El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el gobierno de México cuestionaron la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, y la consiguiente captura de Nicolás Maduro.
El mandatario brasileño condenó el "grave atentado a la soberanía de Venezuela", tras los bombardeos estadounidenses en Caracas durante la madrugada de hoy y la captura anunciada por Donald Trump del presidente venezolano Nicolás Maduro.
"Los bombardeos sobre territorio venezolano y la captura de su presidente exceden los límites de lo aceptable" y amenazan "la preservación de la región como zona de paz", declaró Lula en X.
Instó a la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, a responder con firmeza a estos ataques. Durante sus primeros mandatos (2003-2010), Lula fue un importante aliado del fallecido Hugo Chávez (1999-2013), mentor de Maduro.
Los bombardeos estadounidenses "recuerdan los peores momentos de injerencia en la política de América Latina y el Caribe", declaró Lula el sábado. "La condena del uso de la fuerza es coherente con la postura que Brasil siempre ha adoptado", recordó.
Brasil y Venezuela comparten más de 2.000 kilómetros de fronteras. Sin Maduro, Brasil consideraba a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como "presidenta interina", según declaró la ministra interina de Relaciones Exteriores, Maria Laura da Rocha.
Postura de México
Por su lado, el gobierno de izquierda de México condenó hoy los ataques estadounidenses en Venezuela y afirmó que cualquier forma de acción militar "pone en grave peligro la estabilidad regional".
"(México) condena y rechaza enérgicamente las acciones militares ejecutadas de manera unilateral en las últimas horas por las fuerzas armadas de los Estados Unidos de América contra objetivos en el territorio de la República Bolivariana de Venezuela", indicó la Cancillería en un comunicado.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien ha mantenido una postura muy delicada con el presidente estadounidense Donald Trump y sus amenazas arancelarias, también condenó lo que llamó una "intervención".
Sheinbaum, quien previamente se había ofrecido a mediar para una solución pacífica al enfrentamiento entre Estados Unidos y Venezuela, señaló que su gobierno mantiene "una muy buena relación" con Washington.
Su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, se sumó a la condena de lo que calificó como "un ataque desmesurado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente".
En Ciudad de México, alrededor de 100 personas se reunieron afuera de la embajada de Estados Unidos para denunciar los ataques. Algunos manifestantes pintaron frases anti estadounidenses en las paredes exteriores del recinto y otros lanzaron piedras al edificio. (AFP)
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