque de oxígeno como copiloto cuando sale a brindar servicio en Trujillo

Conoce a Amir Cotrina, el taxista trujillano que lleva un balón de oxígeno en su auto para auxiliar a los pasajeros víctimas del covid-19. Foto: Luis Puell

Conoce a Amir Cotrina, el taxista trujillano que lleva un balón de oxígeno en su auto para auxiliar a los pasajeros víctimas del covid-19. Foto: Luis Puell

08:27 | Trujillo, ago. 7.

Amir Segundo Cotrina Sánchez lleva hace dos meses un tanque de oxígeno como copiloto en su taxi. Lo compró para que el covid-19 no lo deje sin aliento antes de llegar a un hospital, pero tuvo que cederlo de forma gratuita a un hombre de unos 50 años de edad que luchaba por no ahogarse en el asiento trasero de su vehículo. Galería fotográfica

La tos, la boca de pez y la mirada perdida hacia arriba le hicieron suponer a Cotrina que su pasajero necesitaba ayuda, y sin pensarlo dos veces le ofreció su balón de 8 metros cúbicos de oxígeno comprimido. Fueron necesarias 15 inhalaciones para que aquel hombre se estabilice y pueda llegar hasta una clínica para ser atendido, porque en el hospital se la habían negado.


Con el poco dinero que conseguía del servicio de taxi, Amir Cotrina continuó adquiriendo estos tanques de oxígeno y así repetiría siete veces más su gesta heroica al interior de su vehículo. Eran en su mayoría adultos mayores, con los cuales el virus se ensaña hasta la muerte.


Algunos de los pasajeros que recuperaron el aliento en el asiento trasero del taxi de Amir intentaron recompensar al conductor por su gesto, pero él apenas aceptaba el valor del producto para adquirir uno nuevo, y ayudar a otros pacientes que lo requieran. Son tiempos de escasez.

Los rumores sobre aquel héroe del volante se esparcieron por Trujillo, y pronto empezó a recibir llamadas para que auxilie a otras personas en sus viviendas. Las colas para adquirir oxígeno ya eran noticia a nivel nacional.



Dice que fueron unas 30 personas a las que ha brindado este tipo de ayuda fuera de su vehículo, pero también es cauto y cuando una paciente estaba en estado crítico, él recomendaba que vayan al hospital, porque necesitaban un equipo más sofisticado.

“Quiero recalcar esto: cuando un paciente se encuentra en estado crítico necesita ser asistido con uno de esos balones de oxígeno grande, porque ya el paciente no tiene la fuerza para inhalar el aire”, indicó.


La solidaridad de Amir es cada vez mayor, y por eso ahora lleva 3 balones de oxígeno, porque lo hace sin esperar nada a cambio, porque es del tipo de personas que siempre le ha gustado ayudar, y lo seguirá haciendo dentro de sus posibilidades, afirma mientras intenta apagar la alarma de su carro.

Hombre de fe


Aunque muchos lo llaman héroe o ángel, Amir siempre les dice a sus pasajeros y a sus familiares que ni el oxígeno, ni la medicina te pueden curar tanto como Dios, por eso siempre se encomienda a él antes de salir a trabajar. Es un hombre de fe.

Se levanta a las 4:00 de la mañana para alistarse y poder asistir a las 5:00 a la reunión virtual de su congregación de la iglesia adventista del Séptimo Día. Ora por su familia, por sus amigos, por sus pasajeros y por todos aquellos que están batallando contra la enfermedad en sus viviendas, o en una cama de hospital.

Con el alimento espiritual y un buen desayuno, Amir sale a trabajar en su auto para obtener los recursos que le permitan seguir pagando su vehículo, el cual debido a la crisis económica pensó que no podría seguir pagando, pero ya logró tener un buen acuerdo con la financiera.

Mil oficios


Antes de recorrer las calles de Trujillo con un balón de oxígeno, Amir tuvo muchos oficios. Mide 163 centímetros de estatura, pero trabajó como vigilante nocturno de calle en el distrito de La Esperanza, uno de los que registra mayor índice de inseguridad ciudadana.

También ha cuidado autos en un restaurante, fue lavaplatos, asistente de cocina, comerciante, cobrador de microbús y ahora también vende mascarillas y protectores faciales. “Estas son experiencias que a las personas nos van formando en el transcurso de la vida, poco a poco te van aplomando”, afirma con certeza y orgullo.


Durante el inicio de la pandemia, Cotrina también tuvo que reinventarse y comenzó a vender mascarillas y protectores faciales, los cuales al principio ofrecía a sus clientes, pero luego recorría los hospitales ofreciendo sus productos.

“A todos nos ha afectado esto, pero queda la certeza que cuando uno intercede en Dios, Jesús intercede por nosotros; sin embargo, siempre hay que hacer nuestro esfuerzo, no dejar que todo lo que haga él, ‘busca y hallaréis dice palabra’”, refiere.

El papá


Dejarse vencer no es una posibilidad para este taxista de 37 años de edad, porque tiene 3 pequeños hijos que apenas empiezan a conocer el mundo donde viven, y quiere junto a su esposa un mejor futuro para ellos, que sean profesionales, pero sobre todo que sean buenas personas.

El trabajo no impide que de vez en cuando Amir engría a sus hijos con algunos de sus platillos favoritos como el chicharrón de pollo, alitas, o algún queque de plátano, que él mismo prepara. Él dice que prefiere los tallarines rojos, pero bien preparados.

También juega con ellos en la azotea de su casa, para que los días de aislamiento social se hagan menos aburridos.

Uno de los sueños que Amir es que su familia sea feliz, que tenga tranquilidad, y por ello se esfuerza cada día para salir adelante en familiar, por lo que espera que las cosas mejoren y la economía del país y familias poco a poco se vayan estabilizando, y pidiendo a Dios que le conserve la salud.

“Muchas personas quieren que las autoridades cambien para que las cosas mejoren, pero creo que el cambio debe empezar por uno mismo. Claro que hay autoridades que se burlan de la necesidad de la gente, pero por eso mismo no debemos esperanzarnos en los demás, sino dar el ejemplo”, apunta.

Al final de esta entrevista le pido a Amir que me lleve a casa, quiere hacerlo gratis y me niego, y tras acordar el precio me subo a su vehículo blanco, en cuyo interior se respira una gran paz y alcohol para desinfectar las manos, las de él y las de sus clientes. Los balones de oxígeno siguen de copilotos.

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(FIN) LPZ/MAO

Publicado: 7/8/2020
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